Sin contradicción alguna, estoy solidario con Iván Rodríguez

MIGUEL OJEDA (2)

Por Miguel Ojeda Trinidad, Legislador Municipal del PIP

Yo creo en la independencia de Puerto Rico, pero también en los procesos democráticos que eventualmente nos llevarán a una libertad y soberanía completa. No creo en la estadidad ni en muchos métodos que utiliza el Partido Nuevo Progresista para querer adelantar su ideal con procesos simulados y aparentes ni en la utilización del poder como arma para lograr esos propósitos.

Creo, sobre todo, en hacer justicia. No soy abogado, pero defiendo ataques inmerecidos a los puertorriqueños y muy en especial, a los vegabajeños. Recientemente el Gobernador Rosselló nombró a unos ciudadanos entre los que estaba el único del grupo que entre políticos, no ha estado vinculado a ningún gobierno. Los ataques de algunos, con ese acoso público que a veces se usa como un arma para abochornar, no se hicieron esperar. Iván Rodríguez fue señalado que era un «eñangotao» por una relacionista público y periodista, haciendo una relación con su posición como pelotero.

De salida le digo que los receptores como Iván nunca se arrodillan, como han hecho los estadolibristas y algunos estadistas cuando van a Washington a pedir. Su cuerpo está en posición de combate y desde estar en cuclillas para recibir las pelotas del lanzador, presto a levantarse y poner fuera de base al bateador o al corredor que llega al home.

No hay un jugador cuyo desempeño sea más difícil. En el caso de Iván Rodríguez, el escogió una de las participaciones más activas dentro del béisbol mundial con hazañas que le han valido haber sido laureado en varias ocasiones y la más honrosa de su profesión, ser escogido entre cientos de otros jugadores para incorporarse al Salón de la Fama del Baseball en Cooperstown, Nueva York. Iván es en vida uno de los ídolos de nuestra  población  en general.

Como estadista, yo creo que está equivocado. Pero ese es su ideal, no el mío. Es más valiente, a mi juicio, que aquellos que no se atreven a pedir más derechos para Puerto Rico y quieren continuar con esta mojiganga inútil del colonialismo. Aquellos que ven a Estados Unidos  como nuestros superiores y hasta como vacas sagradas de la India, que hay que dejarles que hagan lo que quieran. Como aquellos populares como Alejandro García Padilla, Rafael Hernández Colón, Héctor Ferrer y Aníbal Acevedo Vilá, que no proponen nada lógico y posible, como sería la mejor soberanía, que es la libre independencia.

Iván tiene una cualidad adicional y es que no se le conoce como participante de la política puertorriqueña. No está contaminado como la gran mayoría de los elegidos para el Comité de la Igualdad que procura la integración y para algunos, la asimilación de Puerto Rico a Estados Unidos. Y sorprendió a todos cuando sugirió lo mejor que se ha dicho hasta ahora en ese embeleco, que es que no se usen fondos públicos.

Iván Rodríguez es una persona sencilla dentro del mundo de las Grandes Ligas. Es una de las personas más conectadas con personas de poder en Estados Unidos y en Puerto Rico. Es un ciudadano honesto que ya ha dejado un espacio honroso en nuestra historia desde esa extraordinaria simpleza.

Al aceptar esa encomienda que lo pone de blanco de los que nada quieren hacer, recordamos y lo comparamos al otros vegabajeño, el alcalde Marcos Cruz, que quiere pasar con fichas en el asunto de estatus cuando sus iguales líderes populares andan por distintos caminos sin encontrarse en un destino común. No se da cuenta que la Junta de Control Fiscal ha sustituido al Poder Ejecutivo, al Legislativo y la Juez de Quiebras al Poder Judicial que establecía el papel mojado de la Constitución del Estados Libre Asociado de Puerto Rico, la que decían que era la más adelantada del mundo.

Mientras Iván Rodríguez se afirma en un ideal, nuestro alcalde renuncia al derecho de expresarse y de orientar a sus propias huestes sobre lo que piensa, velando la güira del caos en su partido y quedándose muy atrás como líder, deshojando margaritas a la vera del camino, por falta de un norte al cual dirigirse. Ni siquiera ha felicitado públicamente al que hace pocos meses atrás recibió como héroe, demostrando poco interés en inspirar a su pueblo a que resuelva, de una vez por todas, el problema del colonialismo que nos deja sin armas democráticas para ejercer el poder de gobernarnos libremente a nosotros mismos.



Categorías:Análisis, Vegabajeñismo

1 respuesta

  1. la verdad que Miguel ojeda es clase aparte. te felicito

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