Vegabajeñismo | La Controversia de Bad Bunny como compositor

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Si ser vegabajeño es un sentimiento, el amor es su energía. Y transformamos ese amor en nuestras ejecuciones diarias para que nuestro ambiente, en la cercanía o en la distancia, siga constituyendo un centro de pertenencia.

Recientemente se hizo público que la Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores de América (ASCAP) le otorgó a Bad Bunny un premio como compositos. La información de prensa lee como sigue: «Debido a sus constantes éxitos en la radio, el intérprete de canciones como “Yo perreo sola” y “Safaera” fue reconocido como el compositor del año por la ASCAP, institución que premió a los personajes más importantes de la música latina. La ASCAP anunció a los ganadores este martes 7 de julio y, además del galardón obtenido por Bad Bunny, también hubo otros reconocimientos como al compositor/artista del año (Romeo Santos) y canción del año (“Con calma” de Daddy Yankee con Snow). Para festejar a los ganadores, la ASCAP hará una ceremonia virtual en la que se podrán disfrutar de presentaciones de diferentes artistas de renombre como Marc Anthony, Carlos Vives y Sebastián Yatra.»

Inmediatamente hubo reacciones, hasta de vegabajeños, porque no consideran que es un gran compositor como para ganar un galardón. Tal vez tienen razón, pero no podemos juzgar como si nosostros hiciéramos las reglas. La ASCAP es una empresa international que sabe de negocios y Benito Martínez, en su personaje de Bad Bunny, es un negocio. Y es un negocio productivo en este momento.

Yo siento orgullo por Bad Bunny, a pesar de lo que piensan algunos de mis familiares, mis amigos y los demás. Muchos de ellos juzgan como si supieran comparar dentro de su género o fuera de él. Juzgan como si el criterio fueran letras y canciones del pasado o del presente que son fuertes para el gusto de ellos como único criterio para aceptarlo o rechazarlo. Lo cierto es que el muchacho de Almirante Sur es un fenómeno de la historia vegabajeña, puertorriqueña y mundial.

Hace alrededor de cuatro décadas, fui a una obra de baile en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico. Salí con dolor de cabeza por la música estentórea y por danzar los bailarines en estilos no convencionales. No sabía si me gustaba o no, pero creo que era por desconocimiento pues era algo nuevo, nada tradicional. Al otro día, el Profesor Villanueva, de literatura, nos explicó en la clase que era una representación moderna de nuestros tiempos y que la idea era de que nos molestara porque significaba los de entonces, tiempos malos.

Tengo gustos amplios sobre la música. Criarme en una tienda de discos me hizo crear un nivel de tolerancia extremo. Pero no soy crítico, solo puedo decir si es agradable o no a mis sentidos. La música de Benito hay que entenderla, pero no se puede rechazar si no se escucha detenida y responsablemente. Si odia a ese género o si va a repetir como papagayo lo que algunos grupos religiosos de feministas y moralistas dicen, o si quiere unirse a la ola negativa, ese es su privilegio en esta sociedad. Sigo pensando que el amor es una energía positiva.

Y si aun despues de aceptar mi invitación a estudiar con detenimiento y paciencia lo que él hace musicalmente, cree que no merece ningún premio, que por cierto es por ventas, así que no utilice ningúna otra medida para criticar. Recuerde porqué José José, con esa voz potente y una dicción perfecta no ganó en 1970 el primer premio del Festival Oti, porque era un concurso por la mejor canción y él hizo la mejor interpretación de «El Triste». Pero no era la voz lo que valía para los organizadores. Y fueron con las reglas leídas.

Un vegabajeño es objeto de crítica internacional y local injusta. La venezolana Karina expresó que lo que produce Bad Bunny no es música. Tampoco era «música decente» el merengue cuando fue introducido en Puerto Rico en el Siglo XIX, de acuerdo a las autoridades.

Los cambios en la manera de pensar y de hacer y escuchar música han cambiado siempre. Muchos no tienen paciencia para escuchar el Claire de Luna de Debussy, una pieza exquisita, que nos da paz. Un amigo historiador no soporta la música de Maggy, que tanta gloria nos dió, ignoran la obra «seria» y clásica de Roberto Sierra y hay quien considera que es música vieja, de borrachos, amor imposible e infidelidad las canciones del Trío Vegabajeño. La canción «Pecado» del argentino Carlos Andrés Bahr fue vetada por la Iglesia Católica porque uno de sus versos decía que su amor por la mujer era mas fuerte que el miedo hacia Dios, pero es una de mis preferidas, principalmente cantada por el finado Roberto Yanés.

El amor que siento por un vegabajeño triunfante me obliga a ser escudero de su arte. Como viejo, hay otros géneros como el bolero o la balada donde me siento más cómodo que con Bad Bunny, pero a ese jóven generoso con su pueblo hay que estimularlo a seguir adelante. Tiene un potencial de mayores triunfos y no podemos quitarle el aire de sus alas.

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