Abanderar

thomas-jimmy-rosario-hijo-version-corta

Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

Como director de este diario, el pasado sábado autoricé la publicación de un escrito de nuestro compañero Carlos M. Ayes Suárez. En el contenido revela su sentir sobre la labor que venimos haciendo la Comisión del 240 Aniversario de la Fundación de Vega Baja para crear las banderas de los barrios.

Aunque la crítica de mi amigo me responsabiliza como miembro que también soy de la Comisión, no tuve ningún reparo en publicar su escrito porque respeto lo que los demás piensan y comunican  y particularmente con él he mantenido una sincera comunicación sobre la pasión que compartimos por la historia vegabajeña. Sé también que el tiene una intensidad y unos criterios estrictos para verlo todo y al menos yo aprendo de nuestros coloquios y el trabajo que hacemos por nuestra ciudad.

Nuestra labor es voluntaria y no se ha hecho al azar. Le precede una autorización legal de al menos dos ordenamientos municipales y un reglamento. Se le dio oportunidad a todas las personas y grupos que interesaran participar en esta tarea de crear catorce banderas para nuestro municipio. El producto final será compartido en actos públicos y hasta donde el alcalde me ha anticipado personalmente, cada bandera será ubicada en el barrio correspondiente.

En el proceso hemos mirado la historia que conocemos de los barrios, sus circunstancias geográficas y topográficas y la percepción pública de lo que hay en el entorno de cada uno de estos lugares. Un barrio es la unidad legal adoptada aunque en este tiempo nos permite pensar más en las comunidades, que como su palabra lo define, son las unidades comunes del presente.

Siempre hay una meta suprema de excelencia a la que todos podemos aspirar. Yo particularmente hago críticas bienintencionadas a las ramas del gobierno municipal y estatal favoreciendo, censurando o promoviendo ideas porque en el movimiento está el futuro. La pasividad no conlleva a ningún destino, ni siquiera en el mundo de las ideas. Las críticas de Carlos, en términos generales, sin ser portavoz de la Comisión y en mi carácter personal, las acepto y le extiendo la bienvenida.

No puedo, empero, coincidir con todo lo que escribió. Sé que me explicará posteriormente lo que no entiendo y en lo que tengamos diferencias en algún momento podremos llegar a puntos de encuentro, pero en este momento tengo que defender el trabajo que nos han comisionado. Lo ideal es haber tenido la ayuda de un especialista en heráldica como cuando trabajamos en la bandera, el escudo y el sello de Vega Baja con el Lcdo. Roberto Beascoechea Lota en la década de 1970, pero en éste hemos tenido que trabajar con  conocimientos personales, con los que se han adquirido en el proceso y con los que personas de buena fe se han acercado para brindarnos. 

Yo no fui incluido como parte del Comité en la primera reunión de la Comisión del 240 Aniversario,  pero creo que he ido a todas, así que acepto mi cuota de culpa por los errores u omisiones en que incurramos. Todas las decisiones, empero, han sido tomadas por mayoría de los miembros del Comité y aun cuando personalmente haya sido minoría o voz en el desierto, acepto la democrática decisión, respaldo el trabajo que se está haciendo y me siento ansioso de que termine.

Esto lleva muchos meses de planificación razonada, de rectificaciones y cambios.   En grupo hemos trabajado antes en legislación municipal, reglamento, la presentación de varios personajes de la historia vegabaeña con el jóven Jose Luis Colón Rivera y preparado una cancelación postal que se escenificó el pasado año. Para cada uno de nosotros, ha habido el miedo de no hacer lo correcto. Me he visto varias veces en el espejo de la ignorancia y la incertidumbre al no tener respuestas a preguntas que nunca me había hecho y lo mismo han sentido mis compañeros de Comisión.

Ayer mismo un historiador tan experimentado como Wito Mejías nos confesaba sus temores de que la información y simbolismo de las banderas no fuera la más precisa. Y posiblemente nunca lo sea, pero de investigar la historia se trata y eso es una labor que tampoco nunca termina. No debemos temer el juicio, sino de hacer lo que las herramientas del presente nos permite y cumplir la encomienda histórica que se nos ha dado.

En esta última etapa de nuestra jornada voluntaria, estamos haciendo un sacrificio adicional trabajando en sesión permanente para que cada barrio tenga una bandera como aliciente para acrecentar el sentido de pertenencia de cada vegabajeño.

Carlos Ayes es una persona importante en nuestra historia. Su voz y sus escritos son parte del acervo acumulado, por lo que diga, aunque no nos guste o diferamos, no puede tomarse livianamente. Creo que su aportación al tema de la creación de las banderas es importante que lo conozcamos e internalicemos. Es esta parte de la experiencia que debemos atesorar, sin menoscabo de que la Comisión termine su trabajo como la ha planificado y logre que se identifiquen los límites internos de nuestro municipio, con sus distintivos y su historia.



Categorías:Análisis, Vegabajeñismo

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: