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El terremoto del 11 de octubre de 1918 en Vega Baja

Thomas Jimmy Rosario Martinez por Rudy Rivera

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Mi abuela paterna Rosalina Flores residía en su pueblo natal de Lajas cuando en un río acompañada de su hermano Daniel, sintió el terremoto de 1918. Mi abuelo materno José Belén Martínez (Pipo) y su padre Ramón primero, acostumbraban poner una herradura detrás del portal para que al caerse hiciese ruido en caso de un sismo y ellos procurar protegerse. Fuera de eso la generación de mis hijos, de mis nietos ni la nuestra ha tenido ninguna experiencia propia salvo algunos remezones esporádicos sin consecuencia.

No hemos conocido de alguna memoria ciudadana sobre el efecto de los sismos de 1918 en los vegabajeños. Pero gracias a unos archivos reproducidos en microfilme y que se encuentran en el Centro de Investigaciones Históricas de Vega Baja, gestión del amigo Wilhelm Hernández Hernández, hay cierta luz sobre lo que aconteció.

El Boletín Eclesiástico, número 15, de enero de 1919 página 180, en un informe del Obispo Guillermo A. Jones reseñó los daños ocasionados por el terremoto y las réplicas ocurridas a partir del 11 de octubre de 1918, que comenzaron a las diez y veintidós minutos de la mañana, con una sacudida de dos minutos.

006-0 Iglesia Católica c-1900

De acuerdo a la información, desde los temblores de 1867 los edificios eclesiásticos de los pueblos estaban en condiciones desfavorables. La primer impresión de Vega Baja es que “en la Iglesia de este pueblo se notan grietas sin gran importancia en los arcos y cerramentos; pero la torre campanario está en estado ruinoso; pues ha dislocado toda la fábrica. Indiqué al Sr. Cura Párroco la necesidad de derribarlo antes de seguir utilizando el templo.” Más adelante, se establece el estimado de pérdida de la Iglesia en $1,500.00.

016-0 Inau-Plaza Recreo 1957

Sobre el Colegio de las Hijas de la Caridad, el cual creemos que se encontraba en donde estuvo luego la Clínica Sánchez Castaño, luego Tienda Pitusa, dice lo siguiente: “Este edificio de dos plantas y un mirador, de mampostería, presenta varias grietas en los cerramentos y arcos; pero sin gravedad,alguna. Lo peor es el muro posterior de la casa que parece no haber sido construido con el mismo cuidado que el resto del edificio. También había  gran número de goteras por haberse abierto las juntas de los ladrillos de la azotea”.

 

Historia Vegabajeña| Un día como hoy| 2 de mayo y el orígen de los nombres de las calles

Thomas Jimmy Rosario Martinez por Rudy Rivera

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

 Mi padre me decía que Don Pablo Eguía, un comerciante distinguido de Vega Baja, le

Eguía Maguregui, Pablo (2)

Pablo Eguía

apodaban dos de mayo. Su nieto me confirmó que al menos, él nació en ese fecha. Pero también encontré en el Registro de la Propiedad, Cuarta Sección de Bayamón, que hubo una calle o parte de ella que llevaba el nombre de esa fecha. No es clara la referencia sobre su ubicación, pero a mi entender, era la Calle Nueva, luego denominada Julián Blanco Sosa o una sección en lo que conocemos como la parte oeste en la parte que interseca hoy día con la Calle Luis Muñoz Rivera.

El 2 de mayo es una fecha conmemorativa de España, porque marca el comienzo de la resistencia española frente a la ocupación de Francia. Es posible que el nombre de esa calle se hubiera originado desde el Siglo XIX. A otras calles ya se les había puesto nombre como Camino Real, Nuestra Señora del Rosario, Comercio, Palma, Central, Lateral del Norte, Lateral del Sur y otras. Corriendo de norte a sur, estaban la “avenidas” numeradas desde la Avenida Numero Uno en adelante, las que hoy corresponden a las calles Tulio Otero, Eugenio María de Hostos, Manuel Padilla Dávila, Muñoz Rivera e Igaravídez. De tiempo en tiempo se fueron cambiando sus nombres a los que tenemos hoy día.

