Mi Fe

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Agradezco las muestras de solidaridad con la expresiones matutinas y vespertinas que vierto en mi cuenta de Facebook. En ella encuentro una diversidad de creyentes que nos unimos para pensar libremente y buscar lo mejor de los conceptos del amor y la felicidad.

En los pensamientos que escribo están todos los autores del mundo. No digo sus nombres porque no los recuerdo a todos ni tampoco me siento a buscar pensamientos específicos. Todos son espontáneos de lo que sé que es bueno para mi vida y creo que para los de todos. No son originales pues es la suma de lo que he aprendido y comprobado en mi vida pero tampoco son una copia literal de lo que otros han escrito.

La fe es un asunto individual. Se forja por la enseñanza y las vivencias. La cultura tiene mucha influencia humana en la manera que pensamos pero la naturaleza humana permite la libertad para pensar sobre la existencia o no existencia de las cosas. He buscado caminos para la tranquilidad emocional y síquica y al igual que muchos, he puesto mi fe de distintos dioses, las religiones, las sectas y los seres humanos. Para muchos les trabaja bien y se sienten llenos de la vitalidad y la seguridad espiritual y no tengo ninguna dificultad de compartir con cualquiera que tenga su propia fe, e incluso participar de sus ritos para la comunicación con Dios.

Algunos son estrictos con lo que creen. Piensan que están en el lugar apropiado y que todos deberían ser como ellos o que su religión es la legítima por distintos fundamentos. Otros utilizan técnicas de convencimiento en la que incluyen desde la argumentación con falsedades, la persuación sicológica y considerar y tratar en forma acusadora y detrimental a quienes no comparten su fe. En algunos lugares, las iglesias son empresas económicas que utilizan el gancho de la debilidad humana para lucro.

Con lo malo y lo bueno que podemos encontrar en un catálogo interminable de posibilidades, la realidad es que primero hay que creer en un dios y luego decidir cómo nos vamos a comunicar con él.

Todo el que cree como yo, tiene un Dios en su corazón. Para algunos, es un dios con una estructura jerárquica donde manda como un rey o un presidente. Para otros es uno que comparte sus funciones de forma democrática pero se reserva la decisión y el destino final. Las visiones humanas son tan diversas en todos los lugares de la tierra que si le diéramos valor a cada una de ella, estaríamos muy confundidos. Pero generalmente la fe es la de tus padres, la del barrio, pueblo o ciudad, la de los religiosos que nos encontramos en el camino o la de la que la historia y la cultura te sorprendió un día cuando eras niño. El Dios de tu corazón es el válido para conducir tu vida y no hay nada malo en tu creencia.

Cuando tenemos que elegir un dios, ahí es donde está la dificultad, porque donde hay dos o más, es una organización con reglas. Y como adepto, tienes que seguirlas aunque tu instinto o tu conocimiento e inteligencia no te convenzan. Yo opté por conocer a Dios directamente y no por medio de religiosos que me enseñaran el camino de ellos, del Dios de sus corazones. Si el libre albedrío es inherente al ser humano, debemos tener la libertad de creer en lo que nuestra parte espiritual sienta confianza, que significa tener y asegurar la fe.

Mi Dios es una energía que está en todos lugares del universo y en todas las partes de mi cuerpo y mi mente, por lo que soy parte inherente y nunca ausente de Dios. Eso es omnipresencia. Como consecuencia, Mi Dios permite que esa energía fluya constantemente dentro de mi y que yo pueda también emitir energía propia y recibir energía ajena de otros seres humanos para mantener, mejorarla y trasmutar la energía negativa.

El amor es la fuerza mayor que tiene la energía del Dios de mi corazón. Esa palabra no tiene adjetivos ni interpretaciones condicionales. El amor es bien que lleva a la paz y que a su vez, nos da felicidad.

Lo mejor de todo, es que puedo explicar el Dios de mi corazón desde la ciencia, para satisfacción de los que piensan que Dios y Ciencia no son armonizables. También es un dios inclusivo, que admite al Dios de los corazones de todos los seres humanos sobre el planeta Tierra y es posible que hasta el de las entidades que no habiten con nosotros y que aun no conozcamos.

Facebook/thomasjrosario

Deja un comentario