Espiritualidad en Vega Baja (Segunda Parte)

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En Vega Baja, las primeras creencias en Dios, no constan para la historia. Creemos que creían por lo que los historiadores nos dicen. Pero ellos no estuvieron allí, ni hay documentos ni imágenes claras que lo establezcan. Ahí solo especularemos con lo que los cronistas dijeron en otros lugares particulares, que no tenía necesariamente lo mismo de lo que pasaba aquí. Pero además, en Vega Baja como en Puerto Rico se han encontrados distintas culturas y cada cultura tiene sus variantes en el aspecto espiritual. En cuanto a los petroglifos, pictografías y objetos encontrados, podemos decir lo que nos parece de acuerdo a como hemos conocido la historia de las religiones pero no podemos adjudicar una verdad absoluta de lo que creyó Guacabo y sus contemporáneos.

Mural de la Historia Vegabajeña en Teatro Fénix

En cuanto al colonizador, este ya viene con unas creencias obligadas por sus gobernantes. Cuando el español invade la tribu Cibuco y la utiliza para servidumbre y su búsqueda del oro, trae el concepto del dios europeo del cristianismo y viene bajo la premisa de que es la religión legítima. Eso no lo interrumpió la Reforma, que formó su secta en otros países. El español se apega al cristianismo romano y obliga a los súbditos de la Corona a ser fieles y a contribuir económicamente para sostener la fe.

Los esclavos negros, extraídos mediante secuestro de su ambiente, no conocen la historia cristiana, pues no fueron parte de ello. Cuando llegan y hasta que sean cristianizados, creerán en otros dioses, que para los españoles, serán equivocados. Mientras tanto, los libres pensadores que se crean en Europa, organizarán lugares de intercambio espiritual, como las logias puertorriqueñas y el espiritismo y otras maneras de ver el mundo que no se ve, será practicado en secreto, por temor a la censura y el escarnio público.

Manuel Fernández Juncos

La historia vegabajeña recoje algunos incidentes particulares de confrontaciones con la Iglesia Católica local. En Vega Baja, su historia y su cultura (1987) mencionamos dos incidentes de muchos que hubo durante el Siglo XIX. El primero fue el 15 de febrero de 1871 cuando al paso de una procesión, Manuel Fernández Juncos no se arrodilló. El cura párroco, Francisco María Bonet, lo denunció a la Diputación Provincial. Fernández Juncos se estableció en Vega Baja en 1865 y se casó con Dolores Náter Marrero hasta que se mudó en 1877 a San Juan. Estuvo ligado al gobierno y al periodismo, entre otros quehaceres y logros.

Brígida Alvarez Rodríguez

El segundo incidente ocurrió en 1889 con otras dos personas de profundo valor histórico para Vega Baja, como lo fue Manuel Fernández Juncos. Aprovechando una ley civil puesta en vigor, la hija del precursor espiritista Salomón Alvarez Domenech, Brígida Alvarez Rodríguez, contrajo matrimonio con Fernando Enríquez Carmona. Al ser los primeros en realizar este acto, el cura José María Berríos dijo que la unión de ambos constituía amancebamiento.

También el padre de Brígida y posteriormente abuelo de Fernandito Alvarez, Salomón Alvarez Domenech fue denunciado por el alcalde de Vega Baja en 1891 por un escrito alegadamente ofensivo del libre pensador vegabajeño.

En el siglo XX hubo varios incidentes relacionados con la hegemonía de la Iglesia Católica cuando se establecieron las sectas cristianas protestantes y muy particularmente cuando el catolicismo optó por participar en las elecciones de 1960 y 1964.

Otros Escritos

Todos los domingos incluímos escritos e imágenes relacionadas con la espiritualidad y el misticismo.

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