Categoría: Biografía

Fermín Arraiza, mi abuelo…

Fermín Arraiza Miranda y su nieta Claudia Ortíz Arraiza
Por Claudia Ortíz Arraiza

(Publicado en 80grados.net)

Palabras pronunciadas en el sepelio que tuvo lugar en el cementerio de Vega Alta el pasado 10 de noviembre en presencia de familiares, amigos y amigas.

Saludos a todos, soy Claudia, la nieta mayor de Fito y Letty. No acostumbro a hablar públicamente. Para los que no me conocen, soy bailarina de profesión. Pero hay ocasiones que nos despiertan la voz y donde queda claro que hay que dejarla salir. Esta es una de ellas. Me gustaría en este momento tener ese don que tenía mi abuelo, esa voz profunda que era firme y tierna al mismo tiempo, y esa generosidad que se reflejaba cuando hablaba.

Mientras preparaba lo que quería decir hoy, me venían a la mente los momentos más cotidianos con él, con Abu, como le decíamos los nietos: cuando me traía esas botellitas de jugo de uva Welch y galletitas Fig Newtons a la escuela, cuando se metía en el carril de las guaguas para que yo llegara a mi clase de ballet a tiempo (y llegaba de Río Piedras a Santurce en cuatro minutos), cuando yo le pedía que por favor se quitara por lo menos una chaqueta porque en el trópico hace calor, y me decía con voz profunda “No, es para no enfermarme” y me daba calor de tan solo mirarlo, o cuando mi abuela le pedía que comprara un poquito de pan … y llegaba con cinco bolsas de Pan Pepín.

Sé que todos los que estamos aquí presentes tenemos este tipo de recuerdos con él. Yo les quiero contar de un momento que cambió mi percepción de mi abuelo. Porque cuando tienes la dicha de criarte en la presencia de alguien tan especial, no entiendes completamente la grandeza de lo que te ha tocado vivir. Hace 9 años, me fui a vivir a Alemania a bailar en el Ballet de la Ópera de Múnich. Recuerdo la primera vez que mis abuelos, mis padres y mi hermana me visitaron en Alemania, en el 2011. Primero que nada, mi abuelo fue en gabán, corbata y sombrero a verme bailar, y ese teatro nunca había escuchado una voz como la de él cuando su “BRAVOOOO” resonaba por todas las esquinas. Después del espectáculo, fuimos a almorzar con mis amigas del ballet porque también era mi cumpleaños.

Era el 8 de mayo. Era la primera vez que mis amigas –dos brasileñas, una francesa, una turca y dos japonesas– conocían a mi familia. Mi abuelo me había escrito unos versos en una servilleta de Starbucks. Él estaba sentado en la cabecera de la mesa y en su momento, como acostumbraba hacer, se puso de pie y me comenzó a recitar el poema que me había escrito. Yo no le quité los ojos de encima y desde el otro extremo de la mesa lo escuché con atención y admiración. Pero, cuando terminó de recitar, miré a mi alrededor preocupada por mis amigas, pensando que no habían entendido nada porque el poema era en español. Pero para mi sorpresa, veo a todas mis amigas con lágrimas en los ojos llorando de emoción por un poema en español del cual no habían entendido ni una sola palabra.

Hasta ese momento, yo había pensado siempre que Abu era conmovedor por la forma en la que componía sus poemas, por la forma en la que construía sus argumentos, por su intelecto y por cómo se expresaba con tanta facilidad. Pero al ver la cara de dos japonesas, una turca, una francesa, y dos brasileñas conmovidas por él, entendí que lo más cautivador de mi abuelo era algo universal, era algo que no tenía que ver con palabras aunque fueran acertadas, que no tenía que ver con argumentos aunque fueran convincentes. Lo más conmovedor de mi abuelo era su presencia, la resonancia que dejaba su voz, el rastro que dejaba el hecho de estar ante la presencia de un corazón completamente puro, inocente, romántico. Si estamos aquí es porque, de una forma u otra, hemos interactuado con esa presencia.

