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Un retrato de muchos que faltan en la Legislatura Municipal

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Esta generación no conoce mucha de los forjadores vegabajeños porque a veces nos legan historias incompletas o manipuladas, por varios factores. Las imágenes nos ayudan a entender la historia y tener ideas nuevas sobre hechos pasados.

A la entrada de la Legislatura Municipal en el Edificio Cano, hay fotos y pinturas de los presidentes de esa institución y hasta hace poco, la del legislador municipal recientemente fallecido, Miguel Ojeda Trinidad. Algunas pinturas no hacen justicia a las personas, pero de cualquier manera, allí está presente esa tradición de recordar los que cargaron la responsabilidad de regir tan augusto cuerpo.

La foto de Don Manuel Arraiza, no aparece entre los presidentes de la Legislatura Municipal. Y Don Neco fue el primer Presidente que tuvo la Asamblea Municipal cuando el Partido Popular Democrático ganó las elecciones en 1940. Tal parecería, por los retratos pintados y fotos, que el primer presidente fue Rafael Cano Llovio, quien comenzó en 1952. Pero hay muchos mas con anterioridad y posterioridad a ese año. Las imágenes de muchos de ellos pueden conseguirse. De hecho, en la Fototeca Jimmy Rosario tenemos muchas de ellas.

Lo mismo pasa con las fotografías de los alcaldes. Pocos saben que mi padre se dió a la gestión hace muchos años de conseguir fotos de alcaldes previos a Enrique Torres Concepción porque de él en adelante había retratado a casi todos y que la colección dió base a algunas de las pinturas que después se hicieron. Está incompleta porque no la han actualizado, pero existen imágenes de otros alcaldes del Siglo XIX, incluyendo retratos y pinturas de la persona de José Gualberto Padilla y otros que nunca son incluidos en las publicaciones oficiales.

El gobierno municipal en sus publicaciones utiliza muchas de las fotos tomadas por él sin brindarle el crédito por su autoría lo que también hace con otros fotógrafos, circunstancia que hemos denunciado por décadas. Eso no es honrado de parte de quien las utilice para crear historias. Eso más bien es historia incompleta que demuestra un criterio excluyente que le hace daño al que escribe y al que lee. Si se pretende educar, es una educación insuficiente. Pero no confundan la generosidad de mi padre de permitirlo como si fuera una licencia. En el futuro o sobre lo hecho en el pasado, puede haber consecuencias. Y siempre que ocurra, lo habremos de señalar.

No sé si la razón de excluir la foto o pintura de Don Manuel Arraiza Iglecia se debe a que el no revalidó como Presidente del Partido Popular Democrático porque la independencia dejó de ser una causa de dicho partido y él dejó de ser de ese partido. Pero no se trata de la historia del Partido Popular que tampoco se debe esconder, sino la de una institución como la rama legislativa que tradicional y penosamente se ha señalado ser un brazo político del alcalde de turno y carecer de iniciativas significativas. Me extraña tanto cuando los dos últimos alcaldes que ha tenido nuestra ciudad, fueron legisladores municipales.

Por años he abogado para que se le de el justo valor de ese instrumento importante para nuestro pasado, presente y futuro. Allí están nuestros representantes más directos, con la voz y el voto más cercano a la realidad de los vegabajeños.

La rama ejecutiva ha anunciado que la próxima edición de la revista Vega Baja será dedicado a la Legislatura Municipal. Esto es un contrasentido y manipulación. Una cosa es la armonía ciudadana que debe haber entre las dos ramas, pero nunca rendir lo que por ley está separado. Cualquier publicación de la rama legislativa debe ser iniciativa de la Legislatura Municipal. Más parece que la revista terminará siendo un fotuto político de promoción. También, conozco la industria de la historia vegabajeña. Si, señores, hay una industria y muy activa. Y les puedo asegurar que no hay material investigado por ningún historiador que incluya desde su creación 1812 hasta el presente (207 años). Cuidado con eso.

