Archivos en la Categoría: Ciencia de la Política Vegabajeña

Historia de la bandera de «los Macheteros»

Por Norman Ramírez Talavera

La bandera de los Macheteros fue creada luego del ataque a la Base Aérea Muñiz en el 1981. Fue inspirada en el machete que fue dejado clavado al lado de los tanques de combustible. Se eligieron los colores verde y el rojo, representativo de nuestras Islas y la sangre borinqueña. (Una sugerencia del compañero Avelino González Claudio).

El machete representativo del pueblo trabajador y la estrella, la que inspiró a Ramón Emeterio Betances cuando este decía, “la vista fija en una estrella, mi ideal, siempre por el mismo camino, sin servirse de mi ni un solo paso”. El machete rojo al igual que la estrella, se diseñó entrecortado cruzando la estrella para facilitar pintarla con una plantilla.

La bandera se aprobó oficialmente en el Primer Congreso en abril de 1983 donde fue desplegada. Se decidió ponerle las siglas PRTP (Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños en el lado superior izquierda y la del EPB (Ejército Popular Boricua) en la esquina inferior derecha. Ya había sido presentada (una que fue bordada por la compañera Ivonne Meléndez Carrión) en la conmemoración del Grito de Lares de 1982 por los patriotas Oscar Collazo, Irvin Flores y Rafael Cancel Miranda.

Ese día se repartieron 500 banderas entre el público en la Plaza de la Revolución. La última vez que apareció la bandera con ambas siglas fue cuando se desplegó en el féretro de don Juan Antonio Corretjer como homenaje de la organización que el intento reunificar, pero lamentablemente ya estaba dividida. Una bandera adquiere valor cuando hay quienes estén dispuestos a luchar e incluso a dar la vida por el ideal que representa.

La política «Sucia» en Vega Baja

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Algunos se sorprenden de las campañas políticas entre los candidatos a gobernador en Puerto Rico e incluso algunos las han tildado de «sucias» o injustas. Tal parece que las nuevas generaciones no saben y las viejas olvidan cómo se hacían anteriormente las campañas en Vega Baja y en Puerto Rico.

En Vega Baja se ha practicado la política desde hace más de dos siglos. De una manera u otra, los intereses económicos y de poder ponían y quitaban a los alcaldes y tenientes a guerra y a los concejales, asambleístas y legisladores municipales. Hubo un alcalde a principios del siglo XIX José De León Santana, que pospuso su toma de posesión pues se le investigaba por tener vínculos con otra figura de poder. Los señalamientos vinieron de otra fuerza política contraria. Otro alcalde fue destituido. Médicos y maestros, contrataban por el gobierno municipal, eran removidos de sus obligaciones cuando había otros intereses distintos a quienes los nominaban. En aquella ocasión, no habían partidos políticos, pero había pugna por poderes.

Cayetano Coll y Toste

Después del cambio de soberanía, varios concejales fueron destituidos por el Gobernador del Norte, Cayetano Coll y Toste, porque no quisieron juramentar la lealtad al gobierno de los Estados Unidos de América.

En el siglo XX, la política se hizo cada vez más enérgico y más notorio el ataque a los líderes locales. Al Lcdo. José Francisco Náter, un alcalde muy querido por los vegabajeños y de una presencia extensa en nuestra política local, lo acusaban por lo bajo de ser homosexual, en tiempos en que el machismo era regente en toda actividad humana. Nunca hubo ningún incidente moral negativo de ninguna clase conocido sobre esta persona, quien tenía una familia respetable y una descendencia de grandes aportaciones a nuestra ciudad.

Al alcalde José Enrique Torres Concepción se le acusaba públicamente de haber «robado» $5,000 de fondos públicos para hacer unas mejoras en su casa. De Angel Sandín Martínez, criticaban la pobre administración de sus finanzas personales porque alegadamente había tenido pérdidas en adicción al juego.

A otro alcalde se le acusaba de alcohólico, de una esposa infiel, «pillo» y promiscuo.