Además de esto, era generoso. Como abuelo, siempre estaba dispuesto a escucharnos, nos celebraba cada pequeño logro y admiraba nuestros talentos. Sé que su partida deja un vacío, porque no podemos interactuar de forma física con él, pero quiero que estemos agradecidos por habernos cruzado con esta presencia, con esa generosidad sin límite. Quiero que la cultivemos dentro de nosotros mismos, que su voz quede grabada dentro de nosotros, que su firmeza de carácter, su rectitud moral y su pureza de corazón inspiren nuestras acciones y nuestros pensamientos. Que lo tengamos presente en la construcción de nuestras vidas. Mi abuela, Letty, nos ha estado recordando a todos los nietos que este cuerpo era sólo su envoltura y que, a pesar de que a ella le gustaba mucha la envoltura ( y la verdad es que daba gusto mirarlo y escucharlo) el regalo estaba verdaderamente adentro. Ese regalo era lo que nos hacía sentirnos conmovidos, dichosos. Ese regalo era aquello universal que percibieron mis amigas aquel día al escucharlo recitar: su presencia, su generosidad. Abu, en nombre mío, en nombre de la familia, y si me lo permiten, en nombre de ustedes que están aquí presentes. ¡Gracias! Somos dichosos porque te conocimos, estamos iluminadas e iluminados porque disfrutamos alguna vez de tu presencia.

Claudia Ortiz Arraiza
10 de noviembre de 2019

* Fermín Arraiza Miranda fue poeta, declamador, abogado de los pobres y defensor de lo justo, líder del Partido Socialista Puertorriqueño, hijo, padre, abuelo, de una familia que se extiende a varias generaciones; admirado amigo y consejero de muchos de los que hoy sienten profundamente su partida.

Claudia Ortiz Arraiza


Nació en San Juan Puerto Rico. Primera compañía de ballet: Ballet Concierto de Puerto Rico. Luego se mudó a Munich en 2010 con un contrato para la recién fundada Junior Company del Ballet Estatal de Baviera, dirigida por el difunto Konstanze Vernon. En 2012 se unió a Bayerisches Staatsballett.

Fermín Arraiza Miranda, la presencia internacional vegabajeña en los tiempos de la Guerra Fría

Fermín Arraiza Miranda
Foto Noticel

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Sabía que Fito estaba muy enfermo, pero uno no me imaginaba que pasara por la transición. Debe ser que de imaginarlo tan fuerte, no lo creía humano. Pero tiene que haberlo sido, para que le cupieran tantas pasiones en una sola vida.

Ayer se celebró el velatorio y vine a enterarme hoy porque mi teléfono no tenía carga y no pude revisar mensajes. Me informan que se le dará sepultura en el Cementerio Municipal de Vega Alta hoy domingo a las 10 de la mañana. Falleció fuera de Vega Baja y no se enterrará aquí (profecía corretjeriana). Pero no importa, lo que tenemos que ver en su vida y darle crédito a su camino.

Hace muchos años que no lo veo ni sé de él. Como que dió paso a la generación de esos excelentes ciudadanos de su mismo apellido, sobrinos, primos e hijos. A los que todos conocemos en el firmamento de la actividad humana porque nos enriquecen con la cultura escrita y la musical y que hacen importantes aportaciones para el crecimiento de nuestra nación puertorriqueña. Mucha de esa semilla se debe a la hechura de sus ascendientes y en especial a Fermín Arraiza Miranda, quien un día de su madurez temprana abandonó sin retorno la profesión de abogado y se dedicó a otra acción humana luego de una persecución sistemática de componentes de los dos gobiernos que nos rigen.

A esos que le seguían hasta la Playa Puerto Nuevo cuando se reunía con sus amigos de todos los pensamientos, el podía identificarlos hasta que su vista le permitiera, los enfrentaba y burlaba. Y lo informaba a sus compañeros del palique, para prevención de los que tuvieran el valor de la fraternidad antes que la de la diatriba idealista politiquera, porque sabía que generaría más carpetas de sospechosos como la de él.

Si hay un vegabajeño que cruzó el mundo de forma genuina para buscar apoyo para la independencia de Puerto Rico, fue Fito. No era una cruzada solitaria, pero fue el más que sobresalió en la guerra fría. Tenía una presencia imponente, una finura como escritor y un verbo de excelencia.

De tantos retratos que tengo de Fito, no he encontrado uno con el que uno pueda tratar de representar su personalidad. Por ahí está la del declamador, la del abogado y la del jóven soñador. Nunca le vi de viejo, pero era característico de él mirar a los ojos y sonreír abriendo toda la boca, como si fuera un apretado saludo de manos. En las fotos publicadas por la prensa entiendo que solo cambió el color de su pelo, a pesar de que pudo no haber seguido haciendo las mismas cosas.

Me alegro de verlo en mi memoria de nuevo, como fue y como es. Falta una buena biografía; gente que lo valora como excelente, hay de más.

