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La diversidad por género entre los taínos y el choque cultural con los españoles

carlos m ayes suarez

Por Dr. Carlos M. Ayes Suárez

Con la conversión al cristianismo del emperador romano Constantino, el mismo se convirtió en la religión universal del imperio romano occidental en el año 313 d.c. Los romanos comenzaron la expansión de su imperio hacia el occidente europeo llegando hasta la península ibérica entre los años 210 al 206 a.c. donde establecieron colonias del renombre de Saguntum y Malaca, bañadas por el Mar Mediterráneo. El cristianismo tuvo su origen en el Medio Oriente hace 2,000 años, donde predominaba el judaísmo.
Tanto el judaísmo como el cristianismo se desarrollan en sociedades pastoriles, las cuales son de tipo patriarcales y donde la mujer es objeto de enclaustramiento por considerarse receptoras de la cultura. Al estudiar la literatura de ambas religiones, compiladas bajo el título de Biblia, encontramos que ambas reflejan una actitud homofóbica y sexista.
Las prácticas homosexuales entre los amerindios fueron observadas por los colonizadores tanto en Tierra Firme como las islas. Resulta interesante la mención que nos hace Gonzalo Fernández de Oviedo en 1535 sobre el uso de adornos corporales representando hombres en gesto de penetración anal, ya que lo mismo evidencia no solo el relato sino la percepción que los mismos tenían sobre dicha preferencia sexual.

“Assi que, lo que he dicho desta gente en esta isla y las comarcas es muy público, y aun en la Tierra Firme, donde muchos destos indios e indias eran sodomitas, y se sabe que allá lo son muchos dellos. Y ved en qué grado se prescían de tal culpa, que como suelen otras gentes ponerse algunas joyas de oro y de presciosas piedras al cuello, assi en algunas partes destas indias traían por joyel un hombre sobre otro, en aquel diabólico y nefando acto de Sodoma, hechos de oro de relieve….”

Aunque en Puerto Rico no se ha descubierto un objeto similar a este, se descubrió un cemí representando un hombre que aparenta estar siendo penetrado analmente por una rana. Por otro lado, el mismo cronista nos brinda información sobre prácticas homosexuales entre los taínos, veamos:

“Y assí avés de saber que el que dellos es paciente o toma cargo de ser muger en aquel bestial y descomulgado acto, le dan luego oficio de muger y trae naguas, como muger.”

El hecho de que a los homosexuales los trataban como mujeres y, por ende, le hacían usar naguas, las cuales eran usadas solamente por las mujeres casadas, se reviste de gran importancia. Ya que se ha generalizado la idea entre los artistas de nuestro país de representar al hombre taíno hacienda uso de una nagua. Lo mismo tiene la implicación de que el hombre que se está representando era de preferencias homosexuales y, por otro lado, evidencia el antiguo bagaje moral heredado de los españoles y de origen judeo-cristiano, donde la desnudez se considera vergonzosa y pecaminosa. De hecho, el mismo cronista citado nos relata que

“…las doncellas vírgenes, como he dicho en otras partes, ninguna cosa se ponían o traían delante de sus partes vergonçosas, ni tampoco los hombres se ponían cosa alguna; porque como no saben que cosa es vergüença, assi no usaban las defensas para ella.”

El origen de dicha actitud ante la desnudez del individuo se puede apreciar claramente en el capítulo 9 versículos 20-23 del Libro de Génesis de la Biblia, donde los hijos de Noé le cubren con una manta sin mirarlo al encontrarlo ebrio y desnudo en su casa, veamos:

“ 20 Después comenzó Noé a labrar la 
tierra, y plantó una viña;
21 y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda.
22 Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera.
23 Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre.”

La sanción recibida por Cam por parte de Noé consistió en reducir a Canaán a la condición de siervo de Sem y Jafet. Lo mismo dramatiza el gran enojo que causó a Noé la indiscreción de Cam al descubrirlo ebrio y desnudo. Ciertamente que el tabú que acababa de violar Cam tenía su origen en la desobediencia que se le atribuye a Adán y Eva de dejarse tentar por la culebra y comer del árbol prohibido de la ciencia del bien y del mal que trajo como consecuencia su “muerte”. Una vez sucumbieron a la tentación se les “abrió” los ojos y descubrieron que estaban desnudos.

