La politica partidista, germen de siempre en la Universidad de Puerto Rico

Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

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Los conceptos de Casa de Estudios y Autonomía Universitaria han sido siempre un fraude, unas palabras idealistas irrealizables. La reciente renuncia en masa de aquellas personas que supuestamente estaban comprometidos terminaron actuando como ladrones en la noche, aumentando la crisis que ya ellos mismos habían causado al no responder a la necesidad de actuar con rapidez y responsablemente. Quisieron ser intocados, como si hubiera dos Puerto Rico.

La Universidad de Puerto Rico alberga muchos nichos oscuros. Desde la selección de estudiantes, maestros, contrataciones, currículos, cursos, no hay nada que funcione siquiera en calidad promedio. Se perpetúan mediocridades y las ventajas son para los que controlan el poder administrativo o político, que es lo mismo. Y hay mucho perdón o indiferencia para el que se excede.

No hay controles adecuados para que el presupuesto sea justo con la comunidad universitaria. Cualquiera crea un preferencia que perjudica a quien no cuenta con ese beneficio.

No puede continuarse con lo que conocemos como Universidad de Puerto Rico. Tiene que haber un cambio radical aunque eso signifique su cierre provisional o definitivo. Como está, no le sirve al Puerto Rico del Siglo XXI. Lo que supone ser  un lugar de análisis para la búsqueda de soluciones a los conflictos, es el centro de múltiples facciones irreconciliables entre sí y de intereses adversos.

Tenemos que enfrentar la realidad de que es un mal social que hay que transformar. Es un espacio sucio, inmoral e inadecuado como centro de estudios y niega el principio constitucional de igual protección de las leyes a los ciudadanos que allí estudian y trabajan. Es el lugar de las élites político-partidistas, que tanto deterioro  ha causado históricamente a nuestro pueblo.

 

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