Apuntes para una visión biográfica de José Luis Maldonado Quirindongo (Luigi)

Mensaje en ocasión de la apertura de la exposición fotográfica de Jose Luis Maldonado (Luigi) el lunes, 14 de octubre de 2019

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Mi primer amor fue la fotografía. Antes de aprender a leer y escribir en la escuela elemental, sabía como cargar y descargar una cámara y estaba familiarizado con lo que era un laboratorio y los procesos antiguos de revelado y copiado de fotografías. Así también me gané la vida. Mi último trabajo profesional fue cumplir con el contrato para retratar una boda en el sector Paso Nivel de Vega Alta a pocas semanas de haber juramentado como abogado. Toda mi vida he estado vinculado a mi padre quien a sus noventa años, retirado del comercio, todavía retrata, publica sus fotos en Facebook y me permite incorporar su colección Fototeca Jimmy Rosario en la Enciclopedia Vegabajeña.

Los historiadores estamos obligados a revisitar la historia, especialmente cuando los protagonistas están vivos. José Luis Maldonado Quirindongo, mejor conocido por Luigi y a quien de ahora hasta el final lo nombro como tal para propósitos de este escrito, representa para mi muchas cosas a la misma vez. Lo conocí casualmente en una ocasión en que mi padre estaba retratando la tradicional procesión de Viernes Santo, cuando su cámara se quedó sin batería. Allí, precisamente en el jardín de la Iglesia Católica, estaba ese angelito con su cámara para realizar lo que mi padre no podría hacer ese año como acostumbraba. Yo lo entendí como un pase de batón a una nueva generación llena de una tecnología creciente dotada de un alto sentido de la cultura y la sociedad. Luego descubrí que éramos parientes. Luigi era nieto, hijo y sobrino de personas que amamos y que también distinguimos por su aportación a la educación, comercio y cultura.

Desde entonces estamos muy unidos. Con un carácter tan positivo y una personalidad noble es imposible mirarlo y estar de lejos. Hemos conversado mucho, participado en múltiples actividades de todo tipo y siempre me ha regalado lo mejor que sabe hacer que es compartir sus muchos sueños, metas y logros. Toda su actividad es sana, motivante y de buen gusto. Me ha obligado a reseñar y publicar parte de su obra y sus hazañas por muchos años.

A Luigi lo ubicamos dentro y fuera de nuestra ciudad buscando la acción y perpetuando el pasado y el presente. Sus objetivos para colocarse detrás del lente son diversos y su producto es prolífero, como por ejemplo, ubicarse en Utuado en la filmación de una película, en el Festival de la Almojabana, en el Dia Internacional del Teatro y Dia Mundial de la Poesía en el Teatro América, entrevistando a escritores como Fernando Acobe y al compositor Edwin Crespo y documentando en Ponce junto a mi hijo a Enrique “Quique” Lucca Caraballo, creador de la Sonora Ponceña y temas diversos como fiestas patronales, oleaje en la playa, el Rumbón, obras de teatro, acontecimientos astronómicos, noticias, deportes, fotohistoriadores y muchísimos más.

En abril de 2013 presentó una exitosa exposición de sus fotografías en Museo Casa Portela. Pero no se ha limitado a su labor gráfica que ha realizado por muchos años. Hay entrevistas, documentales como el de la Leyenda de la China y hasta escritos históricos preparados por el y otros en colaboración.

Creo que Luigi es un producto de unos padres y de familiares que han estado pendientes de él desde que nació y de muchos maestros que le señalaron el mejor camino de todo ser humano que es luchar por su propia existencia. El ha demostrado sus múltiples habilidades detrás de su apacible y aparentemente vulnerable apariencia. Creo que de esa persona transparente y feliz las conozco todas excepto una, que es la de cocinar, pues aun no he probrado sus pastas. Pero está en mi bucket list.

Jose Luis Maldonado Quirindongo nació el 8 de abril de 1983 en Manatí, hijo de José Maldonado Martínez y Lourdes Quirindongo Martínez. Se graduó de fotógrafo en un curso en la Universidad Interamericana en el año 2000. Hace poco tiempo se graduó Cum Laude de un Certificado en Cinematografía Digital y Técnico Fotográfico del CAAT. Actualmente estudia Diseño Gráfico.

