Domingo 24 de junio se celebran los 60 años del Centro Cultural y los 75 de Jimmy Rosario

 

Lino Padrón Rivera 0082 Miembro Fundador Centro Cultural de VB

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Hace algún tiempo Dominga Estrella Flores, Presidenta del Centro Cultural de Vega Baja,  me comunicó que el sexagésimo aniversario de su institución le sería dedicada a mi padre, Thomas (Jimmy) Rosario Flores. Otros miembros como Malia, Iraida y Billo luego se acercaron y han estado preparando el evento, con mucha discreción, para guardar el elemento sorpresa. Lo que he podido saber es que mañana domingo mi padre ha sido convocado para recibir un regalo de esos representantes del mundo cultural vegabajeño, insertando su nombre, una vez mas, como sujeto de la historia vegabajeña.

Anteriormente, instituciones, escritores, poetas, artistas, estudiantes y sobre todo, amigos que ha cultivado con el tiempo han sido los pregoneros del valor social que mi anciano padre ha tenido en su fructífera y polifacética vida. Una vida que sigue pensando en Vega Baja, su pueblo adoptivo y las distintas maneras de preservar su pasado como una fuente de orgullo comunitario y de un extremo sentido de pertenencia. Un ser que estudia constantemente, que tiene su mente dispuesta al aprendizaje y el conocimiento, que practica una vida privada sana, de grandes y pequeñas ideas y que disfruta los recursos modernos como un niño lleno de virginal curiosidad. Su instrumento, la cámara fotográfica,  ha evolucionado con el, pero la pasión es la misma que cuando se inició profesionalmente en 1943, retratando a sus compañeros de la Escuela Padilla con una cámara Kodak Brownie.

Inauguran Centro Cultural 1953 Fotografía Casino
En el Casino de Vega Baja en 1958, el día en que se celebró la primer actividad del Centro Cultural de Vega Baja. En primera fila mis dos hermanas, Flor Rubí Rosario y Josefina Rosario. En segunda fila los fallecidos Dr. Edwin Torres, Minerva Chaar María Chaar, Ana Pérez Melón y mi madre Carmen (Yuya) Martínez. Fototeca jimmy Rosario

Ni mi padre ni ninguno de sus familiares ha procurado ese homenaje. Ha sido una iniciativa privada de los actuales directivos de esa misma institución que él ayudó a crear y a la que sirvió de distintas maneras y la que a través de su lente, también ha historiado.

En la Fototeca Jimmy Rosario, que es el archivo de imágenes que estamos conservando y clasificando hace ocho años, hay mucha de la historia del Centro Cutural, sus protagonistas y sus actividades. Estamos pensando que durante este importante año de jubileo, podremos terminar de digitalizar los negativos del tema y producir retratos para una exposición o divulgación. Entre la entusiasta Dominga, mi padre y yo de seguro vamos a contemplar y trabajar esa oportunidad.

Yo estaba presente en la primera fila del Casino, junto a mis hermanas y mi madre, el día de la inauguración del Centro Cultural, en 1958. Como su rabo permanente en la jornada de toda su vida, agarrado de su gabán como usualmente hacía, no aparezco en las fotos, pero recuerdo el evento. El tampoco aparece pues estaba detrás de la cámara, evidenciando para la historia algunas de las maravillosas imágenes que han prevalecido hasta hoy y que perpetúan el génesis de la entidad.

Aprovecho hoy, con la energía que da la ansiedad de querer que llegue el momento en que mi padre va a recibir tan generoso ofrecimiento porque no sé si habrá oportunidad mañana de expresarlo públicamente. De parte de mi madre Carmen Obdulia (Yuya) Martínez, su esposa de 67 años, quien no podrá asistir por su condición de inmovilidad física y de sus tres hijos, nietos y bisnietos les aseguramos que ya nos produce una marca inolvidable que se ha grabado en nuestro corazón.

Sé que no puede haber sido fijado en un tiempo y espacio inmejorable. Jimmy tiene una buena salud relativa bajo el cuido que le prodigamos y su disciplina personal, pero no ha dejado de ser inquieto. Aunque no tiene el centenario que se le atribuye a manera de leyenda, ya son 89 años donde ha sobrevivido al cáncer y a una operación de coágulos en el cerebro que a cualquiera pudiera haber minado. Su optimismo permanente y su visión de vida son los factores catalíticos de su estado mental y físico. Es pues, un momento oportuno.

El lugar donde se va a celebrar la actividad, coincidentamente, produce nostalgia para él y para nosotros. La Plaza José Francisco Náter ha significado mucho en la ejecución de su profesión, frente a donde estuvo el local de Fotografía Rosario, su taller y punto de partida y llegada de sus ejecutorias y el Teatro América donde celebró algunas actividades de su iniciativa y como director de algunas instituciones a las que perteneció. En algún momento de la tarde pasaremos a Libros Libres, al lado de donde el comenzó a forjar su familia, donde mi hermana y yo nacimos y donde recibí mis primeras lecciones de vegabajeñismo.

Como dicen por ahí, el universo ha conspirado. Pero nada ocurre sin causalidad y esta la inspira el trabajo de unos buenos vegabajeños que como él, así demuestran su amor por este pueblo. Gracias de nuevo a todos.

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