Experiencia periodística

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Benjamín Morales Meléndez, corresponsal de El Nuevo Día en Cuba, compartió en su página de Facebook esta nota personal sobre la aterradora experiencia vivida con el huracán Irma:
«Cubrir un huracán categoría cinco implica que se haga muy complicado escoger las palabras correctas para describirlo.
Sólo puedo contar que no pegué el ojo en toda la noche, porque el silbido de los vientos me impedía dormir. Daba miedo, es la verdad, ¿por qué negarla?
Puedo decir que tuve que hacer peripecias para mantener cerrada la puerta del balcón, que amenazó con estallar toda la noche. Les puedo asegurar que fue una noche aterradora y que la puerta de mi cuarto reventó finalmente por la fuerza de los vientos, provocando que la otra puerta, la de salida, se cerrara de imprevisto cuando fui a salir del lugar y me diera un golpe secó en la espalda que causó que volara casi dos metros.
Gracias a mis amigos Guillermo Nova y Alejandro Ernesto no fue a peores, y estoy bien, aunque con la espalda un poco magullada y el orgullo herido.
De Irma, que recién decidió irse a la Florida tras atacar a Matanzas, puedo decir que aprendí cinco cosas fundamentales:
1. Que no se desafía a la naturaleza por tener la mejor historia del mundo, que hay que ser juicioso y responsable.
2. Que mientras en Puerto Rico debaten si Dios nos salvó o no, otros países de la región sufren por un huracán del cual nos salvamos, lo cual es una canallada, pues deberíamos estar pensando en como ayudar.
3. Que Cuba enfrentar las crisis como nadie, de manera imperfecta, eso sí, pero siempre pensando en los seres humanos primero. De eso debemos aprender algo.
4. Que ojalá y los huracanes categoría cinco no se conviertan en una norma, porque son aterradores.
5. Que estoy rodeado de unos periodistas de la mejor calaña, de esos que saben que el oficio no está en el sensacionalismo sino en el reporteo de mejor calidad.
En fin, esta cobertura ha sido una gran lección, porque me ha hecho valorar más la vida y saber quién de verdad quiere a uno, aunque sea un poquito.

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