Es parte de varios fotógrafos con conciencia de su labor histórica que hemos dado en llamar fotohistoriadores. Pero su labor trasciende su pueblo, al que se dedica generosa y constantemente, aparte de su labor profesional para tareas privadas. Es un activo que nuestra ciudad tiene para contar su historia, de manera muda como esta exposición o con sonido en un documental.

Con David Muñoz, Director Teatral de Vega Baja, creador del espacio para exposiciones fotográficas del Teatro América

Esta exposición que se presenta a partir de hoy y por dos semanas es una muestra de las miles de veces que su dedo ha oprimido el obturador en los últimos años. El obturador era la pieza mecánica que abría el lente para dejar pasar la luz con la imágen que se tomaba y que hoy día lo llamamos “el switch (o el botón) para tomar retratos”.

Seis años atrás hubo una exposición previa en Museo Casa Alonso y otra en Corozal bajo el padrinaje de Don Martín Rosado. Hemos aprovechado este nuevo escenario que la administración del alcalde Marcos Cruz Molina y su director David Muñoz ha creado para exposiciones fotográficas en el recinto del Teatro América.

Este edificio ha estado activo por 68 años. Fue donde en 1898 se oficializó localmente el cambio de soberanía, arriándose la bandera española e izando la bandera americana. Desde 1941 ha sido escenario por el que han desfilado importantes personas para la sociedad y lugar de históricos acontecimientos de la actividad humana.

Hoy la obra de Luigi suma al valor de la estructura y de nuestra cultura haciendo presencia en este lugar con imágenes de la naturaleza, los seres humanos y la historia. Gracias a todos los presentes por ser parte de la historia vegabajeña y a Luigi por haber sido nuestra causa común para este hermoso encuentro.

Biografías Vegabajeñas| Julio Reyes (2014)

Julio Reyes| Foto por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez, Diario Vegabajeño de Puerto Rico

Nota preliminar| Anoche recibí la grata noticia de cuatro vegabajeños que serán exaltados este año al Salón de la Fama del Deporte Vega Baja Melao Melao. Los cuatro son excelentes modelos para nuestra historia, deportistas genuinos. Laureana Feliciano Rodríguez (Lalita) Promotora, Carlos Enrique Pantoja Negrón, Béisbol, Elmer Gautier Rodríguez, Historiador Deportivo y Julio Reyes García (RIP) en Atletismo. Escribí esta historia el 4 de julio de 2014 a raíz del fallecimiento de uno de ellos, mi amigo Julio Reyes.

A mediodía, mientras estaba en la Capital, recibí llamadas del Alcalde Marcos Cruz y de Miguel A. Rosario Marrero, indicándome que ayer falleció el amigo y compañero Julio Reyes y que hasta esta noche, en Fuente de Luz, estaría el velatorio de cuerpo presente.

Mi relación con Julio Reyes data desde que ambos escribíamos en el semanario Taíno de Vega Baja entre 1972 y 1973. Organizamos el Maratón Tres Pueblos en 1979, regularmente  me administraba masajes por mi espalda permanentemente lesionada y finalmente terminamos en la Junta del Salón de la Fama del Deporte Vegabajeño. Fui su abogado en varias instancias, escribí varios artículos sobre sus logros y hasta sus últimas dos celebraciones de cumpleaños.

SALON DE LA FAMA DEL DEPORTE 8VA EXALTACION JULIO DAVILA DIRECTIVA SALON DE LA FAMA

Junta Directiva del Salón de la Fama del Deporte Vegabajeño en 2013

Julio era un atleta consumado. Aun octogenario iba a los maratones de la isla y siempre traía medallas de rendimiento y reconocimiento. No nació en Vega Baja, pero esta era su ciudad natal para todos los fines. Aquí vino joven, se casó y tuvo una hija. En Vega Baja trabajó y aun antes de su colapso de salud, servía al deporte en su tiempo pagado y en el libre.

Fue promotor de deportes,  con especial el de su preferencia que era el correr distancias largas. Tenía buen carácter, era reflexivo, por lo que le ganó el nombre de “Julio el Filósofo”. A su avanzada edad, estudiaba El Corán.

Durante la administración pasada, se sintió perseguido políticamente y como envejeciente. Le aconsejamos e incluso preparamos unos escritos para terminar con esa situación, que afortunadamente, se solucionó.

También, como actor, participó en películas.

Nunca antes del infarto que tuvo, supimos que tuviera alguna enfermedad. Parecía saludable, con un peso adecuado, enérgico y figura atlética.  Le gustaba la música, la tertulia y el humor. Tampoco nunca le vi tomar bebidas alcohólicas o fumar.

