Análisis

La política del olvido

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

La historia de mi pueblo tiene un problema. Los partidos políticos tienden a olvidar a sus líderes. A veces, estos se han portado mal o han sido piedra de tropiezo para los cambios de incumbentes o eventos, pero en otras ocasiones el temor de un resurgimiento del líder o de que a los nuevos los asocien con los viejos, permite  que se envíe con un pasaje la desaparición de su nombre para la historia.

Esto ocurría en Roma y en Egipto. Incluso, en el viejo mundo hasta los nuevos incumbentes borraban de las paredes y columnas las referencias a nombres de pasados emperadores, reyes o conquistadores. Es un mal de la política como ciencia, al que algunos creen que es parte de la politiquería, que nada tiene de ciencia, sino de reglas no escritas sobre la conducta humana respecto a otros humanos.

Tomemos este momento. Edgar Santana está de regreso y algunos de los que lo han visitado lo han hecho por compasión o por deuda de gratitud, pero no se menciona para nada más. Igual se ha hecho con Iván Hernández en el Partido Nuevo Progresista. Pero no son los únicos. A Don Angel Sandín ya ni se le menciona, el nombre de Rafael Cano se recuerda solo accidentalmente cuando se menciona un edificio en la Calle Baldorioty y el nombre de Luis Meléndez Cano no se ha dado importancia en el primer cuatrenio de su discípulo Marcos Cruz Molina. Sólo la Escuela de la Historia Vegabajeña, que el pasado año presentó sus memorias con material diferente cada ocasión  y algunos medios que le preguntan sobre su experiencia.

En el primer cuatrienio de la administración de los penepés se presentó una pieza legislativa por la delegación popular para darle el nombre de Luis Meléndez Cano al  área deportiva y recreativa de Tortuguero , a lo que la delegación penepé no le dio paso. La razón fue que era del partido contrario y que podía ser de nuevo candidato. Lo segundo se hizo realidad en 2008, conforme lo pensaban los penepés.

Se supone que los populares no tengan ningún problema para hacer lo que no pudieron hacer en 2005 siendo minoría legislativa y sin un alcalde popular. En el cuatrienio pasado de hegemonía popular lo aprobaron, pero no se hizo público ni se ha hecho nada para que la gente conozca que hay legislación municipal aprobada. Algunos populares creen que Marcos Cruz, el actual alcalde, ha tenido que lidiar con los fieles que quedaron de la administración de 32 años y aunque los ha ido eliminando de posiciones de poder o decisión e ignora a los que una vez tuvieron ascendencia en el gobierno municipal, aun en la sencilla función del consejo experimentado.  Marcos Cruz ha dado laimpresión de que no ha querido nada que lo vincule a Luis Meléndez Cano.

Eso es una verdad para muchos desde el principio de su primer cuatrienio. Hay comentarios por lo bajo porque Luis fue una figura fuerte, imponente y controladora que duró treinta y seis años frente al PPD y aun no ha desaparecido del panorama. Y fueron treinta y seis  porque su candidatura de 2008 mantuvo divididos a los populares que ya desde 2004 se sentían lastimados por diversas razones, por lo que José Luis Colón González no fue apoyado por los propios suyos ni Meléndez Cano logró volver a consolidar el poder mediante el apoyo de los populares a su propio retorno como candidato.

Los últimos tres alcaldes que ha tenido Vega Baja antes de Marcos Cruz han sido acusados por alegados delitos cometidos durante su incumbencia. De los tres, Luis Meléndez Cano es el único que ha sido absuelto por un jurado por unanimidad dentro de un sistema de gobierno donde la inocencia es equivalente a un veredicto como el que recibió. Es tiempo de que la presente administración planifique cuándo y cómo se le otorgará el tributo que merece Luis Meléndez Cano y que ya es ley municipal.

Tampoco podemos olvidar a los incumbentes en las distintas posiciones en sus respectivos partidos y en posiciones administrativas o políticas. No podemos esperar que la gente muera para llorar con aparente pena. Hay que cambiar el lamento en baile, como dice la Biblia y así mejorar esa actitud politiquera de tratar de cambiar la historia con el olvido.

El que comete ese error es reconocido por su mezquindad más que por sus obras. Así es el juicio de la historia.

 

 

Categorías:Análisis, Vegabajeñismo

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