A las seis de la mañana| Pausa obligada

Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

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En mi niñez vi la primera versión de la película «La máquina del tiempo»,  del escritor de ciencia ficción H. G. Wells. Luego leí su libro que mas que una novela es un cuento largo y me obsesioné con todo aquello que tuviera que ver con las dimensiones, la relatividad  y la percepción del tiempo. Busqué la historia como para seguir la película que tanto me impresionó y de ahí me interesó siempre el género,  tanto la historia pasada como el futuro imprevisto. Encontré en los sabios como Sócrates, Séneca o  Nostradamus o los de la modernidad como Stephen Hawkings y Albert Einstein esas verdades que uno no conoce para poder tener una formación adecuada en mi paso por la vida.

En mi encuentro con la historia hallé un espacio personal donde imaginar el ayer y visionar el futuro como lo han hecho tantas personas que nos han legado obras como «La Guerra de los Mundos», «1984» , «Horizonte Perdido», «Brave New World» y otros en literatura y en el cine series como Flash Gordon, Superman y películas como «Day of Independence» » Armaggedon», «The Day After» y «Back to the Future». El tiempo es un tema recurrente en mi vida. Cuelga de mi interés permanente como una preocupación material, sicológica y espiritual.

En mi niñez y adolescencia el tiempo pasó lento. Como nunca he sido dormilón y soy autodilacta en muchas cosas que he aprendido en mi vida, me parecía que dormir limitaba mi capacidad de conocer y crear. Dormía lo necesario y me levantaba a leer, escribir y practicar con las cuerdas de mi guitarra y entonar con mi voz. Suerte que los Maldonado-Crespo eran como mi familia, que nunca me dijeron que no lo hiciera, aunque  escuchaban los revoluces de mi cuarto temprano en la madrugada y reiteraban que no les molestaba.

Desde que soy adulto, el tiempo ha corrido rápido, desde mi perspectiva. Entré muy jóven a la Universidad, a la Facultad de Derecho, a la comunidad legal, a crear familia con cuatro hijos y  siete nietos y a pasar por el mundo de la productividad y el retiro. Hoy día realizo múltiples tareas como mensajero de mi amigo Diosdado, cocinero de desayunos para mis padres y mi hermana, chófer de todos los que se aventuran a darme el guía en las manos o se atreven a montarse en la Vitara del 1997  de mi padre.

En mi tiempo libre presido dos instituciones importantes para la historia vegabajeña. La primera es la Escuela de la Historia Vegabajeña, Inc., la cual tiene a su cargo preparar clases, cursos, escritos y presentaciones relacionados a todos los temas de la historia vegabajeña, inspiración que heredé de mis antecesores familiares y muchos buenos amigos que conocí en mis años de formación. La segunda es el Salón de la Fama del Deporte Vega Baja Melao Melao, Inc. la cual se dedica a preservar la memoria de los deportistas meritorios y de excelencia del pasado vegabajeño.

Muchos piensan que son esenciales porque se afanan con metas que dependen de ideas en su mente solamente. Yo no. Tengo 63 años y en unos días el número de mis vueltas por el sistema solar suma otro número. A pesar de mi retiro, es poco el tiempo que puedo dedicar a la gente que se interesa en mi, a los mensajes que recibo de tanta buena humanidad y a las invitaciones que me hacen para distintos eventos. No estoy cansado, pero la ansiedad asoma cada vez que tengo que rebobinar porque algo no sale bien o sencillamente, no sale.

Es obvio que debo repensar mi posible futuro pues no puedo cambiar el pasado ni crear el mañana. Estoy con ganas, pero sin tiempo. Y lo tengo que decir para pedir un poco de paciencia a los que esperan más de mi de lo que puedo y  quiero dar. En la Escuela de la Historia Vegabajeña y el Diario Vegabajeño estamos forjando  una renovación total.  Es época de pausar y recibir consejos de los que los quieran dar, porque nuestra misión es continua y de responsabilidad a los que servimos.

El éxito está en el movimiento, En nuestro amor a los vegabajeños no podemos menos que demostrarlo aceptando nuevos rumbos, los que nos indican y los que podamos emprender.

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