Inteligencia y amor, fundamentos de los deportistas excelentes

MANOLO Y OLGUITA SANABRIA

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

(Publicado originalmente el 19 de diciembre de 2015, después de la Exaltación del Salón de la Fama del Deporte Vega Baja Melao Melao)

Estuvimos todo un año preparando la actividad de anoche, que como dijo el compañero Jorge López, dura pocas horas. 

Pero la Junta Directiva del Salón de la Fama no sólo piensa en la noche de la exaltación. Eso sólo marca un comienzo para perpetuar la historia. De hecho, se llama inmortales a las personas que exaltamos al Salón porque en teoría, enviamos los hechos de su vida deportiva para que sirvan de ejemplo a las nuevas generaciones. Al ver el esfuerzo, la dedicación y la superación de esas grandes figuras, nuestro pueblo no sólo tiene una base de orgullo propio en la competencia sino que crea modelos a seguir para una mejor sociedad. Cada exaltación no se queda en el anuncio de una noche sino que trasciende otros tiempos futuros. 

Nuestra visión como directores en el Salón de la Fama del Deporte Vega Baja Melao Melao tiene un carácter positivo, continuo y permanente en todo lo que hacemos. Y si bien estamos en un proceso de fortalecer nuestra estructuras organizativas, decisionales y de materializar todo lo que pensamos, el aspecto emocional tiene un gran peso en lo que hacemos. 

Cada año, nos trae situaciones distintas. Ponderamos los méritos de los candidatos de acuerdo a unos criterios que han sido adoptados por reglamento. Pero a la hora de elegir, no aplicamos la misma dosis ni clase de intensidad. Todas nuestras decisiones son unánimes, pero eso no excluye unas discusiones profundas sobre cada candidato. No estoy autorizado a revelar, ni creo que sea conveniente, ninguna de nuestra deliberaciones en grupo. Pero puedo expresarme sobre lo que yo pienso.

Don Manolo Sanabria es una figura importante para el deporte vegabajeño y puertorriqueño. No es muy popular porque es auténtico, tiene su propio carácter que lo hace respetado y hasta temido, pero nadie dura de sus méritos. El estuvo en la Primer Directiva porque ya su labor profesional dentro del deporte trascendía, pero antes y después fue punto fijo de la excelencia en la parte intelectual y física de jugadores y equipos. Es también una persona educada académicamente y estimada por las más altas autoridades del deporte de Puerto Rico. Tiene más de nueve décadas por lo que ¿para cuándo íbamos a esperar a exaltarlo? 

Fue entonces cuando tomamos la sabia y afortunada decisión. Pero no anticipábamos lo que iba a suceder en los actos de la exaltación. Su hija, la Dra. Olga Sanabria Torres, con sus hijos, familiares y amigos cercanos, vinieron a acompañarlo. Ella, particularmente estuvo con él en la antesala, el desfile y la cena. Ella es la única persona que le queda de su familia nuclear, pues Doña Olga Torres, esposa y Chico, su hijo, fallecieron. Y sucedió algo que no veía en el rostro de Mister Sanabria hacía tiempo,  sonrisas de felicidad. 

Benjamín Dávila, conocido por Mimí, es tal vez el cuarto prodigio del Alto de Cuba que en línea continua desde 2013 hemos seleccionado. Al igual que Don Manolo Sanabria, era otra figura que este pueblo le debía el mérito. El problema que  confrontó anteriormente la directiva es que no había la evidencia suficiente para adjudicarlo. Este año, uno de sus discípulos de boxeo e Investigador de la Escuela de la Historia Vegabajeña, Rolando Rivera Garratón, al ver que Mimí no conservaba o le habían robado sus recuerdos, fue a la Hemeroteca de la Biblioteca de la Universidad de Puerto Rico y consiguió la información de prensa que le acreditaba ser Campeón de Guantes Dorados en 1952. Eso, junto a testimonios de personas de la época, la tradición oral y la leyenda, completaron el cuadro para terminar con esa otra deuda de este pueblo con la historia. 

Mimí al principio estaba incrédulo de que podría ser seleccionado, porque pensaba que había una élite detrás de la Junta Directiva y que le exigían probar algo que él sabía que era cierto, que muchos sabían que era cierto y que para una persona que es iletrado, negro y pobre, no era posible llegar a la meta. Pero acciones como la de Rolando, llenas de pasión por lograr cambiar la historia, permitieron que anoche, literalmente, Mimí bailara como un trompo con la educadora Marilyn Hernández, hija de otro miembro del Salón de la Fama, Antonio Hernández.

Hace unos años, se exaltó al Equipo AA de 1959, que había ganado el Campeonato Nacional. Había una queja generalizada de que iguales méritos tenía la selección de 1973. Yo no puedo explicar, racionalmente, porqué no lo habíamos considerado, porque era, beisboleramente hablando, una bolita al pitcher. Algunos de sus integrantes ya habían sido propuestos y aceptados en su carácter personal como El Gallo, Ramón Luis y Aguedo. Este último, dos veces anteriores por el equipo de 1959 y por sus propios méritos en 2013.

ALCALDE CN EQUIPONDE PELOTA AA1973
David “El Gallo” Rodríguez representó al Equipo AA 1973

Anteriormente, parece que la ansiedad de algunas personas que expresaban de que pasaba el tiempo y la historia no los recordaba, provocó una distancia con el asunto en algunos miembros de la Directiva por lo que no tengo en mi mente que alguien lo hubiera propuesto, pero que fuera de nuestro recinto, se comentaba. 

La decisión entonces cayó por lógica cuando llegó la candidatura a la mesa. Es un equipo meritorio con personas talentosas, que jugaban con un buen dirigente, un buen apoderado y unas personas que lo auxiliaban para llevarlo a un campeonato nacional.

En los actos, vi rostros felices, hasta llorando por la emoción. Sentí la ausencia de dos hermanos, Felito y Toñito, este último fallecido recientemente, pero entre los que se reencontraron -algunos después de cuatro décadas de separación- hubo una solidaridad excepcional, demostrando que la disciplina del deportista incluye el afecto al compañero. Igual sentimos la ausencia de Vitín, su dirigente, Pagán, su apoderado, los masajistas y a otros que fallecieron o no estaban disponibles por razón de condiciones de salud.

Decía Blas Pascal, que hay cosas del corazón que la razón no entiende. El deporte es emoción y pasión, pero para ganar, hay que tener inteligencia. Anoche nosotros premiamos la inteligencia que se tiene en saber competir, pero también descubrimos la excelencia en las expresiones de amor, en la vocación y el compañerismo profesado de esos atletas extraordinarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .