En defensa de la puertorriqueñidad

MISS PUERTO RICO 2019

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Anoche una jóven de nombre Madison Sara Anderson Berríos ganó el concurso de Miss Puerto Rico Universe. Hija de un americano y una puertorriqueña, reside en Florida y su principal idioma es el inglés. Al principio resultó chocante que admitiera que no podia entender una pregunta lo que generó abucheos, pero al final se ganó la audiencia. Despues de convertirse en “reina”, admitió que “Es mi sueño. Esto no es solo para mi hermoso pueblo de Puerto Rico, sino para la diáspora, porque ser boricua se lleva en la sangre”
Ella reclama ser puertorriqueña que nació en Miami. Como mis nietos emigrantes y los que nacieron allá, hoy día viviendo en Orlando, Pennsylvania y Texas. Cuando habla su español imperfecto, los tonos no son cubanos, colombianos ni de otras nacionalidades que de seguro ella habrá compartido, sino boricuas. Pero hay que recalcar que en su expresión en general, habla de un amor hacia Puerto Rico y los puertorriqueños, especialmente por la diáspora.
Así como pasa con los puertorriqueños, ocurre con los vegabajeños. Sentimiento por sentimiento, es lo mismo. El orígen y el destino puede influenciar, pero no determina lo que se siente. Yo no creo mucho en esos concursos, pero me gusta cuando una vegabajeña como la del pasado año estuvo a punto de ganar la corona puertorriqueña y que una que reclama ser puertorriqueña quiera representar a Puerto Rico y que sobre todo, se coloque en el carril de la superación personal, completando aquellas diferencias que la puedan parecer diferentes para competir por un cetro internacional.
He leído que hay personas que piensan que se discriminó contras las de piel oscura, pero lo mismo pudiéramos decir cuando en el pasado han prevalecido las trigueñas o las negras cuando ha habido mujeres blancas en la competencia que no han sido selecionadas. Otros se molestaron con su dificultad en el español olvidándose que a algunos de nuestros parientes tenemos que hablarles en inglés. Recordemos que por esa deficiencia una mujer bella y finalista como Idalia Margarita “Beba” Franco perdió su oportunidad de ser nuestra segunda reina después de Marisol Malaret. De cualquier manera, ella va para un concurso que se conduce en el idioma inglés. Tengo un deja vú con eso, porque recuerdo lastimosamente a niños y jóvenes en mis escuelas cuyos condicípulos se burlaban por sus maneras “torpes” de hablar nuestro español.

Esas son peleas pequeñas, de ausencia de  valores, mezclados con  envidia, conceptos incompletos o equivocados y hasta un poco de política ideológica o política. Lo mismo hicieron contra Lin-Manuel Miranda cuando trajo con Hamilton a Puerto Rico su propuesta generosa para ayudar a instituciones y gente nuestra. No son luchas con sentido, son actitudes que no ayudan para formular colectivamente un mejor futuro.

¿Quién discrimina contra quien? La puertorriqueñidad es más amplia que los que quieren ceñirla al insularismo, pero hay gente que aun no se convence. Comoquiera, tenemos que defenderla pues es nuestro pasaporte como cultura y como nación.

2 respuestas a “En defensa de la puertorriqueñidad”

  1. Tienes toda la razon, recuerda que una mala traduccion le costo la corona a PR el año pasado y la misma traductora lo admitio. Mi nieta nacio en Texas y solamente habla español cosa que se cambiara con el tiempo porque esta pwqueña, pero es importante aprender ingles.

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