Al ser descubiertos Jehová maldijo a la culebra, a la mujer y al hombre, iniciando de dicha forma el “destierro” de estos del “paraíso”. No debemos pasar por alto que este mito explica el origen de la vestimenta. La actitud judeo-cristiana frente a la desnudez responde a la asociación que han establecido entre la desnudez y la desobediencia a Jehová. Por eso es que tanto el personaje de Adán como el de Eva recurren a la confección de un vestuario de hojas de higuera ante el miedo que sintieron al descubrirse desnudos y que Jehová se enterara. No solamente fueron impactados moralmente las huestes colonizadoras por las prácticas homosexuales entre los indios y su aparente desnudez, sino que las prácticas sexuales mismas de sus mujeres eran consideradas extravagantes por estos. Veamos:

“Tornando a la materia deste pecado abominable contra natura, muy usado era entre estos indios desta isla; pero a las mugeres aborrescibles, por su interesse más que por ningún escrúpulo de conciencia, y aun porque de hecho avía algunas que eran buenas de sus personas, sobre ser en esta isla las mayores bellacas y más deshonestas y libidinosas mugeres que se han visto en estas Indias o partes.”

El choque cultural entre los españoles y los taínos fue evidente. El conquistador impuso su cultura, pero no pudo evitar el que la misma se modificara ante la nueva realidad antillana. Los prejuicios que predominaban entre las huestes colonizadoras se reflejan en sus crónicas y todavía a la altura de la fecha de redacción de estas notas la homofobia y el sexismo siguen representando un serio problema que atenta contra la libertad individual.

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El autor es Presidente de la Escuela de la Historia Vegabajeña, Inc.
Revisado el 14 de enero de 2019.

Desastres Naturales en Vega Baja| Huracán San Hipólito de 1835

Thomas Jimmy Rosario Martinez por Rudy Rivera

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Hace cerca de 45 años escribí para el semanario TAINO mis primeras notas sobre el huracán San Hipólito, que ha sido uno de los fenómenos meteorológicos de mayor fuerza de destrucción en el Siglo XIX. Releer las fuentes y sabiendo que el compañero Carlos Ayes incluirá el tema en un trabajo que sobre salud pública está investigando, me motiva revisitar el asunto.

El libro Historia de los temporales de Puerto Rico y las antillas es una labor de recopilación de información sobre ciclones publicada en segunda edición en 1972  escrito por el autor Dr. Luis A. Salivia. Esta es una buena fuente de referencia para comenzar cualquier investigación. Lamentablemente, no constituye una fuente primaria, la cual solamente puede estar en documentos oficiales. En el caso de Vega Baja, la información puede estar vertida en documentos del gobierno municipal a partir de 1812. También hay referencias en material gráfico tal vez a partir de 1956 cuando ocurrió Santa Clara. Sospecho la existencia de otras crónicas privadas de personas que recuerden los fenómenos a su paso por nuestra ciudad.

Hemos visto documentos en el Archivo General de Puerto Rico que tienen recuentos de daños e intercambio de correspondencia sobre el particular entre el gobierno municipal y el central en la primera mitad del siglo XIX. Conocida es también la crónica de los efectos del cólera como consecuencia del huracán San Hipólito, contenida en el Boletín Histórico de Cayetano Coll y Toste y otras publicaciones posteriores. Pero hace falta hurgar más en los medios disponibles y hacer que esa información nos sea útil para entender como prevenir y enfrentarnos a los daños que ocasionan. Sólo la historia nos podrá dar ese panorama que necesitamos, ya que la ocurrencia es un factor constante  de estos fenómenos que no podemos obviar.

San Hipólito fue nombrado de esa manera siguiendo la tradición del santoral católico que denominaban dependiendo el día del año en que llegaba el fenómeno a tierra puertorriqueña. Al mismo fenómeno se le daba distintos nombres dependiendo la isla o lugar donde atacara, lo que creaba confusión sobre la trayectoria de éstos desde su orígen hasta su desaparición. Desde 1951 se les asigna nombres por el Negociado del Tiempo en Washington. Originalmente se les daba nombres de féminas, pero eso ha cambiado con el tiempo. Un ciclón no es cuestión de religión ni de sexo.

Para 1835 solo habían sido fundados 58 de los 78 pueblos. San Hipólito entró por Yabucoa el jueves 13 de agosto, habiendo luna llena, entre 8 y 9 de la mañana. De seis a siete horas después salió por las inmediaciones de Vega Baja al Océano Atlántico, clasificado como categoría A, que significaba anteriormente un huracán que arropara la isla con vientos de no menos de 74 millas por hora.

