Categoría: Biografía

La labor de Esmirna en Vega Baja| Historia de Yeyé

Esmirna Vega ya no se encuentra entre nosotros ya que emigró a Estados Unidos. Hace unos días estuvimos en contacto con ella y está muy bien con su esposo y sus hijos. Este es uno de los trabajos que hizo en su labor voluntaria de muchos años al sevicio de los vegabajeños. Esta entrevista la publicó el 25 de junio de 2017.

José Gualberto Padilla

PORTADA PARA UN PALACIO UN CARIBE ELSA TIO

Por Elsa Tió

José Gualberto Padilla, El Caribe, nace  en San Juan el 12 de julio de 1829 en la calle O’Donell, esquina San Francisco, frente a la Plaza Colón del Viejo San Juan. Fueron su padres José María Padilla Córdoba (¿-1843, Añasco) y Trinidad Alfonso Ramírez (Venezuela, Vega Baja, 1809-1867), quienes influyen decididamente en su formación y carácer. De ellos aprende, según relata su hija Trina Padilla de Sanz, mejor conocida como La Hija del Caribe, “a ser noble y bueno con los humildes y altivo y bravo con los poderosos”.

José Gualberto Padilla, “No solía escribir en su mesa de estudio, como los demás poetas. Sus mejores versos los escribía en la soledad de los caminos, mientras viajaba. Tenía caballos propios, de muy cómodo y seguro andar, usaba unas monturas que le permitían ir en ellas cómo- damente sentado. Y al salir de las poblaciones requería papel y lápiz, soltaba las riendas, y escribía los versos que acudían a su mente fáciles, robustos, intencionados y de admirable plasticidad.”
Ser médico lo llevó a viajar constantemente por los pueblos limítrofes a Vega Baja, recorriendo caminos que le permitieron llenarse los ojos de paisaje. Padilla se dejó enamorar de la naturaleza, lo que le permitió años más tarde escribir su magistral e inconcluso Canto a Puerto Rico, en el que exalta y describe con admirable precisión y belleza, cada detalle de los frutos y árboles de nuestra campiña.
Sin embargo, es con sus versos satíricos titulados Para un Palacio, un Caribe, que Padilla surge como figura protagónica en la forja de nuestra conciencia nacional en el siglo XIX. La poesía al servicio de su pluma justiciera hizo historia al defender la dignidad de los puertorriqueños. Con su sátira implacable e ingeniosa se ganó el respeto y la admiración del pueblo, de la mujer, del negro, de los que no tenían voz por su valiente y apasionada defensa a favor de los débiles y olvidados.
José Gualberto Padilla, también conocido por el seudónimo literario de El Caribe, es reconocido por su amigo, el doctor Cayetano Coll y Toste, (Arecibo, 1850-1930, Madrid), como un eminente médico, próspero agricultor y excelente poeta. Lo retrata de la siguiente manera: “Era un hombre hermoso, alto, vigoroso, simpático, de cabellera rubia y mostachos rubios y retorcidos a lo galo, complexión fuerte, ojos verdes y chispeantes… Al poco tiempo de hablar con él, comprendíamos que teníamos delante un hombre de espíritu superior. Lo que llamaríamos hoy un súper-hombre. Vestía diariamente de drill blanco con levita de la misma tela y poseía un físico imponente y una pluma magistral y combativa…”

Sobre los rasgos de su carácter dice su amigo Manuel Fernández Juncos (Oviedo, España, 1846-1928, San Juan), en el prólogo del poemario de Padilla titulado El Combate: “Era de carácter enérgico y generoso, muy altivo con los engreídos de fortuna o de poder, y franco, liberal y tolerante con los demás; constante con el trabajo, compasivo con los infelices y heroico en la lucha combatiendo el dolor ajeno”.

Por su temperamento de hombre cabal, nunca hizo uso de su pluma para la adulación. En ocasión de recibir una petición de la esposa del general Julián Pavía (1867-1868), gobernador de Puerto Rico, para que escribiera en su álbum un poema, y viendo Padilla los elogios desmedidos que en él había, le escribió la siguiente estrofa: A la lisonja mi humor esquivo/ no brindo flores que aroma den; /en mis jardines no las cultivo;/ que soy señora, franco y altivo/ como buen hijo de Borinquén.

Biografía| Luis Fermín Náter Silva (Güigüí) por Violeta Landrón

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Luis F. (Güigüí) Nater 1969 Fototeca Jimmy Rosario

 

Por Violeta Landrón

(Aparecido en programa de Fiestas Patronales de Vega Baja, 1999)

“¿Sabes donde esta ubicada la tienda de Isa, el árabe?…pues allí nací yo, en la Calle Betances frente a La Asturiana. Ese local era mi residencia”. Así me dice Güigüí sentado en su sillón de ruedas, que para nada ha cambiado su carácter afable y comunicativo. Doña Nora, su amante y dedicada esposa, le mira con dulzura y me comenta: “Es admirable como Güigüí, en lugar de sentirse desgraciado, le da gracias a Dios por estar vivo y disfrutar de su familia”.