De los últimos cuatro alcaldes que ha tenido Vega Baja, tres han sido acusados, dos han resultado convictos, pero es interesante conocer las interioridades «sucias» en el trasfondo de tales acusaciones. Como Luis Meléndez Cano era un candidato a alcalde que repetía con el favor del pueblo y nunca había sido derrotado por el Partido Nuevo Progresista, se fraguó unas acusaciones públicas desde la oficina del representante Edison Misla Aldarondo para vincularlo a un esquema de defraudación a fondos públicos. Fue acusado en la esfera federal, pero salió no culpable en juicio por jurado junto a todos los coacusados, quienes pertenecían al Partido Popular Democrático y como el, eran funcionarios municipales. Como consecuencia de eso, hubo una movida similar a la inversa para vincular a la candidata a alcaldesa del Partido Nuevo Progresista, Elsie Valdés en delitos públicos, de los que también fue absuelta. En todas estas acusaciones se utilizó la rama judicial para perseguir políticos, a la inversa y a la reversa.

El alcalde Edgar Santana fue objeto de unas acusaciones criminales con la participación de parte de la fiscalía del director de sus campañas políticas en 2004 y 2008, resultado convicto en todos los casos y cumpliendo sentencia de cárcel y multa. Fue indultado en la modalidad de cumplimiento después de cumplir la mayor parte de la sentencia por parte del Gobernador. Al alcalde sucesor se le involucró en otra situación por seguidores del alcalde Edgar Santana y también fue convicto por solicitar donativos a su campaña de elección. Además de un caso en la Oficina de Etica Gubernamental y una ascusación criminal, el asunto fue adjudicado con consecuencia por los electores vegabajeños en las elecciones de 2012 al elegir al alcalde Marcos Cruz.

Este último alcalde no ha estado exento de ataques personales a una alegada orientación sexual, pese a estar casado. El tiempo ha probado lo infundado que estaba esa premisa inarticulada y equivocada, que en estos tiempos nada significaría por la evolución de la sociedad.

La política «sucia» ha estado también más allá de las personas que se postulan u ostentan un cargo. Los populares le amarraban las tribunas a los independentistas y en plenos discursos se las movían de sitio. Los «Gerry» era un grupo no oficial de funcionarios, empleados municipales y populares que protegían al alcalde Luis Meléndez Cano y constituían una avanzada política para allanar el camino, a veces haciendo «travesuras» a los penepeístas.

Los sobrenombres a los candidatos también se han dado en este ambiente. Ramiro Martínez Sandín era «el carnicero», Rafael Cano era «el cacique», Luis Meléndez Cano, «la momia». Edgar Santana era «el bruto» .

Los chistes políticos, parte del concepto de «política sucia» son interminables, pero será para otra ocasión.

Política Vegabajeña | Elecciones de 1956 y versos políticos en el ’58

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

(Publicado originalmente en el libro Vega Baja, su historia y su cultura, 1987)

Angel Sandín Martínez

Aunque Ángel Sandín Martínez ganó las elecciones dc 1956, su salud se va quebrantando, lo que le impide continuar ejerciendo sus funcio­nes. Fue sustituido por Juan García, Tesorero Municipal, como Alcalde Interino. Para entonces, presidía la Asamblea Municipal, el comerciante Rafael Cano Llovio.

Rafael Cano Llovio

En la Legislatura, ocupaba un escaño distri­tal Casimiro Ramos Barreto, quien continuará hasta el 1964 en dicha posición. Ramos Barreto, quien sigue vinculado a la política activa como asambleísta municipal hasta 1984, aprovechó los programas educativos gubernamentales y pudo continuar sus estudios, superiores, siendo un ejemplo de superación, ya que lo hizo mientras era legislador. Su esposa es maestra retirada.

Rafael Cano Llovio es entonces elegido Pre­sidente del Partido Popular y luego nombrado Alcalde sucesor de Ángel Sandín Martínez, al fa­llecer éste en 1958. Una de sus primeras manifes­taciones públicas importantes fue negar informa­ciones periodísticas en el sentido de que él obje­taba la participación en la política de personas no nacidas en Vega Baja. Afirmó, por el contrario, que todos los residentes de Vega Baja tienen per­fecto derecho de interesarse por el bienestar de la comunidad… “sean de San Juan, de Ponce,de Jayuya o de cualquier otra población”.

