Disfrute, Tolerancia o Resignación

La Cultura de la Ignorancia y Vietnam Puerto Rico

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

El pasado domingo fui a ver películas boricuas en Fine Arts Popular. Tal como ellos invitan a ver producciones locales, soy asiduo a ellas. Las veo donde las presenten y las prefiero a cualquier otro cine mundial. El tema no importa cuando hay buenos libretos, excelentes direcciones y actuaciones y disfruto, tolero o me resigno a las producciones. Tengo claro de que aunque sea de Puerto Rico o sobre los puertorriqueños, no tiene que ser necesariamente buena, pero las patrocino.

La Cultura de la Ignorancia es una película hecha por un sector de los independentistas en contra de los dos partidos principales y del gobierno de los Estados Unidos. Estamos claros que el mensaje es que ustedes son los malos y los nuestros los buenos. Ustedes son unos pillos, corruptos y oportunistas y nosotros no solo tenemos la verdad sino que la vamos a saber administrar. Fuera de eso me parece que plantea una tesis mal enfocada, pues nadie tiene la verdad absoluta.

No lo digo porque la misma tenga un enfoque independentista donde se acomoda todo para justificarlo. Hay otros documentales que plantean la independencia como una posibilidad viable aparte de la satisfacción emocional que a muchos les causa recordar errores de los principales partidos políticos y de los ideales de los estadolibristas y los estadistas. Pero  ese fue el producto, aparte de un propósito velado de adoctrinamiento mas que de divulgar información o educar.

No vi solidaridad en los pocos espacios que ocupamos las cinco personas que asistimos; verla una sola vez me bastó. La historia está bien hilvanada, la fotografía es muy buena, pero solo la toleré y me resigné. Es una historia donde se dicen algunas verdades pero muchas afirmaciones e interpretaciones controversiales no permite a la audiencia salir de lo que ellos llaman la cultura de la ignorancia. Lo mejor que vi fueron las intervenciones del Presidente del Colegio de Abogados, el amigo vegabajeño Alejandro Torres Rivera.

La otra película, Vietnam, Puerto Rico es excelente. Trata de la comunidad de Vietnam de Guaynabo y su pugna por sobrevivir ante un alcalde corrupto y unas administraciones estatales insensibles. Aun la rama judicial le falló en varias instancias hasta que lograron que el Tribunal Supremo de Puerto Rico invalidara unas expropiaciones y engaños a sus residentes.

Un lugar ganado bajo la teoría del rescate décadas atrás, fue siendo despoblado por el interés del alcalde O’neill de crear un desarrollo hotelero y cachendoso en lugar de viviendas de personas de bajo nivel económico al que en el afán ridículo de usar el idioma inglés le cambiaron por “waterfront”

Este es un gran documental que disfruté. Hay una historia de héroes y villanos que es real pero también una historia de amor entre personas de una comunidad que lucharon por su derecho a la propiedad y a la vida. Para educar sobre lo que pueden lograr los ciudadanos organizados, no he visto nada mejor en nuestro catálogo de películas.

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