Categoría: Musicología Vegabajeña

Vegabajeños que nos pusieron a cantar en Navidad: José Luis "Tato" Díaz y Trio Los Condes: Me gustan las Navidades

También guitarrista acompañante, Rafita Maldonado fue su voz líder durante 38 años. Su potente, raro y emotivo timbre vocal constituyó el sello característico de esta trilogía. Por ser considerado “el alma” del grupo, el público lo llamaba “El Conde Mayor”. Además de Blanco, cuya pasantía abarcó un lustro (1959-1964), en distintas etapas tuvo a otros cuatro compañeros en la segunda voz: José Luis “Tato” Díaz (1964-1976 y 1989-1993); Julito Pérez (1976-1981); Tommy González (1981-1989) y Héctor González (1993-1997).

Vegabajeños que nos pusieron a cantar en Navidad| Fernandito Alvarez: Cantares de Navidad

Escrita por Benito de Jesús para el Trío Vegabajeño, una de las canciones más recordadas y cantadas de todos los tiempos.

“Cantares De Navidad” escrita por Benito De Jesus. Dando un vistazo al legado del Trío Vegabajeño, es innegable concluir que el mismo marcó toda una época en la música popular de Puerto Rico. Cuando los tríos ocuparon los primeros planos de la escena musical en América, el Vegabajeño se proyectó como nuestro trío bandera. Fue nuestro terceto representativo y con el pasar de los años se le ha reconocido como nuestro trío nacional. Su época de gloria coincidió con el período histórico en el que Puerto Rico y el mundo de la postguerra aceleraba su transformación social, modernizando y urbanizando el entorno físico. Esa etapa de cambio y reforma social tuvo como telón de fondo las voces y las guitarras de los tríos. Nuestro Trío Vegabajeño se organizó, de manera informal, en el campamento militar de Tortuguero en 1943. Allí habían concidido, como empleados civiles, Fernandito Alvarez, Octavio González y Benito de Jesús. Al poco tiempo se presentaron por la radio, en el programa de Rafael Quiñones Vidal, donde fueron bautizados como Trío Vegabajeño. Este primer Trío Vegabajeño fue un dúo de voces. En 1945 el ejército norteamericano reclutó a Octavio González y su lugar lo ocupó un extraordinario cantante y compositor humacaeño: Pepito Maduro. Fue este trío, compuesto por Fernandito Alvarez, Pepito Maduro y Benito de Jesús, el que estableció en Puerto Rico la modalidad de cantar a tres voces. Ellos grabaron por primera vez, a tres voces, en 1946. Estas primeras grabaciones – “Lucerito de plata”, “El amor del jibarito”, “Fichas negras” y “En mi Viejo San Juan” – sentaron la tónica de una nueva escuela de voces: la Escuela del Vegabajeño. El ensamblaje de voces y guitarras de este popularísimo trío creó un sonido único. También contribuyó mucho las composiciones de sus miembros, especialmente Benito de Jesús y Pepito Maduro. La popularidad que de inmediato alcanzó este trío lo llevó a los más reclamados escenarios de la Isla y de las comunidades hispanas en Estados Unidos, especialmente a Nueva York. Uno de sus integrantes, Fernandito Alvarez, nació en Vega Baja el 6 de mayo de 1914. En sus comienzos fue cantante de tangos, lo que le sirvió de “escuela” para cultivar su peculiar estilo y fraseo. Su particular voz y estilo es uno de los más distintivos y valiosos entre los tríos latinoamericanos. Ha sido el conductor y guía de todas las etapas históricas del Trío Vegabajeño. Por otro lado, Benito de Jesús nació en Barceloneta el 25 de octubre de 1914. Siendo uno de los compositores más destacados de Puerto Rico, muchas de sus composiciones se cantan y se regraban en el mundo de habla hispana como son los casos de temas como “Nuestro juramento”, recientemente regrabada por el cantante colombiano Charlie Záa; “La copa rota”, popularizada en una época por Felipe Rodríguez “La Voz” y luego reactivada en las ondas radiales por José Feliciano; “Vuelve”; “Punto”; “Sigamos pecando” y, el clásico de todos los tiempos, “Cantares de Navidad”. Pepito Maduro, por su parte, es otro de nuestros excelsos compositores. Nació en Humacao el 30 de mayo de 1908. Pepito es poseedor de una de las más hermosas voces del mundo de los tríos. En el repertorio del Trío Vegabajeño sobresalieron muchas de sus composiciones. Entre otras recordamos “Luto en el alma”, “Alegre amanecer”, “Lindo querubín”, “Castígame Señor”, “Triste camino”, “Cosas de ayer” y “Ave sin rumbo”. En 1952, influenciado por la corriente panchista que ya arropaba a Latinoamérica, ocurrió una renovación en el Vegabajeño y entró el “requinto” al trío, de manera permanente, de la mano de un destacado joven músico aiboniteño: Jorgito Hernández. Las “introducciones” o preludios que creó este talentoso “requintista” colmaron de aplausos al Trío Vegabajeño, convirtiéndolo así en leyenda.