La bandera proscrita

Dr. Carlos M. Ayes Suárez| Foto por Edgar Freytes

Por Dr. Carlos M. Ayes Suarez, Presidente de la Escuela de la Historia Vegabajeña

(Mensaje en ocasión de la tradicional celebración del Día de la Bandera Puertorriqueña originado por el Gobierno Municipal de Vega Baja en la Escuela de Bellas Artes Adrián Santos Tirado de Vega Baja)

Mientras continuaban los arrestos y allanamientos de los nacionalistas, la evidencia que obtenían contra ellos era colocada sobre una mesa y fotografiada. Además de armas y propaganda política, abundaban las banderas de Puerto Rico como piezas de evidencia en contra de la “Patria organizada para el rescate de su soberanía”. Aquellos que habían jurado vida y hacienda por rescatar aquel estado jurídico que como pueblo habíamos alcanzado con la concesión de una Carta Autonómica de Derechos, eran entonces arrestados y confinados bajo las mas aberrantes condiciones de encarcelamiento tanto en las mazmorras locales como en la Metrópolis.

Se trataba de los años de Ley de la Mordaza, donde la palabra se había convertido en el delito mas grave cuando era pronunciada para denunciar los vejámenes del sistema colonial impuesto desde la invasión militar de los E.E.U.U. El opositor principal a la presencia yanqui en nuestro país era el Partido Nacionalista de Puerto Rico también conocido como el Movimiento Libertador. La presencia de la bandera monoestrellada como pieza de evidencia en contra de los nacionalistas no era fortuita; se trataba de una bandera que había sido proscrita por el temor de la nueva camada de políticos porque ella entrañaba una larga tradición de resistencia al dominio colonial de nuestra isla tanto durante el régimen español como durante el régimen yanqui.

Y es bajo esas circunstancias que encontramos el origen de nuestra bandera. Corria la novena década del siglo 19, cuando la pluma critica que esgrimio un joven manatieño de nombre Antonio Gervasio Velez Alvarado, lo llevo al exilio voluntario a la ciudad de New York para burlar su aprehensión por los esbirros del gobierno español que buscaban suprimir cualquier expresión critica contra su dominio en la isla. Y es en la ciudad de New York, donde por afinidad a las letras, tuvo que coincidir con lo mejor del exilio cubano y puertorriqueño que desde la Babel de Hierro hacían esfuerzos a favor de la independencia de las dos Antillas; últimos reductos coloniales de España en America.

No fue casualidad que el gran mambí Jose Marti publicara sus trabajos de poesía y el periódico Patria del Partido Revolucionario Cubano en su imprenta, pues desde su arribo a la ciudad de New York habían entablado amistad. Esta relación de negocios y de amistad lleva a Velez Alvarado y a sus hermanos a colaborar también con la lucha de liberación cubana mediante la distribución clandestina de propaganda política cuando llevaban a cabo negocios relacionados con la venta del aceite de hígado de bacalao marca Scott en ambas colonias.

Para el año de 1892, Don Antonio Velez Alvarado, junto a otros puertorriqueños del exilio, organizan el Club Borinquen para impulsar la lucha independentista. Y fue precisamente ese año que en medio de sus angustias y por un fenómeno que el llamo daltónico, surgio el diseño de la bandera de Puerto Rico como diseño idéntico a la bandera cubana pero con los colores invertidos. Le toco el gran privilegio de coser la primera bandera a su amiga Doña Micaela Dalmau y no transcurrió mucho tiempo para que la misma se enarbolara junto a su homologa cubana en una reunión celebrada en Jamaica por el directorado del Partido Revolucionario Cubano.

Aunque el Partido Revolucionario Cubano organiza la sección de Puerto Rico, Don Antonio Velez Alvarado no se integra a la misma por razones que nunca expuso. Sin embargo, los hechos posteriores a la invasión americana dejo entrever que el liderato de dicha sección favorecia la adhesión permanente a E.E.U.U. No es casualidad, entonces, que después de la invasión la bandera de Puerto Rico siguió siendo portaestandarte del movimiento independentista y fue usada como emblema del Partido de la Independencia de Puerto Rico, Inc. y del Partido Nacionalista de Puerto Rico organizado posteriormente en 1922 bajo la dirección del Don Jose Coll y Cuchi. Esos años vieron salir a la luz publica su obra “El Nacionalismo en Puerto Rico”.

El 22 de diciembre de 1895, marca la ocasión en que la Seccion de Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano presenta públicamente la bandera que diseño Don Antonio Velez Alvarado y que ya para el 1896 preside la procesión fúnebre de Don Jose Gualberto Padilla, El Caribe, en Vega Baja; llevada a las esequias fúnebres por Don Clemente Ramirez de Arellano, compueblano de los Velez Alvarado. Durante la ultima década del siglo 19 y primeras del 20, prolifero el uso de la bandera de Puerto Rico en infinidad de productos comerciales; lo que evidencia la aceptación que tuvo en el pueblo.

