Una buena oportunidad para documentar el eclipse desde el vegabajeñismo

Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

 

 

almanaque bristol

Cuando era niño, leí una crónica en un libro escolar sobre un eclipse. De jóven, buscaba en el Almanaque Bristol si desde Puerto Rico se podría ver alguno. Una noche en la Playa Puerto Nuevo de Vega Baja estuve despierto para ver las distintas etapas de uno lunar. En otra ocasión, advertido que no podría mirar al Sol, vi la luz ámbar de uno solar observando la calle.

Un eclipse como el que se anticipa que se verá mañana lunes en la tarde, es algo distinto. Si el cielo raso nos permite verlo y no llueve, tendremos un espectáculo de una intensidad como nunca lo hemos visto. Será para los de mi generación como el huracán Hugo, que a pesar de Santa Clara en 1956, no habíamos tenido una verdadera experiencia hasta que experimentamos los vientos huracanados o de tormenta. Posteriormente con Georges vimos otro aspecto, el de la conversión de color del cielo, anunciando la proximidad del fenómeno.

Los eclipses son fenómenos naturales que ocurren antes que la misma existencia del ser humano. Acostumbrado a una uniformidad en la luz del día y la oscuridad de la noche, el ser humano tiene que haber sentido mucho miedo sobre una inesperada oscuridad o alumbramiento nocturno  en los eclipses solares o lunares. Cuando no ha habido explicación previa como en nuestro tiempo, debe atribuirse a las fuerzas desconocidas como el mal o a una señal de los dioses, al igual que otras manifestaciones como tormentas o terremotos.

Afortunadamente, sabemos el origen de los eclipses. En un universo en movimiento, unos cuerpos celestes que producen o reflejan la luz se posan en medio de la iluminación o la oscuridad en su paso cíclico y nos dan ese efecto. Es previsible  y ocurre muy frecuentemente, más veces de lo que lo percibimos. Por SOCIEDAD DE ASTRONOMIA DE PUERTO RICOnuestra posición en la tierra y en el Caribe, a veces lo podemos presenciar pero otras veces solo lo vemos parcialmente o no lo vemos. Esta oportunidad de mañana tal vez sea la más plena que podamos atesorarlo en nuestras vidas, por lo que tenemos que aprovecharlo. Recientemente vi uno en Júpiter, por medio de un telescopio que se apostó en terrenos de Tortuguero, gracias a la Sociedad de Astronomía de Puerto Rico, que nos hizo una visita a nuestra ciudad para educarnos y permitirnos experimentar la belleza del universo.

Lo importante para la historia, porque se trata de un evento histórico, es documentarlo. Esto quiere decir que debemos captar nuestra experiencia por escrito y gráficamente. Pero no se trata de retratar o de filmar el evento directamente al Sol o al cielo. De hecho eso es peligroso para la retina del ojo, aun a través de una cámara. De cualquier manera, las mejores fotos y vídeos después serán asequibles tomadas con cuidado por expertos que no se van a exponer a una ceguera permanente. Por lo tanto, hay una manera de hacer útil para el presente y futuro lo que los vegabajeños perciban y actúen con el evento.

Es menester llevar a la historia las reacciones del ser humano vegabajeño. Los preparativos, los comentarios, las emociones visibles; cómo cada cual percibe esta oportunidad de encuentro con la naturaleza y de compartir con sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o de escuela y grupos.  Captar incluso, cómo nos maravillamos de ver algo inusual. Eso no se habrá de repetir de esta manera por lo  que tendremos que guardarlo en nuestro recuerdo para nosotros y para las demás generaciones que tardarán en disfrutar esta experiencia.

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Eclipse total en Indonesia

 

 

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