Uno de tres asuntos mal manejados por la actual administración municipal

anuncio delas fiestas tradicionales2018

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Ninguna gestión pública es perfecta ni ningún  gobierno hace bien todas las cosas. Uno, desde la perspectiva cómoda del ciudadano puede evaluar, adjudicar y hasta premiar o castigar con el voto cuando cada cuatro años  hay  que renovar el contrato social a los políticos recurrentes o a los partidos. Pero en el ínterin uno solo puede sufrir, esperar y chuparse un pirulí.

De la presente administración municipal me apena que todos los años choquen con la misma piedra en los mismos asuntos. Reconozco que hay gente comprometida pero que en ocasiones no utilizan la historia como experiencia.

He leído el programa de la Fiestas de Pueblo, que de nuevo, no se ponen de acuerdo con el nombre oficial. Uno es el que autoriza la Legislatura Municipal y otros son con los que la promueven. En esta ocasión el anuncio suelto anuncia “Fiestas Tradicionales de Vega Baja”. ¿En qué quedamos? ¿son Fiestas Patronales, Fiestas de Pueblo, Fiestas Populares o el nuevo nombre que se le ha dado para la vieja cosa? Fiestas Populares fue el nombre que se le dio en una ocasión en la década del 1940, que tuvieron que descartar luego para no matizar la relación con el partido político que entonces regía. Fiestas Patronales ya no se usa por la separación constitucional de la iglesia y el estado. Fiestas de Pueblo parece el nombre más apropiado, utilizado desde hace aproximadamente quince años por las últimas cuatro administraciones municipales. Fiestas Tradicionales es un nombre vago pues hay otras fiestas que se realizan en un año.

Pero mi objeción medular no está en el nombre sino en el contenido. En los espectáculos que anuncian hay apenas una rancia participación de vegabajeños que ni siquiera salen en los anuncios de televisión que hemos visto. Oro Entertainment y el Gobierno Municipal utilizan el tradicional método de darle prominencia al nombre y la imágen del alcalde y la participación de algunos de los artistas de relativamente mayor renombre y obvian deliberadamente el talento vegabajeño. De milagro anuncian el Rumbón de Pueblo, pero ese tradicional junte me informan que no le cuesta al productor ni al municipio.

En los tiempos de Rafael Cano, la Federación de Músicos de Puerto Rico boicoteó al alcalde y lo declaró “non grato”, pero Don Rafa siguió celebrando las fiestas. Luis Meléndez Cano en una ocasión decidió no celebrar las Fiestas Patronales porque el operador de las machinas prácticamente extorsionaba al municipio subiendo el precio cada año.

Nuestro actual alcalde también ha tenido sus retos en el pasado pero por lo que aparece publicado haber cedido a las condiciones del contratista. Con el mismo contratista. Algunos dicen que es otro tipo de extorsión y que el alcalde, pelado y desesperado firmaba cualquier cosa con tal de que el pueblo ganara presencia para esta temporada. Si eso fuera verdad,  el alcalde estaría sacrificando a los músicos vegabajeños al negarle la oportunidad del año. Prefiero pensar que es tímido negociando y que no mide consecuencias. Por un lado promueve nuevos pinos en este arte desde su gran obra con el Centro de Bellas Artes municipal, pero troncha a los profesionales del ramo de nuestro patio que puedan ser conocidos y respaldados por los suyos.

Otros dicen que lo que pasa es que no hay vegabajeños pegados en el ambiente musical. Pero los que se ofrecen que no son vegabajeños, están apagados. Buenos, nos gusta oírlos y verlos personalmente y celebramos su presencia, pero la mayor parte de esos buenos cantantes no son un Bad Bunny que tiene un brake mundial actualmente con Marc Anthony y Will Smith y que hizo récord en su primera presentación masiva en Puerto Rico. Ni tienen la prominencia que tiene Pedro Brull en Colombia y otros países aun cuando ese maravilloso sesentón corre a todo galope en la curva de las margaritas de su larga y exitosa carrera musical. Ni son las orquestas que aun josean un mermado billete con sus músicos talentosos en una época de escasez general.

Cuando creamos la palabra vegabajeñismo que nos da tanto orgullo ante una realidad histórica, tenemos que reconocer su antónimo que debe ser antivegabajeñismo. Y ese borrón nos hace pensar que hay actuaciones equivocadas de quien fue autor legislativo del Dia del Vegabajeño que apenas se acuerda de celebrar. Yo puedo escribir positivo de Marcos Cruz y su desempeño honesto y admirable los trescientos sesenta y cinco días del año, pero también debo ayudarlo señalándole lo que entiendo es una deficiencia que debe corregir. Antivegabajeño es una palabra obscena, que nunca debemos adjudicar a ninguno de los que queremos. No debe, pues, colocarse en la antesala del mote.

En años anteriores, planteando lo mismo me dieron la razón y balancearon la participación. No sé si ahora hay tiempo y si están interesados en hacerlo o considerarme majadero y cargar el embarre. Pero debieron pensarlo antes. Cuando se trate de Vega Baja y los vegabajeños, entiéndase que nadie no defenderá, excepto nosotros mismos.

Sigue habiendo mucha luz en la calle, pero sombras en el hogar. Lamentablemente, este no es el único fallo que se repite, se repite y se repite como el conejito de la famosa batería.

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