Opciones para el nuevo orden a establecerse

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez, Director, Diario Vegabajeño de Puerto Rico

Somos prisioneros de un mundo apartado. Puerto Rico está lejos de todo. Y Vega Baja es un punto igual a los demás 77 de nuestro archipiélago puertorriqueño, por lo que no nos debemos sentir el ombligo del mundo y menos en esta crisis.

Perdimos muchos ciudadanos en los dos últimos meses. Otros desaparecieron sin que se hayan encontrado aun. Las estructuras, especialmente la de la gente menos afortunada, perdió techos y paredes. Muchos no han regresado a sus trabajos y otros, sencillamente ya no lo tienen. La migración se ha acentuado, ya iniciada desde hace décadas por la situación económica. La energía eléctrica está siendo restablecida para mamparar una débil infraestructura que de seguro nos traerá dificultades en el futuro inmediato. El agua no ha llegado a todos los lugares como antes. La comunicación ha mejorado, pero aun no es efectiva.

Los gobiernos estatal y municipal han cambiado sus planes para dar una respuesta inmediata a la crisis. A esta fecha, no hay una respuesta inmediata a la rutina, vivimos en la inmediatez del momento, resolviendo día a día nuestras carencias y necesidades. A veces ni podemos hacer planes.

Me he enterado de compañeros que se han ido para Estados Unidos porque me han llamado desde allá. Son muchos, de todas las edades, pero principalmente mayores que yo. Ya los jóvenes, como mis tres hijos mayores, habían emigrado a distintos lugares del continente buscando mejores oportunidades y lo han logrado. Pero en esta última salida por razón del huracán María, son muchos ancianos que sus hijos y familiares han reclamado se han ido a vivir temporal o permanentemente, fuera de Puerto Rico.

Hay que cambar el paradigma en nuestras vidas. Ya necesitamos nuevas ideas y soluciones permanentes.¿Cual es el nuevo Vega Baja y el nuevo Puerto Rico que queremos en sustitución del que se ha extraviado?

  1. Hay que derogar leyes, ordenanzas y reglamentos inservibles y obsoletos, que no le sirven a los ciudadanos y que son un estorbo al progreso individual y colectivo. Las leyes de planificación y construcción pueden haber sido buenas pero han colapsado ante su instrumentación. El sistema tributario es tan complicado por lo diversificado, que se pierde en teorías de deudas contributivas porque el cobro no se ha logrado. Tanto impuesto, deducción, exención, arbitrio y contribución es exagerado. Necesitamos leyes realistas, que sean tan sencillas que una persona de inteligencia promedio la pueda entender y que no se preste a interpretaciones ulteriores que motiven prontas modificaciones o eliminación por oportunistas que ven la liberalidad como un arma política.
  2. Los gobiernos deben hacer un plan real de mantenimiento, conservación y restauración de su infraestructura. Aunque a los políticos les encantan las obras faraónicas o construcciones pues dan la impresión de progreso, el costo de la edificación es cada vez mayor y hasta imposible de costear y sostener, por lo que es menester revisar todo edificio y planificar a base de su obsolescencia y mejor utilidad. En Vega Baja, particularmente, no se le ha dado valor a este renglón como se ha debido, pues los alcaldes y las legislaturas municipales han preferido emplear su presupuesto en otras áreas más directas de la necesidad general. Después de María, hay que dotar a todos los edificios de seguridad absoluta contra los fenómenos naturales, para que haya continuidad del servicio aunque parte de los edificios sufran daños estructurales o no haya servicios usuales de energía eléctrica o agua y de tener planes alternos para que la comunidad conozca a donde dirigirse cuando no haya medios de comunicación.
  3. La comunicación después de una catástrofe es fundamental. En Puerto Rico y en Vega Baja ha sido tan desastroso como lo demás. Aun a esta fecha, el Gobierno Municipal de Vega Baja no es efectivo en su comunicación. No lo ha sido porque nunca le informó a sus ciudadanos con anticipación de una manera efectiva cuál sería el lugar de encuentro después del desastre ni ha tenido vehículos con altoparlantes suficientes para llegar a los catorce barrios de Vega Baja informando la disponibilidad de los recursos que hubieren o estableciendo tiempo para cubrir las necesidades de cada comunidad. A esta fecha, no ha reinstalado el servicio de Internet en el casco del pueblo que mucho hubiera ayudado a los ciudadanos a comunicarse.
  4. En Vega Baja, debe eliminarse la Policía Municipal y convertir a su personal en empleados civiles que pueden ser los oficiales de seguridad y de orden o investigadores municipales en las edificaciones gubernamentales municipales, sin tener que mantener una infraestructura costosa, equipo, vehículos y suministros. De hecho, es muy poco el servicio que le da directamente a los ciudadanos, porque hay demasiados caciques para pocos indios pero hay pocos entre todos. El talento, conocimiento y destrezas de ellos debe aprovecharse de una mejor manera, pero no se ve perpetuándose esa costosa dependencia.

Hay más ideas que no me las saco de la manga. Sólo comunico lo que oigo o me parece razonable. La Biblia contiene la famosa frase que dice que el que tenga oídos, que escuche. Yo les digo que el que pueda leer, que lo haga e internalice lo que parece obvio.

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