De ahora en adelante, por nuestra cuenta…

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

La libertad es casi absoluta de los ciudadanos. Los esfuerzos del político, educador, jurista, Comisionado Residente en Washngton y Juez Federal Jaime Fuster de difundir los deberes para un ciudadano responsable se quedaron en su folleto de la Comisión de Derechos Civiles hace varias décadas. La gente siguió pidiendo, y el gobierno complaciendo.

Un ciudadano es una parte contratante de lo que Jean-Jacques Rousseau llamó El Contrato Social. Cuando nos convocan cada cuatro años o en otras ocasiones a expresar nuestra opinión y decidimos sobre personas a gobernar o a asuntos por resolver, tenemos que tomar decisiones que nos van a afectar. En cada ocasión, le vamos a conceder el poder o la manera de proceder a personas para administrar los recursos como ellos quieran o para que el futuro de nuestro pueblo sea o no como lo propusieron en las ofertas que implican una papeleta de votación.

En Puerto Rico había inconformidad porque no podíamos decidir nuestros propios asuntos. El gobierno federal, también paternalista, nos permitió elaborar un documento donde poner nuestras aspiraciones. Dentro de ese embuste que se llamó Constitución de Puerto Rico, que no es sino otra ley del Congreso que ellos pueden y han modificado como han querido, desde el principio no nos permitieron ciertos derechos que quisimos tener y nos vetaron allá, lo que habíamos decidido acá.

La Junta de Supervisión Fiscal fue creada bajo el Puerto Rico Oversight, Management and Economic Stability Act of 2016. La Junta está formada por siete miembros nombrados por el Presidente de los Estados Unidos y un miembro ex-oficio nombrado por el Gobernador de Puerto Rico. Según la definición oficial, la misión de la Junta es trabajar con el pueblo y el Gobierno de Puerto Rico para crear las bases de un crecimiento económico sostenible y restablecer la oportunidad para el pueblo de Puerto Rico.

P.R.O.M.E.S.A. ES Otra mentira. No hay igual a igual en esta relación de trabajar con el pueblo. No solo son mayoría sino también están autorizados a usurpar los poderes y las posiciones establecidas por el pueblo en las pasadas elecciones, en la ley electoral y peor aun, en la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

Por eso dicen que esa fórmula de centro es un invento virtual que a la hora de la verdad, se murió de repente, con un palo en la frente y otro en el corazón, como el puerco de la canción-himno  que cantamos en Navidad. Raro es que ese funeral lo cantamos con alegría. Pero así somos, ignorantes u oportunistas, facinerosos o burlones, aprovechados y entregados, buscando siempre lo mejor de todos los mundos.

Hay quienes celebran esta tragedia humana, que no es una crisis humanitaria como dijo Alejandro García Padilla. Muñoz Marín o su asesor Arturo Morales Carrión eran personas inteligentes que sabían que estaban conspirando con los Estados Unidos para buscar la conformidad de las Naciones Unidas en que ya Puerto Rico no era una colonia, siéndolo.  Todavía hay quienes quieren mirar para atrás para ver lo que hicieron en el retrete para asegurarse, despues de que todos lo saben,  de que no sea desperdicio, cuando lo es.

Pero es lo que hicimos, no lo que nos han hecho. Es lo que negociamos en un momento como nación cultural sin aspiraciones a la libertad plena. Tampoco es el compromiso de iguales para tratarnos a la misma altura de negociación como estados, como sería bajo la estadidad. 

La nación que fungió como padre y madre, con nuestro consentimiento, nos enseñó a cruzar la calle y a decirnos cómo y qué comer. Ahora nos está regañando por habernos portado mal y nos nombra no un padre y una madre adoptivos, sino toda una Junta de siete miembros y medio para darnos pampán.

En lo que pudiera ser llegar a la mayoría de edad para dejarnos por nuestra cuenta o emanciparnos tempranamente, a los ciento diecinueve años de relación con ellos, nos declara incapacitados legalmente y sustituye nuestro derecho a gobernarnos por nosotros mismos.  Y nadie se ha dado cuenta, pero están sustituyendo el orden social por la tiranía cuando comienzan los nombramientos de funcionarios con apellidos en otros idiomas que no son en español o con funcionarios provenientes de otros cargos federales, como la Keheler, la Jaresko y el Pesquera. Da la impresión de que no solo nos restringen nuestra capacidad de decidir, sino que también nos imponen nuestra manera de vivir.

Por otra parte, gente sin ideas para mejorar nuestra sociedad o que cuando estuvieron en el poder no se ocuparon de actuar responsablemente y lo que únicamente saben y han sabido hacer es quejarse y seguir llorando al tiempo que piden más, participarán de una megamarcha al estilo de Venezuela y de parar al país mañana y por los días que sean. Todo el que quiera pauta, hasta el chistoso de Molusco, ha dicho que estará. Pero en el Capitolio, a los legisladores, que la Constitución misma dice que no pueden arrestados  por las autoridades mientras ejercen sus funciones, el mismo estado que se supone protector permite que sean detenidos y hasta controlados en sus accesos a su lugar de trabajo por quienes no están de acuerdo en lo que hacen ni como lo hacen. Paradoja increíble.

En la periferia de toda esta actividad social habrá gente que solo buscan continuar posicionados o posicionarse para seguir esta jarana. Estos estarán acosando a los que tienen el mandato, ya minado para que no hagan nada, pasen como ineptos o irresponsables, cuando solo logrará que esto se acabe de joder.

La auditoría que se reclama no es un argumento serio. Todos los sectores saben que están embarrados en esa gestión de derroche de décadas, que sería solamente una manera de divertirnos socialmente cuando se empiece a decir los nombres de todos los responsables y las maneras de cómo la inteligencia se puso al servicio del pillaje colectivo.

Yo creo que esto no se resuelve ni con los mejores esfuerzos de un gobierno responsable. Hay que empezar en cero, romper con el pasado y usar la Biblia cuando te anuncia tener un  nuevo comienzo cuando se acepta a Cristo, «todas las cosas vieas pasaron y he aquí que 1ue todas son hechas nuevas…».  Eso solo lo da la quiebra que se contempla. Consecuentemente, la recuperación sería muy lenta, sin ayuda sustancial de nuestro «socio» del norte. Tal vez, empero, será lo menos malo. 

Nos hemos empujado nosotros mismos al abismo y no nos queremos aun dejar caer. No tengan dudas que ha sido daño autoinfligido.

Lo importante de todo es que se ha acabado el paternalismo. El fiao, hambre y carestía de todo se avecina, habiendo terminado el tiempo de los preparativos para recibir un huracán fuera de categoría, anunciado desde hace décadas.

Rubén Berríos, político menoscabado de este tiempo, tuvo la visión, lo dijo con su voz y lo escribió con tinta.  El cuento de que venía el lobo, resultó cierto. Comoquiera que lo miremos, en cualquier nivel, ahora estamos por nuestra cuenta…



Categorías:Análisis, Vegabajeñismo

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