Análisis

Lección para todos

ANGEL PEREZ

Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

No conozco al nuevo alcalde de Guaynabo, aunque sí a su esposa Lisa, Jueza Superior, la hija de Cuca y nieta de D’acosta, gente excelente que conocí cuando vivía en Summit Hills. Lisa era amiga de mis hijas y Cuca, su madre, nuestra amiga. Hace años que no nos encontramos, pero el cariño es el mismo. No soy elector de Guaynabo ni estoy en las listas como elector del PNP, por lo que no voté a favor de Angel Pérez. Pero si hubiera tenido la oportunidad lo hubiera hecho porque Pérez ha sido una persona honrada que está centrado en el servicio público y que ha sido arrasado por la maquinaria de su propio partido en su pueblo y como consecuencia de las alianzas de los políticos externos con el entonces alcalde poderoso de ese municipio.

La elección de Angel Pérez tiene que ser una lección para todos. El alcalde O’neill le falló a los empleados municipales al violar la distancia que debe haber entre un ejecutivo y una trabajadora, le falló a su partido político y le falló a su pueblo de Guaynabo. Encima de eso quiso bendecir e influenciar para elegir a su sucesor, el Senador Ríos, quien por conveniencia personal nunca opinó sobre lo que el alcalde hizo en violación de la ley, las buenas costumbres y la lealtad que se debe tener con el partido que lo elige. Trabajé con O’neill en la Cámara de Representantes, en la oficina de José Granados Navedo y nada malo tengo que decir de él, pero pienso que como alcalde, se desvió de la ruta correcta cuando ha podido ser recordado en forma noble en sus ejecutorias.

Angel Pérez fue perseverante. Aunque perseguido injustamente por el alcalde prepotente de Guaynabo y una campaña directa e indirectamente sucia creada por el otro contendor, prevaleció en su sueño y en el de la mayoría penepé de su municipio, que le dió una victoria indiscutible. A pesar de eso, luego de concluído el evento electoral , se escuchó el cacareo y justificación de una alegada acción electoral incorrecta cuando quienes lo pusieron en los medios no tienen las manos limpias.

La política es un estercolero, según escribía el vegabajeño Agustín Alvarez. Ahí se revuelve la inmundicia para lograr el poder, que es el propósito de todo político. Y cuando ya se tiene el poder, la próxima misión es retenerlo. Para lograr esa continuidad, los políticos inmoral y hasta ilegalmente utilizan las facultades que le presta el pueblo para presentar una imagen mejor.  Ahí tienen a las Carmen Yulín de la vida, dando salarios altos a gente  clave de contactos públicos  para cosechar su candidatura eventual a la gobernación. Secreto a voces que todos sabemos, aunque utilice la palabra mágica de patria para también atraer la atención y el favor del voto eventual de los ciudadanos.Así también lo hacía el alcalde de Toa Baja y Santana en Vega Baja.

Hay situaciones que se resuelven después que ocurren las acciones. Pero hay otras que pueden prevenirse al señalarse a tiempo cuando se ven tendencias que la lógica normal nos lleva a una conclusión inevitable e irrefutable. La primera reacción debe ser el desistimiento por vergüenza, pero si la verguenza no existe para el funcionario, se puede iniciar la querella formal para sanciones o su destitución. Les aseguro que a la larga, el sistema funciona.

Hay que estar atentos a lo que hacen nuestros gobernantes en todos los niveles. El que tiene el poder puede ser honesto, pero las presiones públicas e individuales le llevan a veces al exceso y a no resistir la tentación. Y si bien hay que estar alertas, también a los funcionarios públicos hay que ayudarlos a realizar sus deberes y obligaciones y apoyarlos y reconocerlos cuando hacen las cosas bien, especialmente en estos tiempos en que no pueden dar lo que antes era costumbre recibir de parte de los ciudadanos.

Ojalá que la pesadilla de Guaynabo termine de una vez por todas, que la ambición desmedida de conseguir propósitos a toda costa no siga y la conformidad de sus opositores no vuelvan a pasar la raya de la dignidad social. De esto, todos tenemos que aprender la lección de la historia.

ANGEL PEREZ Y RIOS

Categorías:Análisis, Vegabajeñismo

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