En noviembre de 1956, poco después de las elecciones, se publicó una información en el Pe­riódico El Imparcial, en donde se daba cuenta de un alegado apoyo que el Comité Local del Parti­do Independentista Puertorriqueño había dado al Lcdo. Antonio Ayuso Valdivieso, el cual había sido rechazado por el entonces Presidente estatal de la colectividad, Lcdo. Gilberto Concepción de Gracia. Ayuso era, para entonces, el dueño de di­cho diario.

La lírica política también se dejó sentir en el año 1958, en el periódico vegabajeño, El Suceso, de don Agustín Álvarez Rodríguez. En directo ataque al controversial alcalde, Rafael Cano y a Casimiro Ramos, y en apoyo a Enrique Salaverry (precandidato a la Alcaldía de Vega Baja), escri­bió don Agustín lo siguiente:

Escucho en Silencio y miro
que existe hondo malestar
en el grupo popular

que acaudilla a Casimiro…

Rafael aquí domina

Aunque el pueblo no lo quiera.

Eso es así ¡es asina!

y no es de otra manera.

No te empeñes Casimiro

en forzar esta cuestión,

Tú eres hombre bueno y sano;

sigue sereno y tranquilo,

que aquí la única Razón

es la de don RAFAEL CANO.

También para los estadistas se rimaba:

Maneco, no hay quien resista

el empuje arrollador

de ese Partido Estadista

que me infunde gran temor…

Las interioridades políticas fueron tema de poetas:

Bromas cordiales

El veintidós de febrero

del año que va corriendo

un poco vanidoso y parejero,

pero sin formar estruendo,

el invicto Partido Popular,

obsequió a Secretarios e Inspectores

que ayudaron en las mesas a ganar

las pasadas elecciones…

La cosa no está como empezó

en la Villa del Melao.

El tiempo de los bobos se acabó”

igual que en Cibuco los pescaos…

¿Qué pasa en la Asamblea Municipal?

No se llevan como hermanos.

El ambiente no es cordial,

si hay apretones de mano.

Y a lo sucu-muco se asegura

que hay un legislador municipal

que espera una ocasión pa’levantar

la “Cuestión de Confianza”, ¡una diablura!

Y… hay más aún; es cosa decidida

que a este legislador respaldaría

una firme e inmensa mayoría

cansada ya de hacer lo que otro diga,

porque resuelto está

(No apostamos ni un penique)

que la Alcaldía será

para el FORASTERO QUIQUE..

Estuve en el hospital

donde me informó la gente

que para sacarse un diente

DOS MESES hay que esperar.

La CIRUGIA DENTAL

allí funciona muy mal.

Vega Baja es ahora un basurero,

de tan grandes proporciones,

que sobran los zafacones,

las escobas y plumeros…

Y, lo peor de este mal

es que nadie se atreve a protestar.

¡Qué terrible tortura

tener que vivir entre basura!

Lluvia negra de carbón,

majadera e indecente

cae sobre esta población

mandada por San Vicente.

¿Cuál será la decisión

de nuestra Administración?

¡MALDITA SEA LA ORDENANZA

QUE AQUÍ EL TRÁFICO REGULA!

¡Hay más luces en las panzas

de los bueyes y las mulas!…

¡Qué ordenanza más fatula la que al comercio estrangula!…

Preguntas y Respuestas del pasado de la política vegabajeña

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La política idealista y partidista vegabajeña suele manejarse en tres frentes. El primero es el de la acción local. El segundo frente es por la influencia del partidismo puertorriqueño en Vega Baja y el tercero y menos activo de todos, la participación de los vegabajeños en la política nacional de Estados Unidos.

Ser año de elegir personas para los cargos políticos nos motiva mirar hacia atrás y contestar preguntas hasta donde sepamos. Como autor de la historia política del libro Vega Baja, su historia y su cultura, publicado en 1987 por el Gobierno Municipal de Vega Baja, nos preguntan detalles del pasado y nos piden opiniones sobre lo que fue, pudo ser o pudiera ser. Mi abuelo Esteban y mi padre Thomas (Jimmy) antes fueron autores de escritos de análisis políticos de forma natural, sin el beneficio de estudiar la ciencia de la política académicamente. Lo hacían porque estaban en el «ajo de la cosa», con sus juicios y prejuicios, más como una labor informativa y orientadora de los hechos de la época. Mi enfoque es principalmente histórico, buscando razones para los porqué que se presentan.