A fines de ese año de 1835, el doctor Miguel de Cotto escribe una memoria al Gobierno General de Puerto Rico en la que da cuenta de la enfermedad “sinochus pútrido” y expresa lo siguiente:

“El temporal que sufrió esta provincia el día 13 de agosto pasado causó la desolación de casi toda especie de agricultura; por cuyo motivo han sobrevivido escaseces de los principales alimentos, con que se han nutrido desde su infancia los naturales…Como apéndice también se agregan, los efectos de las crecientes de los ríos, que generalmente fue observada, causando estragos considerables, difíciles de compaginar. Uno de ellos fue el quedar cubiertas las más hermosas y ricas plantaciones de una espesa basa, como asimismo las más frondosas y amenas vegas. Las consecuencias de tales avenidas de los ríos, han sido siempre las de conducir en sus impetuosas corrientes, multitud de peces, cuadrúpedos, aves, reptiles e insectos ahogados, que la mayor parte de estos quedan depositados dentro de la espesura de los bosques, plantaciones, praderas, remansos de los mismos ríos, ciénagas de aguas permanentes y de obras de esta clase que ocasionalmente se forman y pantanos estables. Las resultas de estos acontecimientos son, que por la intensidad del calor se fermentan y corrompen los animales muertos, siguiendo esta misma  ley los vegetales propios de estos pantanos, y de los que son conducidos por el impulso de las aguas, formándose “miasmas pútridos” y “efluvios perniciosos” que elevándose de sus hogares a la atmósfera desordenan los principios puros del aire cargándose de aquellos, y encadenados marchan con la velocidad del rayo, esparciendo sus malas cualidades como una acción fuerte y tenaz e influyendo mortíferamente sobre todos los seres vivientes que tienen la desgracia de inspirarlos… Desde el día siguiente del enarrado temporal de Agosto se sostiene al este del pueblo la indicada ciénaga o estancación de aguas pantanosas…”

Vega Baja es un lugar donde el agua es una virtud por las múltiples fuentes que existen como ríos subterráneos y de superficie, lagunas, manantiales, ríos, quebradas, caños, pantanos, costa de mar y buena actividad pluvial durante el año. Esa multiplicidad que nos da vida, también nos ha dado la muerte de los recursos agrícolas, lo que ha afectado, puesto en peligro y hasta terminado con la vida de seres humanos. Es menester tener en cuenta el efecto de un fenómeno natural, como el huracán de San Hipólito.

¿Está Vega Baja preparado para otro huracán? Vientos…

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La pregunta es difícil de contestar. Los huracanes no son iguales ni los niveles de preparación o de resistencia al embate son los mismos. Habrá mucho de lo que hagan los gobiernos federal, estatal y municipal, pero más lo que pueda anticipar el ciudadano en su área de residencia o comercio. La preparación inteligente, hemos aprendido, es la más posible.

Por la experiencia reciente, ya sabemos que lo que significa la palabra peligro. En un caso de emergencia, es sinónimo de incapacidad o de muerte. Los amigos del peligro los conocemos: vientos, agua del cielo y de la tierra, corriente eléctrica de afuera o adentro de la casa, incendios, máquinas en movimientos, cristales, contaminación, desplazamientos de terrenos, derrumbes, caídas de postes y árboles, proyectiles de planchas y demás objetos.

Una tormenta o huracán de por sí traen una situación incontrolable para el ser humano. Pero si el lugar donde nos vamos a proteger  no ofrece garantías de seguridad, nuestra posición es la de contribuir a la desgracia nuestra y la de nuestros familiares y vecinos.

Primer consejo: No se quede a esperar el efecto de los vientos. Asuma que los vientos harán su efecto de alguna manera en su espacio. Y trate de examinar su espacio desde todos los puntos posibles.

El viento vendrá de uno o más de los puntos cardinales y no será para siempre. Pero no es aconsejable exponerse hasta que todo haya oficialmente terminado. El exceso de confianza es como la historia del valiente y del cobarde. Entre ambos, sobrevivió el cobarde, porque tomó todas las precauciones posibles y no quiso probar su valentía, sino su respeto a la vida.

Fenómenos Atmosféricos| 3 de mayo de 2018

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Esto ha ocurrido en muchas ocasiones en el cielo vegabajeño. Se forma un círculo en medio del sol, con tonos grises. Ada Monzón, en una ocasión en que se vió en todo Puerto Rico, explicó que esto es el efecto de la formación de hielo en una de las capas de la atmósfera y crea este efecto. Esta foto la tomé el 3 de mayo de 2018 en Parcelas Amadeo de Vega Baja.