Pero fue a partir de la presidencia del Partido Nacionalista de Puerto Rico por Don Pedro Albizu Campos que se ahondarían las tendencias reformistas y revolucionarias que pugnaban por la independencia de Puerto Rico manteniendo el sector revolucionario su mas profunda adhesión a la monoestrellada. Por eso es que el 16 de abril de 1932, la Legislatura de Puerto Rico intenta mediante la aprobación de un proyecto de ley adoptar la monoestrellada como bandera oficial de la colonia y despojar de su simbología a las fuerzas revolucionarias. El intento provoco la mas airada protesta y el Capitolio fue tomado por los nacionalistas para evitarlo. Durante la protesta muere accidentalmente Manuel Rafael Suarez Diaz. Su muerte tañería de sangre las futuras acciones por enarbolar nuestra bandera.

Los años de la depresión, fueron la antesala de la Segunda Guerra Mundial. Para evitar conflictos internos mientras se enfrentaban a las fuerzas nazis, traman toda clase de ardid y encarcelan sucesivamente cuatro directivas nacionales del Partido Nacionalista de Puerto Rico exiliando a la mayoría de los prisioneros. A su regreso a Puerto Rico el 17 de diciembre de 1947, Don Pedro Albizu Campos inicia la reorganización del partido. Por esos años se había organizado la Organización de las Naciones Unidas y los E.E.U.U. se encontraron obligados a solucionar el caso colonial de Puerto Rico. Presentan el proyecto de la Ley 600 que creaba el Estado Libre Asociado de Puerto Rico y adoptaban la monoestrellada como bandera oficial de la colonia sustituyendo el azul francés del triangulo por el azul marino de manera que se asemejara a la bandera de la Metropolis. Al advenir en conocimiento de la medida, el Partido Nacionalista de Puerto Rico organiza una resistencia armada que se inicia el 30 de octubre de 1950. Al ser controlada la insurreccion iniciaron los procesos judiciales contra estos presentando como evidencia principal en su contra la palabra hablada y las banderas de Puerto Rico que fueron confiscadas durante cada allanamiento.

A partir de ese momento prevalecería la contradicción de que la monoestrellada del azul marino seria la bandera de Puerto Rico y la del azul francés la bandera puertorriqueña. Seria la bandera puertorriqueña la que esgrimiría el comando nacionalista que ataco el Congreso de E.E.U.U. y la que continuaría siendo proscrita. En el examen minucioso de las carpetas que se confeccionaban en contra de los independentistas de este país, encontramos alusiones continuas a que los investigados habían sido observados llevando consigo banderas puertorriqueñas. Pero esa actitud de la oficialidad policiaca se observaría de igual modo en los funcionarios coloniales que han llegado a admitir que bastaba con ver que un ciudadano llevaba una bandera puertorriqueña en la solapa de su camisa para negarles cualquier servicio o ayuda que fueran a solicitar a la dependencia de gobierno.

Desde los orígenes mismos de nuestra bandera, las fuerzas reformistas que bajo el régimen colonial español tenían como aspiración su adhesión permanente a E.E.U.U. quisieron abrogarse la creación de la bandera puertorriqueña y, pese al hecho de era de conocimiento publico que su creador fue el manatieño Don Antonio Velez Alvarado, le atribuyeron la creación de la misma a distintos integrantes de la Seccion de Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano. Uno de esos integrantes fue el tortolo Roberto H. Todd, quien mantuvo una cruzada aun después de la invasión americana en contra de la paternidad de la bandera de Don Antonio Velez Alvarado. No es casualidad que sea esta efeméride la que ha prevalecido durante los últimos años con el endoso gubernamental y que la conmemoración de su creación por un manatieño cada vez tenga una participación mas reducida.

De forma conciliadora podríamos decir que el 11 de junio es el dia de la creación y el 22 de diciembre el de la presentación en publico. Pero fue durante dicho mismo periodo que distintas fuerzas políticas comenzaron a pugnar por la paternidad de la bandera; primero para hermanar la lucha de independencia de Puerto Rico a la de Cuba y; segundo; después de la invasión americana como emblema de los adeptos a la independencia nacional.

Estos años irreverentes nos han traído banderas en blanco y negro; adaptaciones de la bandera arcoíris de la comunidad orgullo gay y hasta banderas piratas. Son años confusos donde las luchas se limitan a reivindicaciones inmediatas y las aspiraciones de patria libre de intervenciones extranjeras alcanzan horizontes cada vez mas difusos. No por eso deja de evocarse el amor patrio a través de la literatura y el arte y no hay evento donde se reúnan dos puertorriqueños donde no se encuentre la bandera a veces del sublime azul francés y a veces del azul marino imperial pero significando lo mismo.

Cuando el trovador le canto a nuestra bandera nos dijo que el rojo representaba la pasión y el blanco la pureza y concluyo que en el “cielo azul soberana brilla una estrella”. Mas de un siglo después, el “drappeau” del Dr. Ramon Emeterio Betances es aceptado por todo el mundo como nuestro pabellón nacional. Por eso es que se enarbolo en el espacio sideral en el transbordador Columbia haciendo realidad un sueño de nuestro poeta Jose de Diego.

Muchas Gracias.

Foto por Luigi

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