Recordando a Miguel Ojeda Trinidad

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En sus últimos tiempos, mi amigo Miguel Ojeda hablaba de un corazón agradecido. Incluso, escribió una canción que mi hijo cantó con él sobre ese tema en sus últimos días a Héctor Figueroa Casanova, otro enfermo de cáncer.

Consciente de su destino terrenal próximo, continuó cultivando su ser interno hasta que abandonó su cuerpo. Fue un ejemplo de vida, preocupado legítimamente por el destino de su patria, por la educación y por la humanidad en general, pero como maestro nos dejó la enseñanza de que nunca podemos dejar de cultivar nuestro espíritu, que al final de todo, quedará solo el alma permanentemente.

Me decía que su enfermedad no lo vencería y tenía razón. Su corazón agradecido de Dios le permitió ver más allá de la materia temporera. Me he percatado que Miguel trascendió, antes de su transición.

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