“Mis padres fueron José Inocencio Náter Girona y Enriqueta Silva. Nací en el 1923 y aunque fui el único hijo de mi mamá, mi padre, quien era viudo, tenía 9 hijos de su difunta esposa. Estos hijos mami los aconsejó y los tuvo como si fueran de ella. Mi padre, de quien guardo gratos recuerdos, era farmacéutico y también fungía como Juez Municipal. Fue él quien casó a Agustín Rodríguez y Ana Pérez Melón, padres de esos médicos prestigiosos de Vega Baja”.

Güigüí se graduó de Escuela Superior en el 1940. Luego comienza estudios de contabilidad en la Universidad de Puerto Rico… “me hospedaba en la casa de Ricarda Ramos vda. de Casilla, una republicana rabiosa de esas que “mandan y van”.  Al terminar sus estudios Güigüí regresa a Vega Baja y comienza a trabajar con Fernós Isern, quien entonces era Secretario de Salud. A los 21 años se casa con su princesa adorada…doña Nora López Olivera…”La mujer que me paralizó el corazón con esos ojos de cielo. Eramos dos muchachitos. Yo tenía veintiún años y Nora, quien era única hija, dieciocho. Nos habíamos conocido en un bailecito de  la escuela y fuimos novios por cinco años”. Poco tiempo después comienza a trabajar en la Mueblería de su suegro Rafael López.

La fotografía, eterno “hobby” de Güigüí, resurgió en sus años de adultez, como el mismo comenta…“son muchas las satisfacciones y reconocimientos que obtuve como fotógrafo. Llegué a tener hasta un laboratorio de revelado en mi propio hogar…de la cámara no se libraba ni el gato, siempre me gustó la fotografía espontánea y natural”.

El matrimonio de Nora y Güigüí es digno de ejemplo y admiración. De esta unión +tienen ocho hijos: Luisito, Nora Maritza, Nora Evelia, José Rafael, Fernando Luis (Tatito), Nora Leyda, Rafael Enrique y Antonio Enrique. Hijos que le han regalado veinte nietos y doce biznietos.

“Dios obra por senderos misteriosos.  Hace seis meses sufrí un derrame cerebral que me dejó incapacitado y confinado a esta silla de ruedas. De no haber sido por el cariño y la dedicación de mi esposa e hijos y la fe en el Todopoderoso, me hubiera caído…pero al contrario, alabo al Señor todos los días por dejarme disfrutar de un amanecer, de la sonrisa de mis nietos, del afecto de mis amigos y la compañía de mi adorada Nora, a la que amo con locura. Lo digo a viva voz: !soy afortunado! Esta silla me ha ayudado a ver la vida con detenimiento, con paciencia, con sabiduría…y de otras perspectivas. Desde aquí me he dado cuenta de cuán importante es la familia y el amor”.

Dejamos a Güigüí Nater en compañía de sus fotografías, sus recuerdos, su sonrisa placentera, su voz pausada y segura. Dejamos a Güigüí con su eterno amor…Nora, la novia de los ojos color cielo.

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Nota de redacción: Luis F. (Güigüí) Náter  falleció posteriormente. Le sobrevive su viuda, doña Nora López.

 

Sábado en la noche se recordará a Carmen La Puerta en Cerro Gordo

 

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El sábado 12 de mayo temprano en la noche habrá una actividad de recordación a Carmen La Puerta Gil en la Cancha de Puesta del Sol en Cerro Gordo de Vega Alta.

Carmen falleció la pasada semana luego de sufrir un aneurisma. En la víspera del Día de las Madres, honraremos a la que fue una extraordinaria.

 

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Vegabajeños| Vanessa M. García Narváez

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SEMBLANZA

Vanessa M. García Narváez

Por Wilhelm Hernández Hernández

(Publicado originalmente en marzo de 2013)

En la mitología griega, Vanessa hubiese sido hija de Océanodios de las aguas. Vanessa de las aguas… desde los cinco años, quizás antes.  A nadie sorprendería escuchar decir de esta atleta que se ha desplazado más tiempo en el agua que lo que ha caminado a pie.  Una figura consagrada en la historia deportiva del Puerto Rico contemporáneo, seguida paso a paso, o mejor brazada a brazada, en cada una de sus competencias nacionales e internacionales. En cada competencia renace esa  simbiosis física y emocional que une la atleta a nosotros como espectadores: mientras ella detiene la respiración solo a intervalos, Puerto Rico deja de respirar todo el tiempo.  

Vanessa  es seleccionada hoy Mujer Destacada de Vega Baja 2013en Deportes, pero los criterios de esta selección no se circunscriben a su conocido desempeño en la natación. Hay un reconocimiento explícito de unas cualidades humanas dignas de emular.  

Vanessa es de Vega Baja desde un 18 de julio de 1984 y físicamente no ha abandonado a su pueblo; a cada viaje, su regreso al lugar donde creció, en la urbanización Alturas de Vega Baja.

