Los vegabajeños| Percepción

Thomas Jimmy Rosario Martinez por Rudy Rivera

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Los límites legales de Vega Baja no son los que los vegabajeños percibimos a través de nuestras vidas. Este gentilicio carga nuestra mente por muchas razones que conocemos y otras que se quedan secretamente en nuestro corazón y en nuestra mente. Estamos en la búsqueda de racionalizar lo que sentimos.

Mi madre, Carmen Obdulia Martínez González, nació, crió e hizo toda su vida a poca distancia del casco del pueblo. Lo más lejos que llegó del centro fue la Urbanización Montecarlo. Hoy día, encamada, con su sentido de entendimiento bien ubicado, habla como si aun residiera acá mientras realmente vive en Cerro Gordo de Vega Alta. Y ya hace dos décadas que dejó el suelo vegabajeño.

He dicho que ser vegabajeño es un sentimiento. También lo es, a base del ejemplo, una percepción. Creemos estar en Vega Baja porque nuestro cuerpo puede recorrer el mundo -y pensando modernamente, el universo- pero una idea de ubicación prevalece en nuestro interior.

VANESSA DROZ VICIOS DE ANGELES (2)

Vanessa Droz en la contraportada de uno de sus libros

Eso nos permite acomodar las ideas de quiénes son vegabajeños, aunque no tengan una interacción constante en Vega Baja. Ayer, en la Librería del Instituto de Cultura en el Viejo San Juan vi dos libros, uno escrito totalmente por Vanessa Droz y otro en el que aparece ella con un corto poema de tres líneas. Inmediatamente pensé en la mujer de mi edad que de joven residía en la calle Julián Blanco Sosa y no en la dama que actualmente está en la Ciudad Patria.

Ella, como Juan (Igor) González, Iván Rodríguez, Jan Martínez, Roberto Sierra y otros, tuvieron que salir a buscar nuevas oportunidades conforme a sus talentos y triunfaron, pero no olvidaron a nuestra ciudad. Y sus compueblanos tampoco olvidaremos su aportación a la suma de orgullo que sentimos por lo que han hecho.

El abanico de valores que debemos concienciar respecto a los vegabajeños es infinito. Esta generación tiene la oportunidad de revisar al menos dos de ellos, el sentimiento y la percepción de lo que es ser vegabajeño.  Las personas que he mencionado, son también ejemplos de ser buenos vegabajeños.

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