La última vez que lo ví fue en el Hospital Wilma Vázquez. Postrado en cama, me aseguraba que iba a volver a correr porque estaba confiado en que sobrepasaría la crisis. Dos veces, empero, interrumpí su llanto para distraerlo de la vergüenza que le había causado haberse caído y ser atendido por una sobrina que le había prodigado limpieza personal antes de ser recogido por los rescatadores de emergencia. Su otra pena era el interrumpir su rutina de ejercitarse y competir.

Siento no haberle dedicado tiempo cuando lo necesitaba. Me dijeron  que me extrañó. Todos los días yo hacía planes para verlo y algo no me dejaba salir y menos llegar.  Es la tercer pérdida corrida que tiene el Salón de la Fama del Deporte Vegabajeño, luego del exaltado  Moisés Navedo y el Presidente Rafael Martínez.

Es una pérdida también para la historia y para los vegabajeños en general porque se ha desaparecido una persona motivante y ejemplar que marcó un hito del deporte vegabajeño. No debe haber duda de que el rendimiento a su edad ha extendido los límites de lo que una persona puede seguir haciendo, después que la niñez y la juventud se ha extinguido.

Enlaces de noticias publicadas sobre Julio Reyes

http://diariovegabajeno.com/2014/03/06/estado-de-julio-reyes/

http://diariovegabajeno.com/2014/03/06/julio-reyes-hospitalizado/

http://diariovegabajeno.com/2013/09/09/ricardo-salva-alcalde-honra-atletas-exitosos/

http://diariovegabajeno.com/2014/01/02/vegabajenos-julio-reyes-82-anos-y-sigue-corriendo/

http://diariovegabajeno.com/2013/12/28/tras-bambalinas/

Biografías Vegabajeñas| Casilda Santos por Pedro Pérez (2015)

Casilda Santos Santos

Por Pedro Pérez

Nació en el Barrio Puerto Nuevo de la hermosa playa de Vega Baja en el año de 1942. Su ambición era estudiar leyes, pero por la necesidad de qyudar a sus padres decidió enfocarse en el campo secretarial y tomó estudios en el Instituto Técnico Comercial de Puerto Rico donde se graduó de secretaria. Pronto comenzó a trabajar en agencias gubernamentales.

Para 1971 ingresó en la Universidad del Sagrado Corazón en Santurce en cursos nocturnos y por motivos de enfermedad no continuó los mismos.

Después de 5 años regresó a su trabajo en la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados donde se jubiló con 32 años de servicio en el gobierno. Casilda ha participado en muchas actividades relacionadas con la poesía y figura en la Antología Poética “Vega Baja su historia y su cultura” editada en 1987.

Pertenece al Movimiento Poético del Cibuco.

(De su libro Auroras Encendidas, 2015)

Biografías Vegabajeñas| Elsia Cruz Torruellas (2016)

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

(En ocasión de dedicársele el Día Mundial del Teatro en marzo de 2016 en el Teatro América de Vega Baja)

Para el ser humano en todas los lugares del mundo, el teatro brinda un espejo del pasado, del presente, del futuro, dentro del alma y de la mente humana. Tanto en los pueblos primitivos como en los modernos hay esa necesidad de personificar y actuar en dos dimensiones, para su propia experiencia en el escenario y para el espectador.

Quienes aprenden y desarrollan el arte del teatro como dramaturgo, director, sonido, iluminación o a cargo de la utilería, como actor principal o de reparto, nace una experiencia de vida, imaginación y creatividad. Esa experiencia tiene dos propósitos, educar y sentir.

En todos los pueblos del mundo hay tradición de teatro. Tal parece que nace con el ser humano. Nuestros aborígenes lo tenían, a su manera. Luego los españoles nos lo trajeron y los vegabajeños lo desarrollamos con nuestros propios autores, actores y una comunidad participante.

Dice Dice Don Emilio Pasarell, en su obra, Orígenes y Desarrollo de la Afición Teatral en Puer­to Rico que en el año de 1873 había teatro en Vega Baja:

En Vega Baja, en el 1878, los aficionados organizaron y fundaron el teatro “El Ramillete”, inaugurado el mismo con la obra Inocente y Cul­pable…El 10 de diciembre de 1882 se estrenó en Vega Baja o Villa de la Vega, un pequeño teatro organizado por D. Federico Font Carreras, para solaz y estudio del bello sexo. ”

El pasado año de 2015 estuvimos en esta misma sala dedicando el Día Internacional del Teatro y proclamando la presente como la Sala Evaristo Otero Rosa. Esta iniciativa de integrar a nuestro Teatro América en una conmemoración mundial y honrar a vegabajeños en un día tan especial es del actual Director de este teatro, David Muñoz, quien actualmente hace una gran labor no solo administrativa, sino creativa, que tenemos que reconocer y agradecer como pueblo.

