El Mundo que no vemos

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En el aspecto espiritual, fui bautizado en el catolicismo, pero me eduqué en el cristianismo en la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera. Originalmente recibía mis clases dominicales en la calle Luis Muñoz Rivera, en un viejo templo pastoreado por el reverendo Cardona, el que luego fue sustituido por el imponente edificio de la calle Julián Blanco Sosa. Hoy día se ubica en la Calle Trío Vegabajeño. He estado en la periferia, pero nunca he entrado allí. También pertenecí a la que era una pequeña iglesia pentecostal del barrio Quebrada Arenas, del finado Bartolomé Pabón.

La curiosidad espiritual me ha llevado a pasar tiempo en templos de todo tipo y a hablar con personas que tienen diversas creencias sobre el cristianismo y otras religiones. Algunos dicen que la suya no es una religión, sino un modo de vida. Todos aseguran que están en el lugar correcto.

Los religiosos creen en Dios. Pero muchos que no somos religiosos, somos creyentes de esa fuerza creadora y sostenedora de nuestra vida. Favorezco las instituciones religiosas que le hacen bien a las personas en su dirección de vida, pero no aquellos templos donde siempre hay una necesidad económica que suplir para enriquecer personas o estilos de vida. Ni los religiosos que aprovechan y abusan la inocencia y candidez de sus feligreses y creyentes.

En Vega Baja no ha sido distinto al resto del mundo. Conozco historias buenas y malas en todas las religiones que han pasado por nuestra ciudad. Es un mundo que no vemos, que no queremos ver, que lo disimulamos o lo ocultamos. Si sentimos alegría cuando la persona encuentra el camino hacia su perfección, igual nos apesadumbramos cuando ese camino se interrumpe.

El ser humano es dual, material y espiritual. No tenemos ni debemos morirnos para pensar en una nueva vida plena cuando estamos dejando asuntos no resueltos en nuestro derredor. Donde vivimos no hay ni dos ni más planetas, es uno solo donde todos nos beneficiamos y nos perjudicamos por lo que hacemos. Muchas buenas personas desde hace tiempo están haciendo cosas extraordinarias por los semejantes y por su interior, por lo que no se está predicando en el desierto.

Tenemos que conocer esas personas que pueden modelar una mejor sociedad futura y que tal vez también nos pueden ayudar cuando partamos al otro mundo. Eso fortalece a Vega Baja y a todo el universo.



Categorías:Vegabajeñismo

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