Nadie respeta quien no se hace respetar. Corresponde a la Legislatura Municipal imponer su criterio y marcar su legado como una de dos ramas de poder que legalmente existen en el gobierno municipal. Tanto el alcalde como los legisladores municipales son personas honorables en la vida real más allá del título social que se les atribuye, pero las acciones limitadas como los excesos definen el alcance de sus desempeños.

Aclaro que no propongo que sea escogida para exhibirse la foto de Don Neco #20793 que mi padre le tomó en 1971, si deciden hacerlo. Para guardar la historia en su justa perspectiva, debe ser una foto de la época y estoy seguro que sus familiares guardan alguna. En 2005 comencé a notar el vacío histórico y por instrucciones del Presidente Reinaldo Del Valle, hice alguna gestión con José Luis Arraiza Reyes, uno de sus hijos.

Poco después todos los planes que teníamos para trabajar con la historia de la Legislatura Municipal se perdieron con su renuncia en diciembre de ese año. De ahí en adelante, las ideas de crear una Junta Histórica y la de celebrar el bicentenario de la Legislatura Municipal se hicieron realidad con los presidente Janette Miranda y Ebrahim Narváez, pero no se le dio continuidad posteriormente.

Historia de la Rama Legislativa en Vega Baja (2)|La primera elección de alcalde y legisladores municipales| 20 de septiembre de 1812

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En la España de 1812, como hemos dicho, se aprobó con el concurso de los diputados a las Cortes un nuevo ordenamiento constitucional, a la semejanza de los países libres de entonces. El artículo 309 disponía que “Para el gobierno interior de los pueblos habrá Ayuntamientos compuestos de alcalde o alcaldes, los regidores y el procurador síndico, y presididos por el jefe político donde lo hubiere, y en su defecto por el alcalde o el primer nombrado entre éstos, si hubiere dos”. El artículo 302 proporcionaba que “Los alcaldes, regidores y procuradores síndicos se nombrarán por elección en los pueblos, cesando los regidores y demás que sirvan oficios perpetuos en los Ayuntamientos, cualquiera que sea su título y denominación”. Significaba el fin de la figura política del delegado Teniente a Guerra, la cual ejercía en ese momento el legendario Manuel Negrón.

Para ser alcalde, regidor o procurador síndico, además de ser ciudadano en el ejercicio de sus derechos, se requiere ser mayor de veinticinco años, con cinco, a lo menos, de vecindad y residencia en el pueblo. Las leyes determinarán las demás calidades que han de tener estos empleados” (artículo 317) y “ No podrá ser alcalde, regidor ni procurador síndico ningún empleado público de nombramiento del Rey que esté en ejercicio, no entendiéndose comprendidos en esta regla los que sirvan en las milicias nacionales” (artículo 318). “Todos los empleos municipales referidos serán carga concejil, de que nadie podrá excusarse sin causa legal” (artículo319). Se elegiría también un secretario, de acuerdo al artículo 320.

El artículo 321 establecía los deberes del ayuntamiento: Primero. La policía de salubridad y comodidad. Segundo. Auxiliar al alcalde en todo lo que pertenezca a la seguridad de las personas y bienes de los vecinos, y a la conservación del orden público. Tercero. La administración e inversión de los caudales de propios y arbitrios, conforme a las leyes y reglamentos, con el cargo de nombrar depositario bajo responsabilidad de los que le nombran. Cuarto. Hacer el repartimiento y recaudación de las contribuciones, y remitirlas a la Tesorería respectiva. Quinto. Cuidar de todas las escuelas de primeras letras y de los demás establecimientos de educación que se paguen de los fondos del común. Sexto. Cuidar de los hospitales, hospicios, casas de expósitos y demás establecimientos de beneficencia, bajo las reglas que se prescriban. Séptimo. Cuidar de la construcción y reparación de los caminos, calzadas, puentes y cárceles, de los montes y plantíos del común, y de todas las obras públicas de necesidad, utilidad y ornato. Octavo. Formar las Ordenanzas municipales del pueblo y presentarlas a las Cortes para su aprobación por medio de la Diputación provincial, que las acompañará con su informe. Noveno. Promover la agricultura, la industria y el comercio, según la localidad y circunstancias de los pueblos, y cuanto les sea útil y beneficioso. El artículo 322 disponía lo siguiente: Si se ofrecieren obras u otros objetos de utilidad común, y por no ser suficientes los caudales de propios, fuere necesario recurrir a arbitrios, no podrán imponerse éstos sino obteniendo por medio de la Diputación provincial la aprobación de las Cortes. En el caso de ser urgente la obra u objeto a que se destinen, podrán los Ayuntamientos usar interinamente de ellos con el consentimiento de la misma Diputación, mientras recae la resolución de las Cortes. Estos arbitrios se administrarán en todo como los caudales de propios. Art. 323. Los Ayuntamientos desempeñarán todos estos recargos bajo la inspección de la Diputación provincial, a quien rendirán cuenta justificada cada año de los caudales públicos que hayan recaudado e invertido”.