La política, aun la de nuestro pueblo donde parece que no pasa nada, es una empresa que opera como una pequeña corporación. Los partidos se organizan cumpliendo unos requisitos legales para poder ser parte de la papeleta electoral del próximo martes 3 de noviembre de 2020. Al igual que otros eventos electorales generales, hay una inversión económica, un gran despliegue de recursos humanos y una movilización. La meta es ganar cada candidato individualmente y el partido de forma colectiva.

¿Es una ventaja ser alcalde incumbente para ser elegido o reelegido como alcalde? Ser incumbente no es necesariamente un factor decisivo para ganar. Angel Sandín Martínez, Luis Meléndez Cano, Edgar Santana Rivera y Marcos Cruz lograron reelección. Rafael Cano, quien antes había sido reelecto en 1960, 1964 y 1968 no lo logró en 1972. Iván Hernández, fue alcalde elegido por su partido en sustitución del convicto Edgar Santana Rivera en 2012 y perdió la oportunidad de ser elegido.

Luis Meléndez Cano

El alcalde con récord de reelecciones es Luis Meléndez Cano. Nunca perdió entre 1976 y 2000 aunque su Partido Popular perdió en 1976. En 2004 optó por no postularse nuevamente, aunque regresó como candidato en 2008. De haber ganado no contaría como una reelección, por el espacio vacío que dejó en 2004.

Aurelia (Yeya) Mena

¿Pudiera repetirse el gobierno municipal compartido? Eso ha ocurrido solamente en una ocasión, en 1976, cuando se eligió a Luis Meléndez Cano, un candidato a alcalde del Partido Popular y una Asamblea Municipal con mayoría del Partido Nuevo Progresista. Eso no hubiera podido ocurrir antes de 1961 porque no se elegían concejales o asambleístas municipales de minoría. Los primeros asambleístas municipales de minoría fueron Antonio Pérez Melón y Aurelia (Yeya) Mena por el Partido Estadista Republicano y Lito Otero por el Partido Independentista Puertorriqueño. Otra peculiaridad es que el Partido Popular y el Partido Nuevo Progresista siempre han estado en mayoría o minoría pero el Partido Independentista ha tenido cuatrienios en que no ha elegido asambleístas o legisladores municipales y en su lugar han sido colocados miembros del Partido Acción Cristiana o del Partido del Pueblo. En Vega Baja nunca se ha elegido a un candidato independiente.

¿Ha habido partidos o movimientos políticos locales? Si, aunque sin éxito. A principios del Siglo XX un partido vegabajeño fue inscrito y participó en unas elecciones, al igual que en el año 2004, el ex-representante Jesús Valle, al no ser certificado para la precandidatura a alcalde por el Partido Nuevo Progresista, optó por presentarse al electorado bajo el movimiento Vegabajeños Unidos.

José Francisco Náter

¿Ha habido alcaldes renunciantes? Si, a principios de siglo José Francisco Náter, por enfermedad y Enrique Torres Concepción, en 1938, para asumir el cargo de representante que dejó Lino Padrón Rivera, del Partido Socialista. Nunca ha quedado claro cómo fue sustituido Edgar Santana Rivera después de ser convicto en la Sala de Bayamón del Tribunal Superior de Bayamón pues ni hubo renuncia ni destitución.

Ivan Hernández

¿Han sido primero funcionarios o legisladores municipales los alcaldes electos? La mayor parte sí. Angel Sandín fue Secretario Municipal antes de postularse para alcalde en 1940 por primera vez para alcalde. Rafael Cano fue Presidente de la Asamblea Municipal. Edgar Santana trabajó en el Gobierno Municipal de Manatí inmediatamente antes de ser elegido. Iván Hernández no fue electo alcalde pero fue Presidente de la Legislatura Municipal antes de ser seleccionado para sustituir a Edgar Santana y fue Director del Departamento de Obras Públicas del Gobierno Municipal de San Juan, bajo la incumbencia de Jorge Santini.

