El Día de la Virgen de la Candelaria !Candela, Candela, Por Allá Jumea!

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Por: Luis Mejías Astol

Temprano en la mañana comencé a recoger el patio,  papeles, fundas de color marrón, blancas y algunas amarillas, alguna ropa vieja, hojas a «tutiplén», bejucos secos de la verja y los fui acumulando todos amontonados.

De seguro los amigos vendrían en la tarde como era la costumbre. Esperaba ansioso que la noche llegara. Las horas se me hacían largas, largas y tediosas. Me acordé de las libretas viejas que aun guardaba. Eran una fuente de secretos bien guardados, dibujos y llenas de datos históricos de la juventud ya pasada. Fui a buscar los periódicos que acumulaba como fuentes de referencias y datos deportivos en una esquina de la barraca que se caía lentamente con el pasar del tiempo. Diablo! Sería una gran hoguera . Quizás la más grande en la comunidad esta noche.


Llegaron los muchachos que estaba esperando, mis compañeros de toda una vida. Los vi alegres y dispuestos a jugar y a cantar alrededor del fuego. !Candela ! gritaron al llegar al patio. Unos contestaron, !Por allá jumea! y rompieron a preparar pequeños círculos alrededor de la basura amontonada. Trajeron cartones y hojas secas de las matas de guineo y plátanos que en el camino encontraron. Las arrojaron encima de la basura, sería una gran hoguera con humo suficiente, pues se ahogaría el fuego.

Varios adultos se acercaron al promontorio, uno de ellos pegaría el fuego inicial, pues los niños no jugaban con fósforos. !Candela! gritaron todos a la vez y se formó la algarabía alrededor del fuego. Nos ubicamos en los círculos dibujados en la tierra para jugar y gritar alrededor de la fogata. !Candela! grito un adulto. Y todos nos movimos de circulo. Alguien perdería su posesión del circulo.

Sentí que me «jamaqueaban» el hombro y que la hamaca en que me había acostado se movía. Abrí los ojos y grité !Candela! Por allá jumea! Y allí en la hamaca me vi obligado a contarle a mis nietos que era el Día de la Candelaria y como en los años cincuenta celebrábamos esa noche.


Son las 11:15 de la noche, viviendo hermosos recuerdos de mi niñez en Sabana.

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