A las seis de la mañana| Historia afortunada

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

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Como si  no fuera ya extraordinaria la experiencia de la pasada semana al inaugurarse tres salas de exposiciones de Casa Portela, octubre cierra con otra actividad cultural importante y trascendente para el futuro turístico vegabajeño.

De la autoría del director virtual del Centro Histórico de Vega Baja y en una publicación auspiciada por la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, se presentó en el Teatro América «Vega Baja desde sus techos de tejamaní y de nubes. Un recorrido por sus edificios históricos urbanos y lugares abiertos para esparcimiento».

Sobre el contenido del libro y la actividad escribiremos luego, porque de esta actividad y el libro hay mucho material para contar.

Es importante conocer un trasfondo del que no se habló anoche. El autor, Wilhelm Hernández Hernández,  es un historiador que ha escrito varios libros, artículos y en especial publicaciones de documentos en discos compactos para perpetuar las fuentes primarias de Vega Baja. No fue pionero, pero lo hizo en un momento importante de restricciones políticas en nuestro municipio donde la cultura no era prioridad porque un asesor financiero dijo que la «cultura no era una buena inversión económica».

Casi en el anonimato y bajo la égida de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades,  en el ocaso de la pasada administración y con la notoria ausencia del entonces alcalde, sorprendió a todos con una actividad similar a la de anoche. Había estado trabajando, como la resistencia de las fuerzas aliadas de Europa durante la Segunda Guerra Mundial, que secretamente hacían lo que estaba prohibido hacer. Aquellos héroes consiguieron eventualmente la paz.

Wilhelm y un grupo de valerosos trabajadores de la cultura vegabajeña fueron hace cuatro años atrás, para esta misma época otoñal,  la  resistencia de Vega Baja. Aquella administración no sabía el tesoro que tenía entre la gente que había dejado Luis Meléndez Cano y que ellos tanto despreciaban porque no eran del Partido Nuevo Progresista ni eran estadistas. Aun sin la presencia de su jefe, desde 2005, siguieron trabajando la cultura.

Esa es la historia de antes y de ahora. Vi caras repetidas de las que secretamente laboraron en aquel momento y que aun siguen con su devoción por la historia y el vegabajeñismo. Anoche, mientras disfrutaba esos rostros conocidos, recordé la hazaña. La diferencia es que el alcalde Marcos Cruz Molina vino, con su presencia y participación,  a llenar el espacio que en 2012 quedó vacío porque el para  entonces alcalde y el que le precedió, nunca apoyaron una obra cultural ni de historia.

Fueron los propios empleados los que hicieron la tarea, sin el aval para actividades importantes los que dieron seguimiento a los tiempos ejemplares en que había un apoyo contundente y escalonado de un alcalde como  Luis Meléndez Cano.

Hay quien no quisiera que esto fuera un issue en la política de 2016. Pero yo no concibo progreso sin ideas ni apoyo a la cultura municipal. Otros creen que inaugurar obras terminadas para este tiempo es propaganda política y que se aprovechan del poder para hacerlo. Todos tendrán su manera de ver esto, pero al fin y al cabo lo que se deja para el futuro es  lo que cuenta.

La discresión responsable ha sido un factor de parte de la presente administración. Han respetado sustancialmente las leyes y los reglamentos en cuanto a propaganda. Allí estuvimos los que siempre hemos apoyado iniciativas culturales y que no miramos la política partidista en nuestra gestión ciudadana como los empleados municipales que se encargaron de presentar anoche el libro.  El apoyo de los miembros de la Escuela de la Historia Vegabajeña, de todos los partidos y creencias que hicimos presencia y le brindamos nuestros respetos y alegría al autor y los demás componentes, es nuestro tributo a esa historia lejana y actual de compromiso.

El mundo político es de unos pocos, fraccionados, que se quedan solos con el paso del tiempo. El de la cultura y la historia en nuestra ciudad es uno que va creciendo cada vez, porque hay unas riquezas que se van adquiriendo y que nos hace a todos más fuertes, seguros  y felices.

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