Pedro Juan Figueroa

PEDRO JUAN FIGUEROA

Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

Hace algunos años conocí a Pedro Juan Figueroa. Había llamado a la compañía Craftmatic con el propósito de comprar una cama de posiciones y él se apareció en mi oficina como vendedor que era de ese producto. Me confesó que la situación de las novelas estaba pasando por un momento crítico y que después que hizo de un general de una república hispanoamericana, no había protagonizado, por lo que estaba explorando como vendedor para poder mantener a su familia.

Era un tipo amable, sencillo, auténtico. Delante de mi nunca vi poses de artistas ni representaciones falsas. Como abogado, lo representé en varias ocasiones y me brindó la oportunidad de servirle en varios de sus asuntos económicos y personales. Cuando sufrió su problema prostático, esto se convirtió en una dificultad económica de grandes proporciones porque tenía una deuda contributiva que eventualmente solucionamos.

En una ocasión fuimos a cenar en Cerromar y sólo se sirvió un plato lleno de postres. Era, para ese tiempo, un dulcero empedernido. Tal vez eso tuvo relación con su afección de páncreas que se ha divulgado por los medios. Las últimas veces que compartimos fue en una actividad con una de sus hijas, que tenía una condición de salud y luego en el Teatro Tapia, de forma casual.

El Pedro Juan que conocí es el que describo. Era risueño y positivo. Y aunque ya no nos encontrábamos, comoquiera voy a extrañar no escucharlo en la radio, verlo en anuncios o en programas y que algún día ya no me pueda visitar.

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