El nombre de las calles corresponde al Gobierno Municipal. Hay un proceso legislativo que comenzó con las propuestas ante la rama legislativa con el Concejo Municipal y sus instituciones herederas Asamblea Municipal y la contemporánea Legislatura Municipal. Las carreteras estatales son denominadas por el Gobierno de Puerto Rico.

Los orígenes de los nombres de las calles de Vega Baja es una parte del conocimiento que tenemos que tener de nuestra historia. Los nombres nunca se establecen al azar, aunque sean irrelevantes. En Almirante una comunidad carga nombres de la serie de Los Picapiedras. En otros sectores son nombres de vecinos importantes, de fauna o flora, de ríos o de personajes reconocidos. También hay características particulares, como en Estancias de Tortuguero cuyos nombres de calles comienzan con la letra T.

Los nombres los solicitan los residentes, los impone el desarrollador de urbanizaciones o surgen como iniciativa particular. Todas tienen que ser legalmente establecidas por la ramas legislativa y ejecutiva municipal.

Hoy 2 de mayo hemos recordado algo que ya no existe pero que en algún momento, de alguna manera, fue un espacio dentro de nuestra ciudad. Como muchas otras cosas, tuvo su razón de ser basado en la influencia histórica de España.

plano de Vega Baja AGPR

Plano vial de Vega Baja Siglo XIX

 

 

Un día como hoy| Centro Cultural de Vega Baja (1958)

Lino Padrón Rivera 0082 Miembro Fundador Centro Cultural de VB

Un día como hoy fue la primera actividad pública del Centro Cultural de Vega Baja hace 60 años, que luego adoptó el nombre de la ilustre vegabajeña Carmen Rivera de Alvarado.  Su primer presidente fue Sergio Silva y Secretario, Agustín Alvarez RodríguezActualmente está activo, presidido por Dominga Estrella.

Viernes Santo en el Archivo del Diario Vegabajeño de Puerto Rico

Canción La Tragedia de Viernes Santo por el Trío Vegabajeño

Adrián Santos Tirado: Viernes en el Gólgota

La tradición de mi padre

Después de la procesión

Jimmy Rosario cumple la tradición

La procesión de 2013

Procesión de 2011 por Diosdado Cano

Recordando un Viernes Santos del ayer

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Por Luis M. Mejías Astollogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

 

 

(Publicado originalmente el 15 de abril de 2017 en el Diario Vegabajeño de Puerto Rico)
Escudriño en mi cerebro buscando imágenes que me hagan recordar muchos años pasados. !Qué difícil se me hace esta tarea de ir buscando en cuanto “recoveco” tengo en mi mente!

“Hoy no se come carne, no se trabaja, no se puede barrer, ni lavar, hacer tareas fuertes, solo pensar en Dios y su sacrificio de morir en la cruz por nosotros. No te atrevas cortar ni un pedazo de rama de un árbol. Puede que boten sangre”.

Recuerdo con mucha claridad las palabras que decía mi madre todos los Viernes Santos del calendario, mientras estuvo viva. Durante ese día observaba que ella se retiraba a su cuarto varias veces y estaba varios minutos en silencio. Ahora entiendo lo que hacía; meditaba, tal vez rezaba o quizás oraba. Tampoco permitía que los hermanos discutieran ese día y la música que en la radio se escuchaba eran cánticos al Señor.

No sé si aquel radio viejo solo tenía una estación, o que todas las estaciones tenían la misma programación. Chobby López me recuerda que tampoco podíamos afeitarnos después de las diez de la mañana, tampoco podíamos jugar trompos pues la tierra sangraría. Dice mi amigo José Luis: ” que la central San Vicente nuestra fuente mayor de ingresos para esos tiempos; daba libre desde el jueves para conmemorar la Semana Santa”.

Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Para esos tiempos que me remonto no había iglesia de la fe católica en mi comunidad pero si existían de los evangélicos, recordemos a don Cantre (me informa mi amigo Paky que su nombre era Aurelio Cantres González). Su sitio (iglesia) estaba cerca de la tienda de don Berto Martínez. En estos momentos que escribo existe una católica y 4 protestantes.

Ese día me parecía uno extremadamente largo. Durante la tarde nos preparábamos con la mejor ropa que tuviésemos para ir a ver la procesión que salía de la iglesia católica del pueblo. Además teníamos la oportunidad de retratarnos en el fotogiro que siempre estaba al lado de la plaza y de donde salíamos casi ciego por el resplandor de la luz (flash) de la cámara.

También se aprovechaba la oportunidad para ver la película en el teatro América, que casi siempre eran de Tarzán “El Hombre Mono”, las de tipo romano con los gladiadores y otras que giraban en torno a la vida de Jesús. Le confieso que las que más me gustaban eran las de Tarzán, esos paisajes me fascinaban y los animales que presentaban de la selva.  Era interesante ir al pueblo y al teatro aunque nos desesperábamos al pensar que cuando saliéramos no hubiese carro público dando servicio. En ese caso pues hacíamos un serrucho para comprar pan y esperar un rato por si llegaba alguno. Si esto no ocurría pues entonces a patita pal’ barrio.

Bendiciones en este Viernes Santo.

Recuerdo siempre la plaza llena de feligreses que acompañarían la llamada procesión y todos muy calladitos veíamos algunas mujeres rezando el Santo Rosario y hombres fuertes cargando el sepulcro. No me permitían ir en la procesión y nunca entendí porque en el desfile sacaban muchos símbolos delante del sepulcro y no al final de este; cuando lo lógico es primero el sepulcro y luego los símbolos con la feligresía. O era que yo lo estaba viendo al revés.

Ya adulto participé de la procesión en varias ocasiones. Me gustaba mucho las estampas vivientes colocadas en diferentes lugares de la travesía por donde pasaría la procesión.

Viene a mi mente también el año 1973. El día había estado medio lluvioso, aguaceritos de vez en cuando pero nada copioso. Mi sobrino Rafael “Paye” me invitó a que fuéramos al cine con nuestras esposas Margarita y Carmen. En el pueblo no había mucha gente esa noche para la procesión nocturna llamada La Soledad, tal vez porque seguía el mismo patrón de lluvias.

El Teatro América anunciaba para la noche una película de Karate. Decidimos verla. Salimos cerca de las diez de la noche. Seguía lloviendo muy tenue, un llovisnero persistente. Salimos del pueblo por la número dos y cuando nos acercábamos al semáforo del cruce con la 688 el tráfico estaba detenido por la policía. No había paso para Vega Alta ni para Sabana. Ambas carreteras estaban inundadas en esos momentos. Así que optamos por quedarnos merodeando por allí y nos fuimos para la casa de mi hermana Carmín.

Allí nos encontramos con Ramón, su esposo quien en esos momentos estaba levantando los muebles en bloques porque ya Brasilia comenzaba a inundarse. Sería cerca de las 2 y media de la madrugada cuando decidimos cruzar la inundación por la carretera número dos para llegar a Carmelita porque por Sabana aun no había paso.

!Que osados fuimos, en un carro Fiat que se caía en cantos. Sentíamos como la fuerza del agua nos movía el carro de lado a lado. Todos confiábamos en las destrezas de chofer que tenía mi sobrino. Fueron momentos de mucha tensión viendo como las aguas jugaban con el carro. Finalmente cruzamos pero esa experiencia bastó para nunca mas hacerlo. Ahora reconozco que arriesgamos las vidas.

Para finalizar esos datos les recuerdo las tantas veces que realizamos un viacrucis por las calles de Sabana, parte de esas historias las escribí en el boletín El Mameyazo en años anteriores. Léalas, no se las pierda.
!Gracias Jesús por llevar mi Cruz!