Su infancia, nada extraño,  está vinculada al agua, integrando a sus cinco años de edad el equipo Atenienses Nadadores del Norte, con sede en Manatí. Desde entonces sus brazadas van en constante escalada. Algo que veía venir su familia y entrenadores. Entre las primeras muestras  está su participación en los Campeonatos de las Islas del Caribe 1996, celebrados en San Juan, Puerto Rico.  En la ocasión se alza con oro en 50, 100, 200 y 400 metros libre y en los relevos 4 x 100 libre y 4 x 400 combinados, con marcas nacionales en su categoría de once-doce años.  Vanessa ha comenzado a representar a nuestra nación puertorriqueña a corta edad, y así parece entenderlo y aceptarlo con conciencia de adulta comprometida. Algo no tan sencillo decir, pues aún hay que estudiar mucho y combinarlo con los entrenamientos de uno de los deportes más sacrificados para el atleta, su familia y entrenadores.

Vanessa va de prisa, como todo aquel que le urge cumplir una importante misión para su patria. Un sucinto recuento de su trayectoria posterior a 1996, comenzaría al siguiente año. En 1997, los Campeonatos Centroamericanos y del Caribe, con medalla de oro en 50 y 100 metros libres y plata en 200 y 400 metros libres. En 1998, los Centroamericanos y del Caribe, en Venezuela.  En adelante es ya Vanessa de Puerto Rico. El número de competencias que le siguen nos deja la impresión de que es una mujer incansable e inalcanzable.  En 2004, alcanza el cenit de sus esfuerzos con su participación en las Olimpiadas celebradas en Atenas, Grecia. En 2005, el World Campionship (Montreal, Canadá); en 2006, los Centroamericanos y del Caribe (Colombia); en 2007, Campeonatos Mundiales (Melboure, Australia); en 2007, Panamericanos (Brasil); en 2008, las Olimpiadas de Beijing (China); en 2009, Campeonatos Mundiales (Roma, Italia); 2010, en Ohio State Grand Prix y los Centroamericanos y del Caribe, en Mayagüez, Puerto Rico, obsequiándonos oro en sus dos conocidos eventos y nuevas marcas nacionales y centroamericanas; en 2011, Panamericanos(Guadalajara, México); y, en 2012, por tercera ocasión, las Olimpiadas de Londres.

Captura a la prensa deportiva por sus impresionantes desempeños, por su juventud y por su calidad humana. Significativo es que en los artículos periodísticos siempre surge una expresión de  afirmación de nacionalidad sea de su patria grande, Puerto Rico, o de su patria chica, Vega Baja.  Por ejemplo, en ocasiones se refieren, y cito, a “la nadadora puertorriqueña…”, en otras a  “la nadadora vegabajeña participará mañana…” (estoy citando, mañana no compite, creo…). 

Las medallas obtenidas hacen grande a Vanessa, pero más inmensa la hace su representación de los llamados valores positivos. No de esos valores escritos en letreros promocionales que en la más de las veces parecen huecos, distantes de la realidad.  En su caso, son parte integral de su realización como persona, amalgamados a través del deporte, de las relaciones interpersonales, de sus estudios,  con calificaciones que la ubican en el “Cuadro de Honor” desde temprana edad hasta su bachillerato y de tantas otras formas que surgen de su experiencia de vida.

No es de extrañar que en 2006 fuese seleccionada mediante votación cibernética como la “atleta femenina del año”, bajo los auspicios del periódico Primera Hora, superando otras buenas atletas puertorriqueñas. Se reconocía en esta ocasión, no solo las ejecutorias deportivas,  sino la  calidad humana.  Bien pudiera decirse que Vanessa se guía por la versión opuesta de la conocida máxima mente sana en cuerpo sano; en su caso mejor decir, cuerpo sano en mente sana.  

Vanessa es de sonrisa franca, que algunos confunden con timidez, y de cabellos ondulados como si fuesen reflejos del movimiento ondulatorio que provoca su desplazamiento en el agua. De buscar un paralelo literario de la vida de Vanessa, se podría afirmar que es la versión femenina de El viejo y el mar de Hemingway en esa lucha tenaz contra la naturaleza, una lucha solitaria en que brotan los más elevados principios humanos; una lucha en soledad en el agua que al final descubrirá que no iba sola;  estuvo siempre acompañada por todo un pueblo, por toda una nación.

 Wilhelm Hernández Hernández                                                                                                  Marzo 2013

CERTIFICATE OF RECOGNITION VANESSA GARCIA

En la antesala de un récord vegabajeño| Luis “Bam Bam” Ortíz

ROBERT RIVERA LUIS BAM BAM PRTIZ

 

Foto por Robert Rivera

Luis ‘Bam Bam’ Ortiz (Vega Baja) conectó su primer cuadrangular del año, ayer domingo, en el primer juego frente a Manatí. Es el 137 de su carrera. Ahora está a ley de 12 vuelacercas para empatar con el mayor jonronero de todos los tiempos en la #DobleA, René ‘Búfalo’ Acevedo. #NuestroBéisbol (foto por Robert Rivera)