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Uso del gentilicio vegabajeño a principios del Siglo XX

Serie: La vegabajeña invisible para nuestra historia: Inés Navedo de García (Parte 4)

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En varias ocasiones hemos escrito y disertado sobre el gentilicio «vegabajeño». A nuestro entender, había al menos una carta privada que lo ubicaba en uso al menos desde principios de la segunda década del Siglo XX, pero investigaciones posteriores y la confirmación de parte del historiador Wilhelm Hernández, quien no encontró un documento de referencia en el Archivo del Centro Histórico de Vega Baja, nos hace pensar que fue unos años más tarde.

«Vegabajeño» se ha usado anteriormente en el lenguaje como nombre, adjetivo y adverbio. Como nombre se le ha dado a grupos sociales, musicales y deportivos, personas individuales, negocios comerciales y hasta modo de vida dentro de nuestra ciudad. Lo llevan personas, animales, cosas y conceptos. Es único en su clase en el mundo, nadie fuera de los relacionados con nuestra ciudad, antes pueblo y villa, lo reclama, ni siquiera los que viven en la comarca de la Vega Baja del Segura en España. En los diccionarios enciclopédicos antiguos a partir de la década de 1930, como el de Espasa-Calpe, lo ubican en nuestro pueblo.

Dentro del epistolario de la dama invisible para la historia vegabajeña, Inés Navedo de García, cortesía del buen vegabajeño José Luis (Chigui) Arraiza Reyes, hay una carta de otro vegabajeño, Pedro Regalado De Diego, que nos puede fijar la fecha documentada del 15 de julio de 1916 como la primera que hemos encontrado donde incluye el gentilicio. De Diego fue escritor, padre de otra gloria vegabajeña llamada José Isaac De Diego Padró, quien para el momento de referencia era Presidente de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico en San Juan.

Parece ser una contestación a otra carta previa de Inés Navedo. La carta tiene valores que tomaremos en otra ocasión referente al tema que trata. Sobre la dama, la llama patriota y noble. En una ocasión menciona la palabra «vegabajeño» y en otro «mujeres vegabajeñas».

La palabra vegabajeño tuvo su mayor uso a partir de mediados de la década de 1930, cuando se fundó el Trío Vegabajeño, con sus integrantes originales Fernandito Alvarez, Octavio «Colorao» González, Pedro Crespo y «Guilo» Sánchez, entre otros. El mayor impacto de la trilogía y su reconocimiento dentro y fuera de Puerto Rico fue en las décadas de 1950 a 1960 con Benito De Jesús, José «Pepito» Maduro y Jorge Hernández.

Ser vegabajeño es un sentimiento. Y por lo menos podemos establecer que aunque el sentimiento precedió al uso del gentilicio, ya hemos cumplido más de un siglo reafimándolo.

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La vegabajeña invisible de nuestra historia: Inés Navedo de García (2)

Por Thomas Rosario Flores y Thomas Jimmy Rosario Martínez

Inés Navedo de García aparece mencionada en el libro Literatura Vegabajeña (Por Julio Meléndez, Editorial Cibuco, Vega Baja, 1967) como «la distinguida dama» que a sus gestiones, logró una suscripción pública para publicar dieciocho años después de su muerte, la obra de Manuel Padilla Dávila, Sensitivas. Vega Baja tiene una calle a nombre de ese poeta, la cual interseca las calles Acosta y Baldorioty, antes llamada Tercera Avenida. De Inés, no hay calle ni lugar donde se honre su memoria.

«Anclas» de 1940
Edición digitalizada por
Thomas Rosario Flores (2015)

En dicha obra, Agustín Alvarez, nuestro poeta costumbrista, reclama que Inés Navedo fue una de sus mentoras.

La generación intelectual del 1930 la conoció muy bien por lo que incluyeron en Anclas, en 1940, su descripción de la obra de Manuel Padilla Dávila de 1914. Buscamos la Revista Anclas y encontramos, íntegro, su escrito sobre Manuel Padilla Dávila:

La publicación de la obra de Padilla Dávila fue un proceso que conllevó depositar muchas energías a las fuerzas vegabajeñas y puertorriqueñas en muchos lugares. Esa historia fascinante la vamos a repasar.

La vegabajeña invisible de nuestra historia: Epistolario de Inés Navedo de García (1)

Por Thomas Rosario Flores

y Thomas Jimmy Rosario Martínez

Esa dama se ha mencionado someramente cuando se habla del tema de las mujeres que han hecho aportaciones a Vega Baja. No se incluye en ninguna antología y su nombre permanece injustamente invisible para la historia.

En los años sesenta, José García Navedo, «Pepe García», un educador vegabajeño, nos recitaba poemas de distintos autores y de él en su casa de la Playa Puerto Nuevo. También nos hablaba de la figura de su madre, Inés García Navedo.

Un tiempo atrás, nos llamó el historiador Wilhelm Hernández para inquirir datos sobre ella. Aunque lo ubicamos en el conocimiento histórico que teníamos, le indicamos que sabíamos que sus escritos no aparecían a su nombre tal vez por razón de discrimen. Cuando nos dio a leer unos escritos anónimos en periódicos de principio de siglo, pudimos identificarlos inmediatamente por su estilo de escribir a pesar de que no estaban firmados.

No sabemos su interés porque no nos dijo, con el celo injustificado que caracteriza su parquedad y ocultismo, a pesar de estar trabajando con asuntos públicos en el Centro de Investigaciones Históricas Luis de la Rosa Martínez. Comoquiera, seguimos buscando sobre esa figura y la hicimos parte de nuestra participación en el Diplomado de la Historia Vegabajeña.

Posteriormente, el ciudadano vegabajeño José Luis (Chigui) Arraiza, nos hizo llegar una colección de cartas dirigidas a tan importante persona de nuestra historia, originadas por otras personas igual de importantes para nuestra historia local y de Puerto Rico. Esos documentos originales están suscritos por Vicente Font, J. P. Blanco, Pedro R. De Diego Padró, Manuel Fernández Juntos, Trina Padilla de Sanz, Luis Muñoz Rivera, José Pastor, Adolfo de Hostos, Arturo Dávila, F. Negrón Rodríguez, Ramona R. De Font, Enrique Miranda, José S. Alegría, Mariano Abril. F. Negrón Rodríguez y José González Ginorio.

En Literatura Vegabajeña, Julio Meléndez responsabiliza a Inés Navedo de García por iniciar una suscripción pública para publicar la obra de Manuel Padilla Dávila en 1916 bajo el nombre de Sensitivas. Con esa hazaña nada más, tendría un lugar en nuestra historia. Pero su labor fue prolija y prolongada. En esta serie lo veremos desde la óptica de los demás.