Danza de los millones para nuestro bien…o nuestro mal

 

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

Si algo he aprendido de la vida, es a tener una perspectiva amplia. Mis mejores maestros me indicaron ese camino, aunque a veces me he apartado de él. Angel Adorno Coira,  mi maestro de dibujo técnico en la escuela Angel Sandín Martínez, luego compañero de la facultad de Derecho y finalmente colega abogado nos enseñó que cuando se hace un plano de una casa hay que diseñar todos los lados y finalmente, tener una vista de tope. En humanidades aprendimos a buscar las distintas teorías y a inventarla, cuando no las hubiere o fueran incompletas. En la abogacía, nos enseñaban a pensar teniendo en cuenta que si era un caso civil, habría uno o más abogados pensantes al otro lado y uno en el medio, el juez, donde todos podíamos pensar distinto pero que la búsqueda de la verdad, nos llevaría a un arreglo o una sentencia a favor, en contra o salomónica. En los casos criminales había que lidiar con la policía, el fiscal, los testigos, los jueces y las emociones de todos. 

La danza de los millones que el viernes nos anunciaron, sin precedentes en nuestra historia, nos hace pensar de dos maneras. Por una parte, somos afortunados que hubo un movimiento que ganó el favor de la inclusión de nuestras necesidades dentro del presupuesto federal para resolver parte de nuestros problemas pero nos llega con un historial de pillaje local que nos mantiene asustados de que ese dinero, de nuevo, sea malgastado por quienes lo van a administrar.

Vega Baja y los vegabajeños, como parte de Puerto Rico y de los Estados Unidos de América, están incluidos en el baile. El Gobierno Municipal, de una o de varias maneras le corresponderá parte de las asignaciones y a otras personas, corporaciones e instituciones, habrán de estar esperanzados de desarrollar sus negocios y vidas con la parte que le corresponda. Otros tienen asegurados fondos de salud por par de años.

El temor de quedar mal con el uso de este dinero es real. Hay una cultura detrás del dinero gubernamental de repartirse el botín y lo llamo de esta manera porque hemos vivido esa experiencia. En Puerto Rico nadie es totalmente confiable porque hay una mentalidad basada en velar el pote para avanzar a vaciarlo y que el que venga atrás que arree.

La historia local está llena de ejemplos reales. Un alcalde del tiempo de la coalición es recordado por alegadamente pagar mejoras de su casa con dinero municipal. Otros alcaldes posteriores usaron empleados municipales, especialmente aquellos leales del Partido Popular, para hacer reparaciones y restauraciones. Rafael Cano, en varias ocasiones mezcló su dinero con el del Lucky 7 Cano de su propiedad al pagarles a sus empleados con dinero personal porque no habían fondos disponibles en la cuenta del gobierno municipal.

Personalmente conozco lo que antes he contado de la administración municipal que comenzó en 2005, que antes de juramentar el alcalde, ya los inversionistas políticos  tenían las operaciones económicas necesarias para despilfarrar, burlar y mal usar el dinero municipal. Una de las teorías era que no se podía dejar dinero sin gastar. Por eso el Gobierno Municipal tuvo un déficit recurrente y dejó uno al alcalde también PNP que sucedió a Edgar Santana y al popular Marcos Cruz Molina de la próxima administración.

Los amigotes, algunos que se convirtieron en amigos del alma, llevaron a la ruina el gobierno municipal. El alcalde tuvo que reducir los salarios y las horas de trabajo temprano en su administración, aunque daba privilegios a unos sobre otros con salarios extravagantes y participaciones en los negocios oscuros que tenían con el dinero de las arcas municipales. Lamentablemente, aunque se sabía lo que pasaba, no fue hasta que uno de los pillos delató a los demás.

La dilapidación de dinero y desaparición de bienes ha ocurrido siempre. También, en la presente administración a pesar de que creo que tenemos un alcalde honesto y responsable y muchos directores de buenas costumbres. En el gobierno estatal, el federal y el mundo corporativo, de igual manera.  El temor está justificado y les voy a decir porqué.

Los que manejan las finanzas gubernamentales se supone que sigan las reglas de buena administración, pero estas reglas a veces son tan estrictas para su cumplimiento que hay que buscarles la vuelta para que se puedan tramitar las cosas de manera efectiva y rápida. Y mientras más tiempo se está en una posición, más malas costumbres se generan hasta que se convierten en el procedimiento estándar. Desviarse de lo establecido legalmente es permitir que se logren muchas cosas. Lo malo es cuando en una auditoria o una investigación por querella, queda al descubierto el trecho administrativo creado.

¿Cómo lograr que esos fondos que nos llegarán se inviertan saludable y eficazmente? Con mucha fiscalización interna, una que exceda las exigencias del gobierno federal para administrar esos fondos. Nuestro pueblo tiene mucha necesidad, pero el aspecto moral tenemos que establecerlo en esta oportunidad. Hay que mantener a raya los especuladores  demostrarle al mundo porque estamos preparados para ser, como se exige en la Biblia, honrados en lo poco y también en lo mucho.

  

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