La formación de los Investigadores de la Escuela de la Historia Vegabajeña

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

Hace varias décadas, me inicié como investigador de la historia. Tuve el privilegio de hacerlo para mi pueblo y luego para el mundo jurídico como Asistente de Investigaciones del curso de Historia del Derecho Puertorriqueño de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana. Continué investigando para Vega Baja y aunque erróneamente algunos creen que soy experto, me falta mucho por conocer, analizar y compartir lo que aprendo.

En mi paso por la vida, soy afortunado de haber tenido gente buena a mi alrededor. Mi familia, mis amigos y desde hace cuatro años, los Investigadores de la Escuela de la Historia Vegabajeña. Con ellos, no soy faro de luz. Me nutro de una relación simbiótica en la que intercambiamos conocimientos, experiencias y emociones. Es una de las mejores aventuras de mi vida, porque comparto con personas de todas las edades, de distintos orígenes, educaciones, edades, pensamientos políticos y espirituales y de todos los sexos. Todos ellos, de mente abierta y con una perspectiva de que la historia es una guía pero que lo importante es el futuro.

Lo que más me emociona de todos nuestros encuentros es la participación de los compañeros. Ayer, por ejemplo, fue nuestra segunda actividad en el Museo Casa Portela. Espontáneamente estaban nuestros fotógrafos profesionales Luigi y Edgar tomando las incidencias. Ricardo Lyons, con Síndrome de Down, se ocupó de poner y recoger las sillas con su sobrino de 13 años, ayudados por los sobrinos de Albert Miranda y Limaris Reyes. En los entremeses nos ayudaban la asturiana Raquel y su hijo Ricardo También. Lizzy Rolón tomó la asistencia mientras llegaba nuestra secretaria Bethzaida.  Esmirna grabó por primera vez por medio de Facebook Live los primeros trece minutos de la actividad y su esposo Wilber nos ayudaba junto a Edgar Carrero en la parte técnica. Cada cual se asignaba una tarea sin que nos pudiéramos de acuerdo.

Los tres ponentes, Carlos Ayes Suárez, Luis Mejías y Jose Manuel Portela, desarrollaron sus temas sobre  genealogía en una forma responsable y didáctica. El taller, desde la perspectiva educativa, motivó el interés de los presentes lo que nos mueve a su vez a compartirlos con ustedes, de distintas maneras en este medio, en los próximos días.

El próximo sábado volveremos a tener el Museo Casa Portela abierto al público y a las diez de la mañana volveremos con otra conferencia sobre la historia vegabajeña. Ya tenemos sugerencias sobre temas posibles y de forma continua, atenderemos sugerencias de nuestros usuarios sobre lo que quieran conocer o compartir.

La gestión de la Escuela de la Historia Vegabajeña no es ocasional sino continua. A ella nuestros compañeros dedican, de distintas maneras y escenarios, todos los días del año. A veces nuestra labor no se ve ni o se puede pensar que es de dos días a la semana, pero hay mucha labor que se desarrolla en nuestros hogares, nuestra sede, en el campo de la acción o en el contenido de un bosquejo. Servimos además, a otras instituciones y personas, a veces en forma anónima, para llenar esos vacíos que a veces existen en nuestra sociedad.

La formación de los Investigadores de la Escuela de la Historia incluye el conocer una base dinámica y en crecimiento del pasado, pero es más que eso. El pasado tiene que conectarse al presente y ser útil, lógico y placentero para forjar el futuro. La nostalgia es a veces nuestro motor, pero la esperanza de un mundo nuevo y mejor es nuestra meta. Hay pues, un compromiso social.

Cada uno de nuestros miembros es vigilante de la cultura y participante de su hechura. Solo puedo estar agradecido de tanta solidaridad y de que cada uno de mis compañeros encuentra su propia manera de perpetuar la historia y que generosamente la comparte con todos.

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