¿Debemos honrar a Luis Meléndez Cano?

 

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La Ordenanza Núm. 19, Serie 2014-2015, aprobada  por la Legislatura Municipal el 13 de noviembre de 2014 y por el alcalde Marcos Cruz Molina el 14 de noviembre siguiente dispuso designar las facilidades recreativas, culturales, deportivas y comunales del Area Recreativa Tortuguero en el barrio Algarrobo de Vega Baja con el nombre Polideportivo Luis E. Meléndez Cano (Luisito). La Resolución 47 del 12 de diciembre de 2014 solicitó a la Comisión Denominadora de Edificios y Vías Públicas designar con el mismo nombre la carretera PR 687 correspondiente al sector Tortuguero.

En el Gobierno Estatal, La Cámara de Representantes, el Senado y el Gobernador Alejandro García Padilla aprobaron la Resolución Conjunta de la Cámara 768 que designa como “Carretera Luis E. Meléndez Cano (“Luisito”) la carretera de referencia “en reconocimiento a su transcendental aportación al desarrollo social, político y económico del Municipio de Vega Baja”.

Ambas distinciones no están solas en la historia. Tampoco son actos de autoglorificación de un partido de turno en el ejercicio del poder.  En realidad ese reconocimiento final que se materializará públicamente el próximo domingo a la una de la tarde comenzó a gestarse poco después que terminó el ultimo cuatrienio en que fue alcalde Luis Meléndez Cano. Yo conozco esa historia porque estuve presente. Fui el Presidente del Comité de Transición por el alcalde entrante, Edgar Santana Rivera y conozco las interioridades de lo que se trabajó en aquel momento.

Al adversario que más temía Edgar Santana era a Luisito Meléndez, con quien había perdido en las elecciones del año 2000. El olfato político de sus asesores era que Luisito aprovecharía su control del Partido Popular para regresar al poder o para influenciar en el próximo candidato que retara a Santana o al que se postulara.

Buscar un trato elegante para asegurar la presencia de Luisito en los actos protocolares de juramentación de Edgar Santana en la Plaza y en la Legislatura Municipal no fue fácil. El representante de Luisito en el Comité de Transición temía que la audiencia en ambas actividades, cargada de partidarios del Partido Nuevo Progresista fueran a   abuchear a Luis Meléndez Cano y aunque él estaba dispuesto a asistir, me pidió que se le garantizara ese respeto mínimo al alcalde saliente. En ambos protocolos estuvimos pendientes de que se guardara el orden festivo de la ocasión, sin que hubiera lamentos ni críticas. Era razonable, la política partidista había quedado atrás.

Tengo que agregar que hay nombres de personas que ayudaron a ese buen ambiente, como Reinaldo del Valle, Presidente de la Legislatura Municipal, David Hernández Torres, Vicepresidente, la Dra. María del Pilar Casanova Puig y la persona que fungió como maestro de ceremonias de la actividad de la Plaza Pública.

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Luisito fue aplaudido y además tuvo la oportunidad de dar un mensaje y recibir un agradecimiento por su labor de parte del alcalde electo Edgar Santana. La estampa parecía surrealista con lo que había pasado antes y lo que pasó después en las trincheras y la arena política partidista. Pero eso fue un momento ideal por hermoso para la convivencia de nuestra sociedad. La sorpresa de la noche fue cuando Edgar Santana dijo que uno de sus días más felices cuando niño fue una ocasion en que siendo niño en su propia casa se olvidaron de su cumpleaños, pero que había recibido una tarjeta de felicitación de Luis Meléndez Cano.

 

A principios de 2005, siendo asesor legal honorario de la Legislatura Municipal, me acerqué a los legisladores de minoría popular, Asterio Santos y María del Carmen Brull. Les sugerí que presentaran una ordenanza para ponerle el nombre de Luis Meléndez Cano al Area Recreativa de Tortuguero. ¿Por qué? Primero, porque mucha de su obra evidente que hizo por Vega Baja se desarrolló en este lugar. Segundo, porque cerca de allí, en el extremo de cuatro calles, fue su nacimiento en 1939. Tercero, porque en su servicio como guardia nacional, ese fue su entorno. Algo que no dije era que desde allí había lanzado una promesa de recuperación de terrenos para el pueblo en momentos en que el gobierno estatal lo controlaba otro partido distinto al suyo. Es de recordación para los populares, que allí se celebró por muchos años el legendario “Abrazo Popular” que aunque no era un logro administrativo, caminaba paralelo con su hoja de vida.

La medida no se cuajó. Recibió el beneplácito de algunos legisladores del Partido Nuevo Progresista y el endoso incondicional de su Presidente. Pero alguno de ellos le madrugó la noticia al alcalde quien le pidió a sus legisladores que no le dieran alas a su pasado y futuro posible adversario y ahí murió la iniciativa. No tiene en este momento valor alguno hacer inventario de los que no le dieron curso al proyecto. Lo mismo hicieron los dos legisladores municipales del PNP que se abstuvieron cuando se consideró finalmente el proyecto que una década más tarde fue aprobado con los votos de los legisladores del Partido Popular y el del Partido Independentista.

La explicación del voto del legislador del Partido Independentista Puertorriqueño para MIGUEL OJEDAaprobar el reconocimiento a Luis Meléndez Cano es una joya. Aparece transcrito en un documento ejemplar que me facilitó la Secretaria de la Legislatura Municipal, Rochelly Rivera Cosme, el cual refleja un gesto de tolerancia política y de reconocimiento a una persona cuyo récord de servicio continuo no ha sido ni habrá de ser igualado en el futuro previsible. Y les puedo asegurar que como su autor Miguel A. Ojeda Trinidad, nadie lo criticó durante su incumbencia.

Al saldo de una vida útil podemos decir lo que pudo hacer o lo que debió haber hecho, pero seríamos injustos si no valoramos lo que hizo. Siempre corregí a los que decían que Luisito no había hecho nada. Creo que en términos de estrategia política los adversarios fallaron en no reconocer sus áreas de éxito, creatividad y legado. Faltó además el factor vegabajeñismo en algunos de los que quisieron contenderlo. Luisito tenia un carisma muy ligado a la idiosincrasia de su pueblo donde una mayoría visible y estadística lo apoyó por más de tres décadas. Eso es un hecho indubitado que lo coloca al tope de la estima de sus compueblanos y de los puertorriqueños que lo han conocido.

Los ciudadanos responsables honran a los que forjan los pueblos. Por eso es ahora el mejor tiempo de creer en lo que hizo Luis Meléndez Cano y perpetuar su historia. Con eso maduramos y crecemos todos.

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