Luis Meléndez Cano, farmacéutico de profesión, no tenía experiencia como empleado o funcionario municipal, aunque conocía la estructura organizacional porque su tío Rafael Cano Llovio fue su predecesor, aunque no hubo una fácil transición entre ellos.

Envía tus preguntas sobre historia política a diariovegabajeno@yahoo.com ó a thomasjimmyrosario@yahoo.com

El Vegabajeñismo como factor para un cargo público en Vega Baja

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Los candidatos a cargos públicos para el próximo día de elecciones en Vega Baja no tienen que haber nacido en Vega Baja, pero tienen que ser vegabajeños.

Con esta premisa convoqué recientemente a mis amigos de Facebook. Para algunos les pareció extraño porque suponen que es lógico que hay que ser vegabajeño para ser candidato a alcalde o legislador municipal, pero no siempre ha sido ni tiene que ser así. Un candidato para una papeleta electoral debe ser residente por un tiempo definido en el lugar de la votación, tiene que cumplir con unos requisitos mínimos de acuerdo a las leyes y debe pasar por un proceso establecido. Ser residente en nuestra ciudad es mandatorio, pero ser vegabajeño no es requisito legal.

No es una contradicción. Ser vegabajeño no está reglamentado. Es un gentilicio que nos llega por nuestra experiencia histórica como una definición más que nos hemos ganado individualmente por el esfuerzo colectivo en la lucha de nuestras aspiraciones. Ser vegabajeño es un sentimiento. Y como todo vegabajeño, queremos lo mejor para nuestro futuro. Creemos que el que se postula para un cargo público es porque quiere servir o reciprocar a sus compueblanos.

En el pasado, el Dr. José Gualberto Padilla fue alcalde en dos ocasiones y participó en las decisiones de nuestro gobierno local de varias maneras. No había nacido aquí sino que llegó a nuestro pueblo como médico titular a mediados del Siglo XIX. Sin embargo, a mi entender, fue el vegabajeño más destacado y reconocido en su época. Su sepelio partió desde su hogar en la Calle José Julián Acosta y fue todo un acontecimiento. Sus restos reposan en nuestro cementerio y su memoria es invocada por nuestro mundo cultural, educativo y social frecuentemente.

Para el tiempo del Dr. Padilla, el gentilicio vegabajeño no aparece en ningún registro, pero el nombre no hace la cosa. Por sus actos sabemos que fue un buen vegabajeño y un gran puertorriqueño.

Hace unos años, al candidato del Partido Nuevo Progresista José Galán se le reclamaba que no era vegabajeño. En este tiempo, por haberlo tenido en nuestro entorno por tantos años, nos parece que lo es, pero el tema parecía afectarle el apoyo de sus huestes partidarias y aun fuera de su colectividad. Para solidificarse fuera de su natal Toa Alta, se declaró vegabajeño por escrito. De hecho, fue por medio del Diario Vegabajeño donde explicó escrito su sentimiento por nuestra ciudad y compueblanos. De paso, es menester saber que ninguno de nuestros últimos tres alcaldes nació en Vega Baja.

Un vegabajeño puede tener sentimientos por otros lugares y proclamarse con un sentimiento mixto. Difícil de tragar es que alguien interesado en un cargo público de alcalde diga que no sabe por cual pueblo postularse o que lo va a escoger despues de un análisis, porque eso parecería ser más un oportunismo político que un deseo de servir a los suyos.

No hay que nacer en Vega Baja para ser vegabajeño. La vida nos lleva a lugares insospechados con nuestras familias, por lo que no se escoge el lugar. Tampoco siempre ha estado propicio nacer en nuestro pueblo y nuestros hijos han tenido que nacer en hospitales fuera de Vega Baja. Si los nuestros que han emigrado se han integrado a otros lugares, no podemos cargar prejuicios contra quien viene de afuera. Lo que tenemos que aprender a ver es el corazón del que reclama ser vegabajeño y darle la oportunidad de compartir sus mejores artes y talentos con nosotros.