Goliath era un pellizco de ñoco comparado con la mayoría popular de la Legislatura Municipal

MIGUEL OJEDA (2)

Por Miguel Ojeda Trinidad, Legislador Municipal PIPescudo-de-la-legislatura-municipal-de-vega-baja-luigi-legislatura-municipal-130119-115

Ser uno entre dieciséis legisladores municipales de partidos contrarios le hace a uno participar en peleas desventajosas como la de David y Goliath. Pero no le tengo miedo a ser una minoría de la minoría legislativa, lo que detesto es  las actuaciones abusivas que a veces la mayoría popular comete no solo contra nosotros, sino contra el pueblo.

Uno se prepara para aportar en cada proyecto legislativo, pero a veces no se nos brinda la información completa o suficiente para formar una opinión razonada.  Tampoco hay ambiente de estudio suficiente. Es como si el poder ejecutivo fuera un dios y hubiera que rendirle pleitesía aprobando todo lo que somete y condenados a que las ideas nunca surjan de los legisladores municipales. Es algo inconcebible, especialmente de quienes en el nombre que ostentan  su partido llevan la palabra «democrático».

Eso es irónico. ¿Porqué no luchan de una vez para que la Legislatura Municipal desaparezca y el alcalde tenga los poderes omnímodos de una vez y por todas? Si al fin y al cabo están lamiendo los zapatos del poder que se supone fiscalizan. Eso es bajo, bien bajo.

Las minorías penepé y la nuestra radicamos proyectos de beneficio para el pueblo y ¿qué pasa? Que no los consideran pero luego salen con un proyecto similar de la mayoría robando ideas. Y encima de eso, nos «bulean» dentro de las comisiones y el hemiciclo llamándonos politiqueros. ¿No es cierto, Jorgito Avilés? Esa, que es una estrategia baja, estilo Legislatura Estatal a la que sirven en su carácter personal, no debe tener cabida entre nosotros, que somos los representantes más directos que tiene el pueblo. Mal ejemplo aprendido.

Recientemente la minoría penepé trajo unas propuestas con suficiente basamento para darle a la Policía Municipal lo que el mismo alcalde le prometió al quitarle parte de su salario.  Pero no. Tiene que ser del ejecutivo, cuando lo diga el ejecutivo. No puede ser antes aunque exista la razón, la deseabilidad  y los elementos para aprobarse.

Ya los cogimos en pifia con el asunto de la reducción laboral y el desnivel que proponían con la aprobación del presupuesto mediante una ceguera autoimpuesta por los legisladores del Partido Popular.  Cada vez que así actúan, perjudicando a los que más se suponen que quieran, que son a sus compañeros de trabajo,  nos dan la razón de que la mayoría popular parece un sello de goma y que carece de pensamiento individual distinto al del alcalde.

La razón pareciera falta de inteligencia, pero no lo es. Miedo a que no los renominen en la plancha del alcalde en 2020, tal vez. La mayor deficiencia de los legisladores populares es que demuestran una lealtad que debiera ser el cumplimiento de sus obligaciones por encima de todos y no la entrega de sus responsabilidades para que se les considere buenos y cumplidores. Los legisladores populares tienen capacidad para hacer más y deben hacerlo. Si al alcalde no le gusta la legislación de minoría, el tendrá el veto al final del camino.

No puede haber nuevas rutas para canalizar la inteligencia de todos si no se tiene el sentido de valor y de reconocimiento de que en Vega Baja como en todos los municipios de Puerto Rico hay dos poderes para comunicarse y llegar a entendidos y no un cuerpo económicamente costoso para decir que sí a lo que se le ocurre a la administración y no a lo que los legisladores individualmente proponen.

Los legisladores populares incumplen sus deberes y obligaciones. Se colocan al lado de la irresponsabilidad en unos casos y de la atribución falsa de iniciativas en otras donde el figureo es importante para ellos.  No es sano seguir esa trayectoria histórica cimentada, pero errada. Desdice de los actores, de la trama y de nuestra ciudad, pues la ponen en vergüenza con esas actuaciones.

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