¿Es esto bueno?

PLAYA PUERTO NUEVO 4 DE JULIO DE 2017

Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

La Playa Puerto Nuevo de Vega Baja es un recurso natural bendito por Dios. Hay personas que residen en su alrededor y otros que le visitan en ocasiones especiales o regularmente. Es un panorama hermoso, bastante seguro y generalmente saludable.

Pero como todo ambiente vivo, ha estado siendo afectado por el paso del tiempo y su desgaste provocado por los seres humanos. Y consciente o inconscientemente, todos hemos contribuido a ese penoso desastre ecológico.

Los elementos de ese hermoso paraje son el agua, sol, viento, arena y vegetación. El agua de la Playa  en ocasiones está contaminada por lo que hay que emitir advertencias a los bañistas que se colocan en el sector RW-23 nos que corresponde en el mapa de monitorías de playas de la Junta de Calidad Ambiental.

Mapa Monitoría de Playas al 28 de Junio de 2017 Full.jpg

La contaminación en el agua de la Playa ocurre generalmente por factores en su alrededor. Pero no son pequeños depósitos que puedan disolverse en un volúmen inmenso del agua de Puerto Nuevo sino la suma de muchos pozos muros que por debajo de la tierra filtran hasta la costa o cuando llueve se multiplican la presencia de coleiformes. Estos elementos provienen de la descomposición humana y animal  afectan la salud en personas sanas y la vida de los que tienen su sistema inmunológico comprometido.

En la arena, animales como las mascotas, depositan naturalmente su excremento. Aunque ese acto no representa valores a la contaminación general, afecta áreas donde luego nos sentamos, acostamos o nuestros niños se recrean haciendo figuras y caminando descalzos. Lo que llevamos a la Playa o lo que dejamos cuando nos vamos, también es fuente de contaminación. Cuando por negligencia perdemos un vaso o un utensilio de plástico con el viento o por la marea, estos van a formar parte cercana o lejana del conjunto de basura que afecta la vida marina de nuestro entorno y el mundo.

La ausencia de peces y mariscos en la Playa Puerto Nuevo nos dice mucho de la respuesta natural a la modificación que hemos hecho por años robándonos la arena, quitando los árboles sin resembrar, construyendo edificaciones y visitando en masa un recurso cuya renovación por la naturaleza es posible, pero que tarda unos procesos de siglos y milenios mientras el ser humano destruye en poco tiempo.

Para los políticos, que son incumbentes por espacios cortos en un pueblo, les convienen  las demostraciones en masas. La industria de la publicidad, el comercio y las redes televisivas y radiales alentarán también presencia del público para respaldar sus productos, pero a los vegabajeños es a quienes no nos conviene el aceleramiento de la degradación de este importante recurso.

El alcalde ha tenido palabras de deseo de contar con una bandera azul, que es un reconocimiento cuando la playa es limpia. Ese deseo noble de Marcos Cruz no puede darse ni aspirar a tenerse por el momento porque el camino que todos llevamos, está equivocado. En lugar de promover el turismo hacia nuestra playa, deben iniciarse medidas para recuperarla y disfrutarla.

Hay que sembrar, eliminar las fuentes contaminantes y prepararnos para los efectos del calentamiento global cuando a lo mejor perderemos a largo plazo la costa. Hay que parar la contaminación lumínica en la noche y suspender las actividades masivas que hemos visto nuevamente este verano. 

Nos gusta que se mencione a Vega Baja en las noticias pero no por noticias malas que parezcan buenas. Esto, no es bueno ni para la gratificación temporera que a veces nos consuela porque a la larga nos dejará dolor y nostalgia.

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