Alfonso López Chaar| Un alcalde de Dorado que nació en Vega Baja

papino lopez chaar

Alfonso López Chaar (Papiño)

Alfonso López Chaar nació el 19 de septiembre de 1939 en Vega Baja, Puerto Rico. A los pocos días, sus padres Alfonso López García y Matilde Chaar Tridas regresaron a su hogar en Dorado de donde habían salido para que doña Matilde diera a luz a su primogénito en la residencia de su madre en el vecino municipio. Papiño, como cariñosamente se le conoce, creció y se crió en Dorado junto a su hermano Paquito en una familia de arraigados valores morales, unida, trabajadora y dedicada al servicio al prójimo.
Papiño asistió a la escuela Jacinto López Martínez en el pueblo y, debido a que no había escuela superior en Dorado, estudió en la José Nevárez Landrón en Toa Baja. Posteriormente, realizó estudios en la Universidad de Puerto Rico recinto de Rio Piedras. Poco después, comenzó a trabajar como maestro de educación física precisamente en la escuela elemental Jacinto López Martínez. Así, el mismo centro docente donde había recibido el fundamento de su educación, se convirtió en su primera experiencia como servidor público. En su vibrante juventud y con espíritu inquieto, Papiño se dio otras oportunidades tanto en el sector público como en el privado. Trabajó en el capitolio en la oficina de don Ernesto Ramos Antonini, y como cajero en el hotel Dorado Beach, de donde se fue a trabajar también como cajero al Banco Popular de Puerto Rico. Sobresaliendo en el desempeño de sus responsabilidades, pronto fue ascendido a la posición de gerente de la sucursal que el Banco abrió en Dorado, convirtiéndose en el gerente más joven de la institución bancaria.
Muy al tanto del quehacer político y socio-económico de su querido Dorado, Papiño, inconforme con la ineficacia de las administraciones de ese entonces e incapacidad para sacar al pueblo de su estancamiento, decide incursionar en la política activa como candidato a alcalde; resultando electo en las elecciones de 1972. Sus ejecutorias como alcalde y su total entrega al pueblo de Dorado le hicieron recipiente de un abrumador apoyo nunca antes visto en la historia política del pueblo. La ciudadanía entusiasmada abrazó el cambio positivo y con optimismo, muchos hasta cruzando líneas partidistas, celebraron a Papiño como el líder de visión con la capacidad para llevarlos al futuro Dorado. Con el respaldo sólido de los doradeños, fue reelecto en las elecciones de 1976, 1980 y 1984; cada cuatrienio con una mayoría de votos más amplia que el cuatrienio anterior.
Durante la incumbencia de Papiño como alcalde, Dorado alcanzó logros de excelencia que le colocaron como municipio ejemplo en toda la Isla. El sentido de orgullo Dorado contagió a los ciudadanos en general mientras Papiño continuaba posicionando al municipio como uno vanguardista. Dorado, constantemente recibiendo cobertura positiva de la prensa, vino a ser la vitrina a la cual otros pueblos veían como el ideal para emular en obras, adelantos para la ciudadanía y sana administración.
Los avances fueron notables en todas las áreas: social, educación, salud, infraestructura, economía, vivienda, deportes, arte y cultura, planificación, ornato y paisajismo. Papiño, dicen los doradeños, desarrollo y embelleció a Dorado por dentro y por fuera. Entre sus obras de mayor impacto directo a la gente, se encuentra la apertura del centro de salud para dar servicio las 24 horas al día siete días a la semana, complementado por programa de enfermeras(ros) visitantes, ambulancias equipadas con la tecnología y maquinaria más adelantadas del momento, dispensarios en los barrios y la unidad médico móvil (primera en su clase en Puerto Rico) con un médico generalista y un dentista para llevar los servicios médicos a quienes más urgían aun en los recónditos sectores; dedicando un día a la semana a atender estudiantes.
