Espiritualidad en el Vega Baja primitivo

La espiritualidad en Vega Baja debe haber comenzado desde que precisamente el primer ser humano llegó a nuestro espacio y me refiero muy particularmente al que hoy ocupa lo que conocemos como nuestra ciudad de 14 barrios.

Tenemos que suponer que los aborígenes fueron los primeros seres espirituales en habitar tierra vegabajeña. Así fue en el resto del Caribe, de América y el mundo. Ante la insuficiencia de razonamientos más allá de su entendimiento, debieron mirar y maravillarse con su entorno y también temerle. Me imagino como, al mirar la bóveda celeste, los puntos brillantes y opacos, los fenómenos del día y de la noche con espectáculos distintos del tiempo ante sus ojos, debieron buscar en el exterior explicaciones para su interior. Históricamente, solo sabemos la información del colonizador sobre lo que ellos pensaban sobre dioses y creencias y es más una información general, a veces de una cultura que ellos veían como uniforme cuando en realidad había muchas variantes de las culturas y hubo distintas culturas primitivas en el mismo lugar.

En Vega Baja han aparecido innumerables piezas hechas y labradas por los aborígenes. Digo innumerables porque no se sabe ni nunca se sabrá cuántos artefactos han sido extraídos de los yacimientos arqueológicos. Antes no había métodos ni procesos para trabajar la arqueología científicamente, como debe ser. Desenterrar era una labor de curiosidad y hasta de orgullo ostentar lo que se encontraba. Y había un comercio libre. Por ejemplo, mi abuelo materno compraba piezas a los campesinos y algunas las vendió. Como era joyero, tenía recursos económicos para adquirirlas. Como no había una cultura de rescate adecuado, la importancia se las daban los vegabajeños con leyendas, suposiciones y especulaciones, pero no de forma razonada.

Los que asaltaban los yacimientos arqueológicos rompían los posibles patrones que pudieran haberse descubierto más allá de las piezas que lo contenían. Algunos de estos yacimientos eran también cementerios o al menos tumbas de los indios, los cuales, en su estado original nos pudieron haber dado indicios de sus creencias espirituales. No todo se ha perdido, pero tampoco lo que se ha encontrado y trabajado científicamente, aun no se ha podido interpretar y convertir en mucha información disponible sobre el mundo espiritual de ellos. Hay unos atisbos que esperan el análisis frío de los antropólogos.

Réplicas de objetos aborígenes

Hay distintos grupos actualmente que reclaman ser los herederos de los usos y costumbres de los taínos. Algunos de ellos practican ritos y costumbres religiosas. Estos han sido ignorados o rechazados en algunas instancias porque algunas personas creen que están desequilibrados o sus prácticas no corresponden a las que se describen por los cronistas que escribieron sobre lo que encontraron en América.

Por otra parte, los colonizadores trajeron a Puerto Rico y Vega Baja, sus propias creencias espirituales. Había una obligación particularmente con la religión católica de servir al Dios de la cristiandad. Y dentro de las estructuras económicas de las minas de oro y la esclavitud, a los indios se les incorporaba a la religión traída de España.

Es difícil que unas prácticas espirituales de nuestros ancestros aborígenes se continúen practicando de la manera en que se acostumbraba en aquellos tiempos. Hasta las misas católicas, ese espectáculo hermoso y significativo, ha cambiado con el pasar de los años. Pero el solo pensar de que hay gente interesada en algo que es parte de nuestra ascendencia puertorriqueña, es una válida oportunidad para investigar.

Réplicas de objetos aborígenes encontrados en Vega Baja

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