Mi dolor es mío (segunda parte)

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

“Colgado de un barranco, duerme mi pueblo blanco…”

Soy fanático de Serrat. Porque el cantautor español, por medio de su genial trayectoria artística me ha llevado por todos los sentimientos  y ritmos posibles para recordar su poesía. De sus discos, como antes le llamábamos a las colecciones de grabaciones en un álbum de 33 1/3 revoluciones, tengo en mi mente la del 1972 cuando pude ver y escucharlo en el Tetaro de la Universidad de Puerto Rico.  por primera vez. Tiene,  sus canciones Mediterráneo, Tío Alberto, Barquito de Papel, Aquellas pequeñas cosas, Qué va a ser de tí, Vencidos, La mujer que yo quiero, Lucía, Pueblo blanco y Vagabundear.

Hay muchas otras de sus estupendas creaciones en decenas de otros discos y otros cantantes cantando sus clásicas como Cantares, Tu nombre me sabe a yerba, Fiesta, Señora y hasta una en flamenco con la poesía de Juan Antonio Corretjer, En la vida todo es ir” . El ha sabido moverse  por medio siglo desde el rebelde catalán que quería cantar en su idioma en un festival hasta crear una canción contando la realidad de que los comunistas ya no existían.

La situación de Puerto Rico me regresa a Joan Manuel. En eso me parezco a la teatrera Elsia Cruz Torruellas, quien no piensa como yo en términos políticos pero igual hemos compartido nuestro amor por el teatro, la cultura y la amistad. Ambos somos seguidores de la poesía y canciones del español y aunque sufrimos el presente (y ella con más intensidad porque conoce lo que es catarsis en una obra, que yo sólo lo he participado como lector y espectador), creemos que debemos orientarnos mejor por los sabios que por los que tienen intereses obvios en su proceder diario.

Harto ya de estar harto ya me cansé, de preguntarle al mundo porqué y porqué…

Ya me cansé de los políticos de todos los partidos. También de los comentaristas, analistas, estudiólogos y consultólogos. Con un poco conocer su trasfondo, los vemos en la ofensiva o la defensiva cargada de querer mantenerse en la palestra pública, en posiciones donde se vean o se escuchen o en donde les han elegido o nombrado para ejercer funciones ministeriales. Todos esos me sacan de mi tranquilidad y la paz interior que no hizo el huracán María.

Aquí no hay análisis que valga. No hay un sistema confiable de estadísticas y las que hay son a ojoporciento. Se crean cuando hay crisis por lo que la falta de ellas causan la crisis. Y lo digo porque en ninguno de los tres niveles de poder público, federal, estatal y municipal, se fundamentan las acciones sociales, económicas, educativas y las demás con razonamiento deductivo confiable.

Estoy harto de los populares que lo único que hacen es criticar al gobierno para precisamente tratar de llegar al gobierno. Quieren lo mejor de los dos mundos, pero no se dan cuenta o si se dan cuenta siguen con su trayectoria de amor y odio para mover emocionalmente las fuerzas del pueblo hacia un destino que no existe y después se conforman con un pelo del león.  Algunos de mis amigos populares creen que esa es su función cuando no están en el poder y que los penepés hacen lo mismo cuando se vira la tortilla del poder.

Estoy harto de los penepés que defienden a algunos de sus líderes por el sólo hecho de ser sus líderes. Estoy harto de tanto funcionario mediocre y de ayudantes legislativos sin talento alguno que llegan a sus puestos porque acompañaron al político a llegar al poder. Estoy harto de que se enseñe un ideal prístino y sin faltas cuando hay realidades que conociéndolas las podremos afrontar.

Estoy harto del idealismo utópico de los independentistas y de sus interpretaciones fantasiosas cada vez que pierden las elecciones, de posiciones olímpicas sobre ejemplos de repúblicas que no son comparables a nuestro país y de prácticas absolutorias y extrañas a una verdadera independencia que es la libertad del ser humano, sobre todas las demás.

Estoy harto de los que ocupan la labor de informar y abusan de su privilegio yendo más allá de un razonamiento adecuado con palabras sencillas para que lo entienda una persona de inteligencia y cultura promedio, faltando el respeto con opiniones absurdas, emocionales o sin fundamento y haciendo creer con su intensidad que son palabras sabias, cuando no lo son…

Los puertorriqueños nos las echamos en muchas cosas. A veces somos tropo en un mar inmenso de actividad humana, queriendo decir una cosa por otra. Y volvemos a nosotros por complejo, no querer, decir ni enfrentar la verdad o la mejor verdad. Para ese complejo “nacional”, nos queda la imaginación. Estamos lejos de la genialidad. Einstein dijo que eso era más importante que el conocimiento. Lo cierto es que hay más caminos para encontrar verdades, pero todos nos los ocultan. Porque somos conformistas y hasta celebracionistas de las nulidades, nos duele el dolor nuestro.

“Cuántas veces, don Quijote, por esa misma llanura
En horas de desaliento así te miro pasar
Y cuántas veces te grito:

“hazme un sitio en tu montura
Y llévame a tu lugar

Hazme un sitio en tu montura
Caballero derrotado
Hazme un sitio en tu montura
Que yo también voy cargado
De amargura
Y no puedo batallar

Ponme a la grupa contigo
Caballero del honor
Ponme a la grupa contigo
Y llévame a ser contigo
Contigo pastor”

 

 

 

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