El próximo desastre

thomas-jimmy-rosario-hijo-version-corta

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez|Director, Diario Vegabajeño de Puerto Rico

 

Hemos experimentado el más reciente fenómeno natural por partida doble. Primero Irma, un huracán categoría 1 y luego María, categoría 5 que entró a Puerto Rico con una velocidad menor de un categoría 4 con vientos ocasionales de categoría 5. El desastre, la catástrofe es evidente, aun cuando meteorólogos de marquesina seguían confiando que nada iba a pasar. Somos afortunados que la mayor parte de la gente le hizo caso a Ada Monzón y a Héctor Pesquera. La primera fue constante sobre la peligrosidad desde que los primeros vientos salieron de África y el segundo fue crudamente necesario cuando dijo que el que no saliera de sectores inundables iba a morir.

Luego de la tormenta, vinieron inundaciones y le siguió un episodio severo de bruma de polvo del desierto. Nos esperan posibles epidemias de lectopirosis, dengue, chikunguya y sika. Sin contar el problema económico que FEMA no solventará y la contaminación del ambiente que provocan los pesimistas y los analistas que todo para ellos está mal y fracasado.

Bajo el radar de lo anticipable siempre pasan dos eventos de los cuales no se habla porque no se pueden predecir. Uno, los terremotos, y otro, los maremotos.

Vega Baja ha sufrido daños como consecuencia de los terremotos y se sospecha que ha habido maremotos. La historia nos menciona algunos terremotos, los más notorios ocurrieron, a mi entender, entre 1867 y 1875. Estos provocaron que se tuviera que restaurar el templo de la Iglesia Católica.

La Oficina Municipal de Emergencias ha llevado charlas sobre la peligrosidad de un terremoto y aun más, sobre las áreas susceptibles a inundación por maremoto en una ciudad repleta de cuerpos de agua naturales como el Océano Atlántico, la Laguna Tortuguero, los ríos Cibuco e Indio, manantiales, caños y ojos de agua en distintos lugares.

Hemos sido testigos de los daños que pueden ocasionar eventos predecibles. ¿Cómo será si en medio de la oscura noche sentimos que nuestra cama se mueve y el techo de nuestra casa nos empieza a caer encima? ¿Qué sentiremos si quedamos atrapados o en escombros o que viviendo en un área cerca de un cuerpo de agua vemos como entra con fuerza el mismo líquido que nos da vida, derrumbando puertas y ventanas y dejándonos en un caos personal, familiar y de nuestra comunidad?

Estadísticamente, estamos dentro del tiempo de la recurrencia de un terremoto. En 1918 hubo uno de grandes alcances que también tuvo consecuencias para Vega Baja. Lo mejor que podemos hacer es empezar desde hoy a tomar cartas en el asunto.

Deja un comentario