Genealogías Vegabajeñas | Otros hallazgos en Ancestry.com

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Muchos documentos, fotografías y datos importantes sobre nuestras familias y antecesores aparecen en Ancestry.com. Durante la semana estuve investigado y hallé información variada sobre mi familia y otras. Para hoy, escribo sobre uno de mis bisabuelos.

Sobre uno de cuatro bisabuelos maternos he encontrado que se llamaba Juan González Chévere, padre de mi abuela Juana González Rivas. Nació el 2 de febrero de 1892 en Morovis, hijo de Antonio González y María Concepción Chévere, ambos naturales también de Morovis. Al momento de su fallecimiento el 4 de marzo de 1932, ejercía como conserje en la Casa Municipal (Casa Alcaldía), donde había trabajado desde hacía 10 años. De acuerdo a su certificado de defunción, estuvo enfermo por cuatro meses y falleció de tisis intestinal, según el Dr. Jesús M. Armáiz, médico certificante. El entierro estuvo a cargo de su yerno, mi abuelo José B. Martínez (Pipo). Su última residencia fue en la Calle Sánchez López donde había residido sus últimos veinte años y estaba casado con Leonidas Salgado. Fue enterrado el mismo día.

José Luis Colón González y José Luis Colón Rivera

Esa información me hace reflexionar sobre algunos aspectos de la vida de ese bisabuelo. Primero, los vínculos que tengo con al menos por el con una de las familias González de Vega Baja, entre los cuales se encuentran Don Pablito y sus hijos, a quienes he conocido y a su descendencia actual, entre los que se encuentran José Luis Colón González y su hijo José Luis Colón Rivera. También con las familias Chévere, Rivas y Salgado, cuyos vínculos no los he trazado aun.

Hermanos González ante el féretro de su padre, el comerciante Pablo González. Fototeca Jimmy Rosario

Puedo entender que si hubiera vivido un año más hubiera trabajado bajo las órdenes del médico que certificó su muerte ya que el Dr. Jesús M. Armáiz fue alcalde desde 1933 hasta 1937. De hecho, él era el médico de mis antepasados. Su hijo, Guillermo Armáiz y su hijo, también médicos, siguieron siendo médicos de mi familia hasta el presente y su nieto tiene la oficina frente a la Plaza José Francisco Náter.

Fue enterrado el mismo día porque era la costumbre. Los cuerpos no se embalsamaban y como había tantas enfermedades infecciosas, como por la que murió mi antepasado, había que disponer de inmediato del cadáver.

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