¿Qué se habrá salvado de estos tesoros históricos de la casa de Lino Padrón Rivera?

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

Algunos piensan que los descendientes de Lino Padrón Rivera, el Gobierno Municipal ni las instituciones culturales hicieron algo para evitar la pérdida de los bienes muebles y el bien inmueble histórico del prócer puertorriqueño. Era evidente el peligro de un fuego eventual. Hoy día se culpa únicamente la posibilidad de un tecato que hubiera intencional o inintencionalmente iniciado el fuego.

Sabíamos que personas ajenas estaban escalando y sustrayendo objetos de la propiedad, pero solamente los dueños =los herederos- podían hacer la querella formal a la policía. El alcalde hizo sus gestiones y nosotros teníamos nuestros planes, pero al fin y al cabo, la culpa está bien repartida entre todos nosotros, los vegabajeños, como la muerte del Comendador de Ocaña en la obra Fuenteovejuna.

La historia olvidada es la consecuencia. Lino murió en julio de 1960 y nos conformamos con ponerle su nombre a una escuela que muchos ni saben la figura grande que significó de muchas maneras para nuestra ciudad y nuestro país. Hace apenas algunos meses atrás, en el mes de abril, fue nuestro tema en la Escuela de los miércoles (Véase: https://diariovegabajenodepuertorico.com/2017/04/20/la-clase-de-anoche-en-la-escuela-de-la-historia-vegabajena-2/).

Mi padre se ocupó en más de una ocasión de que el nombre de Lino Padrón Rivera no se perdiera antes del fuego que quemó una estructura importante de nuestra arquitectura vegabajeña y posiblemente muchos de los recuerdos de lo que fue y lo que hizo el que en ese lugar residió, donde hizo una vida de servicio público y tuvo sus negocios. La historia la hemos contado muchas veces y desde ahora, en lugar de lamentarnos, tenemos que aprender la lección de la desventura por el olvido, la indiferencia y la negligencia de todos. Eso, al fin y al cabo, es lo que se ha salvado para el futuro.

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