Este año David acudió a la Junta Directiva del 240 Aniversario de Vega Baja y nos preguntó muy respetuosamente a quién se le podría dedicar los actos conmemorativos del Día Mundial del Teatro. Unánimemente pensamos en la dama Elsia Cruz Torruellas. Les diré porqué.

Mi padre, quien quisiera estar el día de hoy celebrando este reconocimieno a nuestra homenajeada y no lo ha podido hacer porque cuida de mi madre, esbozó la historia del teatro vegabajeño en su escrito “Afición Teatral Vegabajeña”, revisado hace pocos años y el cual nos hemos obligamos a dar continuidad. Allí se cuenta el desarrollo de un teatro repleto de personas voluntarias en distintos teatros, escenarios y momentos de nuestra historia. Sobre ella, escribió lo siguiente:

Para el mes de septiembre de 1975 llega a Vega Baja, contratada por el Departamento de Instrucción Pública, la joven Elsia Cruz Torruellas, quien nació el 6 de febrero de 1953, en Santurce, Puerto Rico. Desde niña su afición preferi­da fue montar obras cortas con sus amiguitos, y participar en la dramatización de obras y poemas. Realizó sus estudios en Humanidades, gra­duándose con una concentración en Teatro, en la Universidad de Puerto Rico, en mayo de 1974. Hace su maestría y recibe la 1icencia del Departa­mento de Instrucción como Maestra de Teatro. Con desbordante entusiasmo empieza a ofrecer clases de teatro en la Escuela Superior Lino Pa­drón Rivera, con una producción de teatro esco­lar que resultó extraordinaria al correr de los años…”.

Pero hay más.

Cuando en el Diario Vegabajeño comenzamos a referirnos a ella como vegabajeña, ella se sintió orgullosa de serlo, lo aceptó y lo justificó. Y cuando le correspondió presentar una obra, ya fuera del teatro escolar al que dedicó tantos años de su vida, la presentó en este Teatro América. De hecho, El Principito, que se habrá de presentar en breve. fue una de las que escenificó en sus tiempos de educadora en la Escuela Lino Padrón Rivera, específicamente en 1977.

Venir a Vega Baja y convertirse en vegabajeña, ha sido una de las mejores cosas que le ha pasado a este pueblo. Porque nos hemos beneficiado de una extraordinaria educadora que no solo inspiró a una generación participante del teatro, continuando una tradición, sino que ella misma personalmente levantó a una familia teatrera. Su hija, Maritza Beatríz Ramírez Cruz, escribió estas palabras, sobre la vocación de su madre y la de ella:

Soy una maestra de teatro…(extractos)

Se llora mucho, se ríe mucho… ¡se hiperventila mucho! Se suele ser optimista, de repente pesimista y se vuelve a ser optimista. Se duda, se reniega, se observa, se cuestiona, se combate, se analiza, se investiga, se maximiza, se responsabiliza, se compromete, se cree, se quiere… se quiere y se vuelve a querer…

Es que hay tanto amor en esto envuelto. No se puede ser de otra manera cuando se escoge esta vida y esta vocación. Es una responsabilidad muy grande cuando el trabajo se ata de frágiles y fuertes hilos de emociones e ideales. Este nudo dogmático-teatral es el norte de mis libertades…

Esto soy, y soy inmensamente fiel a lo que decidí ser… una maestra de teatro. Hoy, cayeron vencidos mis Quijotes… sé que mañana mis Sanchos los alentarán…”

Tomando las palabras de tu hija como pié forzado, a ti, Elsia, te recuerdo esa parte de la canción de tu favorito Joan Manuel Serrat en la canción Vencidos:

Ponme a la grupa contigo,
dama del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo pastor…”

Gracias, Elsia, por ser laboriosa con nuestra juventud y paciente con los demás. A fuerza de tantas semillas sembradas has labrado un espacio en la historia de la cultura de este pueblo. Hoy lo celebramos en el Día Mundial del Teatro y lo recordaremos eternamente.

Buenas tardes.