Escribir

TJRM POR EDGAR PABON
Foto Edgar Pabón

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Hay personas que no gustan lo que escribo. No les gusta por mi persona, porque me quieren mucho o no me quieren o porque los temas, estilo o contenido son intrascendentes para ellos. Otros me expresan su conformidad y hasta me recomiendan temas, información o conceptos. No escribo para nadie en particular, excepto cuando le nombro de alguna manera. A los que se enlazan conmigo después de cada tarea, mi agradecimiento.

Escribir es una facultad, no todo el mundo sabe leer o escribir. Los que sabemos, pese a las limitaciones que todos tenemos, debemos hacerlo porque es parte de nuestro deber familiar y social. Todo lo que escribimos es historia.

La historia dependería de la tradición oral si no hubiera documentos. Esto nos permite perpetuar fechas, asuntos y detalles. Ayuda a la búsqueda de la verdad.

¿Que es la verdad? Para eso hay muchas contestaciones. En el mundo de la fe y la religion, la verdad siempre aparece como sinónimo de una deidad. Jesucristo se proclamó como el camino, la verdad y la vida y en Juan 14:6 se proclama como una verdad universal. Lo mismo ocurre en todas las demás religiones y creencias. Parten de una verdad pensada como medio de supervivencia. Los cristianos fundamentalistas lo son porque todas las respuestas a sus preguntas humanas las encuentran en el Viejo y Nuevo Testamento, al igual que con otros escritos todas las demás religiones y creencias antiguas y modernas.

El abogado tiene que lidiar con varias verdades. Por ejemplo, la verdad en un caso criminal es aquella en que un delito se pueda probar más allá de duda razonable. Eso tendrá implicaciones y razonamientos distintos de delito en delito y de caso en caso y de probar hechos para una convicción. En el área del derecho civil, la preponderancia de la prueba es lo que establece la verdad suficiente para obtener una sentencia. Estos conceptos, demasiado técnicos para el que no estudia derecho, ofrecen alternativas incomprensibles que a veces se complican en los tribunales apelativos y más cuando establecen doctrinas a seguir en los tribunales supremos de Puerto Rico y Estados Unidos. Pero sigue siendo la verdad que busca la justicia humana.

El periodista y los medios sociales también son fuentes de verdades. Las informaciones no son escrutadas por ningún organismo supremo por lo que son más dados a perpetuar equivocaciones como si fueran hechos irrefutables y opiniones incontrovertibles. La falta de destrezas, negligencia o intención del periodista por sus propias creencias o del medio por su línea política, social o religiosa son filtros negativos que hacen que las informaciones periodísticas no sean admisibles en los tribunales.  No obstante, todos los días abrimos los periódicos en digital o papel para buscar marcos de referencia.

Los politicos nos dicen muchas verdades, especialmente cuando no están en el poder. El que tiene el poder quiere perpetuarlo y trabaja siempre para tener una imagen prístina de su ejecutoria. Pero en nuestra sociedad, los politicos siempre escribirán y dirán una parte de la verdad. Por definición, pertenecen a un partido; un partido nunca es un completo. El ciudadano promedio parece haber bajado a los politicos del pedestal de heroes de la patria que tenían antes. El proceso electoral proporciona las primeras lecciones de corrupción para el advenedizo en la política. Luego se aprende a ser como los demás y las verdades se van perdiendo, enmascarando u olvidando.

La literatura, cuando no es subvencionada o dirigida por el estado, es fuente de verdades mediante su crítica social implícita o expresa o el análisis de la conducta humana que propone. De todos los escritores literarios, yo prefiero los poetas, especialmente a los románticos. Ellos desnudan sus sentimientos y nos ofrecen una clara descripción de las verdades de ellos y las que perciben de los demás.  Si no se atreven a decirlo explícitamente, al menos nos dan los elementos con sus imágenes metafóricas y similes. Su generosa oferta siempre tiene el riesgo social de que se malinterprete su sentimiento como una debilidad. Pero el valor de un espíritu libre puede contra todo.

La verdad desde adentro es la más pura. Ahí está la mente y el alma. Cuando se traduce en letras se le da una oportunidad a la humanidad de hallar el bien y la felicidad, que son el resultado o la consecuencia felíz de buscarla.

 

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