Antes de que se democratizara hasta cierto punto el gobierno municipal y se estableciera con el concurso de algunos, mas bien pocos de los vecinos de Vega Baja, los funcionarios públicos eran nombrados por el gobierno central de Puerto Rico. Para ser nombrado elector parroquial se requería ser ciudadano, mayor de veinticinco años, vecino y residente en la parroquia.

En Vega Baja, el único edificio oficial de gobierno conocido era la Real Carcel, que debía estar ubicada donde está hoy día la Casa Alcaldía, por eso la elección fue convocada para dicho lugar. Debió estar donde hoy día es la Casa Alcaldía, por se el por disposición de las Leyes de Indias.

El estudio de los sucesos antes de 1812 no es pertinente para el estudio de la rama legislativa porque esta no existía en el nivel local. Tampoco había alcalde seleccionado por el pueblo. El 20 de septiembre de 1812 comenzó ese proceso.

El nombre que la acta de ese día establece que nuestra ciudad se llamaba, con nombre y apellido, Vega Baja (Se escribía Vega-Baxa) del Naranjal de nuestra Señora del Rosario.

Se escogería un alcalde, dos regidores y un síndico. Los regidores eran concejales y el síndico una especie de revisor de cuentas. Manuel Negrón, ha pasado a la tradición oral como el que “donó las tierras para establecer a Vega Baja” pero ningún historiador ni investigador ha podido corroborarlo.

Negrón presidió el acto de la elección. Los electores calificados fueron Victoriano Santana, Juan Antonio Negrón, José Lorenzo de Nabedo, Antonio de Torres, Andres Lopez, Eusevio Martines y Jose de Torres. Hay un apellido Franco que no hemos podido ubicar como elector adicional o como parte de uno de los demás nombres. Todos los anteriores eran varones, ya que las mujeres no tenían derecho a votar. Hemos dejado los nombres como están escritos en el acta y no como hoy día se conocen, por lo que no hay error en la información como la ofrecemos.

Se eligió como secretario a Jose Lorenzo de Nabedo. Después de reunirse el grupo de electores, resultó elegido para Alcalde Manuel Joaquin de Nabedo con cinco votos, para primer regidor Manuel de Jesus Torres con tres votos, Dn. Juan Antonio Negron para segundo con cuatro y el procurador síndico Victoriano Santana con siete. Copia del acta habría de ser remitida al Capitán General de Puerto Rico, siendo firmada la misma por Manuel Negrón como Teniente a Guerra y por el Secretario Josef Lorenzo de Nabedo.

Como vemos, las elecciones eran limitadas. No había tal cosa como un registro electoral de ciudadanos como lo conocemos hoy día. Hay coincidencia en los apellidos de los participantes, posiblemente eran parientes. Los concejales del ayuntamiento se elegían de acuerdo a la población.

Ese es el comienzo legal de la rama legislativa en Vega Baja. Aunque se elige y se forma un gobierno localmente con un concejo municipal, su elección no se hacía con la libertad y participación que hemos conocido.

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