Entendiendo que el futuro Dorado que construía para su pueblo dependería de la atención y oportunidades que se le brindaran a la juventud, Papiño hizo de la educación y programas relacionados el punto focal de su administración. Logró la construcción y reparación de planteles y comedores escolares y se aseguró que las rutas de servicio gratuito de guaguas sirvieran a todos los estudiantes que lo necesitaban. Habilitó bibliotecas con énfasis en erradicar analfabetismo y promover iniciativas de lectura. En adición, incorporó clases para preparar a las personas que no tenían cuarto año y se les transportaba al departamento de educación a tomar los exámenes. También, implementó programas para después de las clases, entre ellos cursos de pintura, clínicas de pelota, baloncesto y natación. Precisamente, estos programas impulsaron y/o fueron reforzados por el surgimiento de quienes vinieron a ser estrellas de las grandes ligas: Edgard Martínez, Ónix Concepción, Orlando y Chico Lind, Carmelo Martínez, los hermanos Molina, entre otros reconocidos deportistas doradeños.
Como iniciativas de capacitación laboral, el Alcalde llevó a los sectores rurales clases de costura, repostería, floristería, teatro, pintura y baile. Junto con su pueblo, Papiño celebró la historia y defendió las tradiciones culturales y costumbres que desde su fundación han definido la idiosincrasia de la familia doradeña, siendo algunas: ferias de artesanía, fiestas patronales, fiestas de cruz, carnavales, festivales, torneos de béisbol AA, celebración de la navidad y el día de reyes.
Papiño también se aseguró que los empleados municipales recibieran educación continua de manera que redundara en su productividad y directamente en el mejoramiento de los servicios brindados a los ciudadanos. Por once años consecutivos Dorado fue declarada ciudad más limpia de Puerto Rico; inspirando a otros alcaldes a emular proyectos e iniciativas que estimularan el bienestar de todos, tanto emocional como social. No obstante, al preguntársele a Papiño en una ocasión sobre su mayor satisfacción en el cargo, respondió: “Ciertamente, muchas son las memorias gratas que tengo de mi gestión como alcalde. Mirando retrospectivamente, recreo todo lo que hicimos y sí, fue extraordinario lo que logramos. Me invade la emoción al comparar la gran diferencia entre el Dorado de 1973 con el radiante Dorado de 1987 cuando concluí me mandato como alcalde. Nada podría compararse con la satisfacción que tuve de ver renacer el alma de mi pueblo; un Dorado esperanzado, optimista y dispuesto a avanzar hacia el futuro brillante por el cual luchamos. Restándole importancia a las viciadas líneas partidistas, el pueblo trabajó conmigo mano a mano. Juntos soñamos; crecimos; construimos; desarrollamos sentido de pertenencia. Juntos logramos un Dorado de esperanza…de vanguardia; un Dorado forjado por su gente para beneficio de todos. Dorado, orgullo nuestro”.
El sobresaliente desempeño del Alcalde fue reconocido tanto por el sector público como el privado. En el 1977 Papiño fue declarado joven más destacado en el gobierno por la Cámara de Comercio de Puerto Rico. Luego de repetidos esfuerzos para persuadir a Papiño a que se uniera a su gabinete, en el 1987 el gobernador Rafael Hernández Colón le reiteró su deseo de tenerlo en su equipo principal de trabajo en una época crucial para su administración. Finalmente, convenciéndolo lo nombró su asesor para asuntos municipales. Las extraordinarias habilidades demostradas por Papiño en el cargo asignado en La Fortaleza, llevaron al gobernador Hernández Colón a designarlo Secretario de Estado de Puerto Rico; su segundo en mando en la administración del País y quien le sustituía en sus ausencias.
En el 1988 Papiño se retira del servicio público y decide regresar a la empresa privada. Sin embargo, poco tiempo después, el servidor público latente en él lo movió a regresar a trabajar para la gente. En elección interna de su partido en el 1991, Papiño fue electo representante por acumulación y luego reelecto en el 1992. En la Cámara de Representantes ocupó la poderosa Comisión de Desarrollo Económico y Planificación y cuando su partido pasó a ser minoría, fue electo por sus compañeros como Portavoz.
Papiño fue presidente del Club de Leones, presidente de la Cooperativa de Gasolina de Dorado y Vice-presidente de la Asociación de Alcaldes de Puerto Rico. También fue Co-Presidente del partido Demócrata de Estados Unidos en Puerto Rico.
En la actualidad, Papiño disfruta de su retiro junto a su esposa Ricki y divide su tiempo entre las hermosas costas de Puerto Rico y La Florida.y SIEMBRE SE LE VE EN DORADO

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