¿Eres vegabajeño? 8. El alma de los vegabajeños

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

(Publicado originalmente el 3 de diciembre de 2017 en el Diario Vegabajeño de Puerto Rico)

El tema del alma de los vegabajeños es uno recurrente a lo largo de todo lo que he estudiado y escrito en mi vida. No es una tesis que es consecuencia de unos estudios, sino que es algo que conocí temprano y de lo que he reunido evidencia por cerca de cinco décadas. No soy su creador, ha sido detectada anteriormente, pero no ha sido explicada.

El alma es intangible. No se ve. No tiene tiempo ni espacio, excepto en la mente, es un concepto espiritual ó un reconocimiento de valores individuales o colectivos de la sociedad. Describirla puede hacerse en forma relativa, pues al igual que en el aspecto humano, el alma de los pueblos no es acción verbal, sino producto de la contemplación.

Ser vegabajeño es un sentimiento. No se otorga, sólo se adopta, hereda o se crea por la conciencia. Cada uno tiene un alma por su humanidad y espiritualidad, pero el conjunto de almas produce un alma más fuerte, que es el alma de los vegabajeños.

¿Porqué escogemos escribir sobre el alma de los vegabajeños y no el alma de Vega Baja, el alma del vegabajeñismo o el alma vegabajeña? He pensado esto por mucho tiempo. De todos esos nombres, el único que se refiere al gentilicio del ser humano, que es el que crea historia, es el que agrupa a las personas que son vegabajeños. Ser vegabajeño implica un deseo y una aceptación. Nacer en nuestra ciudad no hace un vegabajeño y no nacer en nuestra ciudad no excluye que la persona tenga ese sentimiento.

El alma del vegabajeño se encuentra en toda actividad humana. Como consecuencia, todos los vegabajeños somos parte de la historia que define nuestra alma. Escudriñar esa historia y permitir visualizarla es la meta de este trabajo.

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