Alexandra Lúgaro

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Mi hija Jessica Marie me pide una opinión y aunque estoy alejado de cualquier controversia política, estoy obligado a ir en detalle sobre este tema. Hace cinco años analicé la figura emergente de Alexandra Lúgaro. Mi escrito fue ampliamente leído en todo Puerto Rico e incluso, fue incorporado en el espacio cibernético de la abogada, candidata a gobernadora entonces y ahora.

En primer lugar, no podemos menoscabarla porque haya incurrido en un error, como lo han cometido en sus carreras políticas los demás precandidatos y candidatos de todos los partidos de todos los tiempos. En La Mujer Rara y su secuela, abordamos el registro histórico en Puerto Rico con lo que se sabe y lo que nunca se había dicho. A Algunos les ha ido mejor que a otros, pero no hay duda que sus expresiones y sus actuaciones son inflamatorias para un gran sector de nuestra población.

El aprecio de los electores se divide principalmente por una dosis de identificación con los partidos y otra con los candidatos. Su partido ni siquiera lleva el nombre de partido, es Movimiento Victoria Ciudadana. ¿Porqué? Sencillamente, no quiere confundirse con la tradición sino tratar de ser originales. En ese distanciamiento no son los primeros que organizan un partido político que comparece a las elecciones sin el nombre de partido. En segundo lugar, escogieron un logo muy parecido al del Partido Socialista Unido de Venezuela del finado Hugo Chavez Frías y de Nicolás Maduro. En su corta existencia, tuvo cierta dificultad para inscribirse oficialmente para las próximas elecciones y un incidente con uno de sus candidatos a legisladores, por menos importancia relativa que la que su candidata a gobernadora ha provocado.

Alexandra Lúgaro pudiera ser la candidata lógica del Movimiento Victoria Ciudadana. De hecho, anunció su candidatura primero que nadie cerrando oportunidades a otros. A última hora, se presentó una supuesta candidata de agua pero desapareció antes de que hubiera una selección en una convención a esos efectos. Así ellos aparentaron democracia interna, pero el hecho de que el compañero sentimental de Lúgaro, Manuel Natal Albelo, sea el candidato indiscutible a Alcalde de San Juan, da la impresión de ser una empresa familiar, como lo era la corporación a la que ella pertenecía y de donde salió la sentencia judicial en rebeldía que la define como una discriminadora y de la cual ella ahora niega vínculo directo.

Yo no conozco a nadie que le de oportunidad a Lúgaro o Natal de un triunfo electoral. Ni siquiera se considera que pueden llegar terceros, estando el PIP en el medio después de los dos partidos principales. ¿Porqué entonces nos tenemos que preocupar? Nosotros no, pero en política, mientras menos adversarios haya o aunque permanezcan si están desacreditados, mejores oportunidades hay de triunfo para los partidos principales. Y ellos quieren que esto se sepa, se difunda y que la gente lo crea.

Lúgaro y Cidre sorprendieron en las pasadas elecciones pero ambos se quedaron cortos para cualquier futura consideración. Esa es parte de una tradición también. Si no perteneces a un partido con su usual maquinaria, no es posible competir y menos probable ganar. Cidre continuó en la palestra pública contribuyendo a la sociedad participando en programas de televisión promoviendo la industria local y opinando siempre que se le solicitaba sobre distintos asuntos. El rumbo de la dama penosamente se conoce más por los asuntos de custodia de su hija, su pasada pareja que terminó en la cárcel, su romance con el jóven Manuel Natal y por organizar el Movimiento Victoria Ciudadana.

¿Tiene valor la candidatura a gobernación de la Señora Lúgaro para el Puerto Rico de 2020 o sólo podremos considerar sus ideas en esta contienda para lo que sirvan el futuro? ¿Le añade algo que ahora comparezca por medio de un partido que a toda apariencia ella domina?

Por respeto a mi hija y a los que hayan llegado hasta esta última cuartilla, que esperan alguna conclusión, tengo que expresar mi opinión. Yo no creo que en estas elecciones Alexandra Lúgaro tenga más oportunidad que en 2016. Creo que hay muchas malas decisiones acumuladas por ella que van a incidir en el aprecio electoral adverso hacia ella, independientemente de que los partidos principales vayan a sufrir merma en sus apoyos. En igual posición de declinación y poco aspectada para recobrar o sumar confianza veo a la alcaldesa Carmen Yulín Cruz Soto. La política es de esa manera, aunque nos la cuenten de otra.

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