Historias

Estranguladas las fiestas de pueblo

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Por Femmy Irizarry Álvarez

primerahora.com

En el caso de Ponce, la alcaldesa María “Mayita” Meléndez, canceló desde temprano en 2017 todos los donativos por la emergencia fiscal que enfrenta el municipio. (Archivo) 

A los alcaldes no les dan los chavos para celebrar actividades culturales, ni para brindar donativos.

La soga partió por lo más fino. Lo que son donativos, actividades culturales y auspicios a eventos deportivos, en muchos pueblos, se fueron a juste.

Claro que los municipios ahorran, pero pierden los comerciantes y el pueblo.

En el caso de Ponce, la alcaldesa María “Mayita” Meléndez, canceló desde temprano en 2017 todos los donativos por la emergencia fiscal que enfrenta el municipio.

“Los alcaldes enfrentamos gastos inesperados que no estaban presupuestados”, confesó la ejecutiva municipal, quien dijo que así ahorraron $52,800.

Aceptó que como “las actividades culturales tienen un valor adicional en tiempos de crisis… hemos tratado de seguir realizándolas sin que le cueste al erario”, contando con el apoyo de comerciantes e instituciones.

En tanto, alcaldes como el de Toa Baja, Bernardo “Betito” Márquez, apuestan a las alianzas comunitarias y donativos para realizar eventos.

El ejecutivo municipal dijo que la partida de fiestas patronales, festivales, becas y donativos, que para 2016-2017 sumó casi $550,000, se bajó a $190,000 .

Confesó que de esos $190,000 “hemos usado punto bicicleta… Eso está en presupuesto pero… no quiere decir que lo tengamos disponible en caja”.

¿Cómo han trabajo algunas de las actividades?

“Con alianzas y participación activa de la gente, que nos ayudan a realizar actividades y que para el Municipio no sea un costo alto”, dijo.

Mencionó que para julio próximo planifica las Fiestas de la Boulevard, en Levittown, y un festival en Toa Baja pueblo, con la ayuda de los comerciantes. El Municipio, aseguró, podría encargarse del recogido de basura y de la vigilancia. 

Juicioso con los chavos

Un alcalde que, aunque tiene un superávit de $2.2 millones, coge el toro por lo cuernos es el de Vega Baja, Marcos Cruz Molina.

En este municipio se cancelaron muchas actividades, incluyendo maratones y las fiestas de pueblo. Estas últimas eran en octubre, y se invertían $25,000. También los Vega Baja Gastronómicos, que eran una vez por mes, se cancelaron hasta junio 30, por lo que el ahorro estimado es de $15,000. Sin embargo, se pierden unos $2,500 en patentes y los comerciantes perderán unos $50,000.

Cruz Molina indicó que también se suspendieron por diez meses las Noches de Cine a Peseta, dejando de recibir $3,000. 

En el caso de las Becas Alcaldes, que se dan en octubre, lo harán en abril. La inversión es de $75,000. 

Gilberto Pérez, alcalde de Maricao, fue otro de los que canceló una actividad que reúne a comerciantes y a gente de toda la isla.

La Fiesta del Acabe del Café fue suspendida en febrero luego que María dejara inoperante el lugar donde se realizaba, sumado a las pésimas condiciones de las carreteras y a los daños en la infraestructura eléctrica. 

Reiteró que esto, más que afectar al Municipio, impacta negativamente los comercios, incluyendo hoteles y paradores que dejan de alquilar cuartos. “Fácilmente, se mueven de $8 a $10 millones en la economía, (con este evento de tres días)”, indicó.

En Maricao no habrá fiestas mientras siga la crisis, aunque sí darán donativos.

El alcalde de Arecibo, Carlos Molina, tampoco está haciendo actividades que “impacten económicamente las arcas municipales”. Ya el año pasado había recortado gastos en esa área.

Una cancelación fue el encendido navideño, con una inversión de unos $35,000, y el Festival de la Bahía, en el que gastaban unos $25,000. 

Sin embargo, coincidió en que aquí pierden todos.

Para paliar un poco la situación, hacen el Mercado Urbano, el tercer domingo de cada mes, “donde traemos artesanos… le damos oportunidad al agricultor. Todo el que quiera montar una carpa para vender un producto se lo permitimos”, dijo.

En el caso de Jayuya, el alcalde Jorge González indicó que entre eliminar actividades como las fiestas patronales y maratones, bajar donativos a grupos culturales, entre otros eventos, el ahorro es de unos $300,000.

“En las fiestas patronales se le dan guisos a los grupos de aquí, pues esa gente dejó de devengar”, aceptó.

Aunque en este pueblo el presupuesto está balanceado, no descartó recortar servicios a la ciudadanía.

“Aquí hay una oficina de ayuda al ciudadano donde lo ayudamos con sus atrasos en agua y luz, donativos de materiales, de medicamentos… Son muchas las cosas que se ven afectadas… para cuadrar el presupuesto”, agregó.

Por su parte, la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz Soto, dijo que en su Municipio ha cambiado la periodicidad de las actividades. 

Así, por ejemplo, las “Adoquín Jammin Night (en el Viejo San Juan) en vez de hacerla en cuatro plazas la estamos haciendo en dos”.

Mencionó que también trabaja con alianzas y grupos comunitarios.

Categorías:Historias, Vegabajeñismo

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