Categoría: Biografía

Biografías Vegabajeñas| Casilda Santos por Pedro Pérez (2015)

Casilda Santos Santos

Por Pedro Pérez

Nació en el Barrio Puerto Nuevo de la hermosa playa de Vega Baja en el año de 1942. Su ambición era estudiar leyes, pero por la necesidad de qyudar a sus padres decidió enfocarse en el campo secretarial y tomó estudios en el Instituto Técnico Comercial de Puerto Rico donde se graduó de secretaria. Pronto comenzó a trabajar en agencias gubernamentales.

Para 1971 ingresó en la Universidad del Sagrado Corazón en Santurce en cursos nocturnos y por motivos de enfermedad no continuó los mismos.

Después de 5 años regresó a su trabajo en la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados donde se jubiló con 32 años de servicio en el gobierno. Casilda ha participado en muchas actividades relacionadas con la poesía y figura en la Antología Poética “Vega Baja su historia y su cultura” editada en 1987.

Pertenece al Movimiento Poético del Cibuco.

(De su libro Auroras Encendidas, 2015)

Biografías Vegabajeñas| Elsia Cruz Torruellas (2016)

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

(En ocasión de dedicársele el Día Mundial del Teatro en marzo de 2016 en el Teatro América de Vega Baja)

Para el ser humano en todas los lugares del mundo, el teatro brinda un espejo del pasado, del presente, del futuro, dentro del alma y de la mente humana. Tanto en los pueblos primitivos como en los modernos hay esa necesidad de personificar y actuar en dos dimensiones, para su propia experiencia en el escenario y para el espectador.

Quienes aprenden y desarrollan el arte del teatro como dramaturgo, director, sonido, iluminación o a cargo de la utilería, como actor principal o de reparto, nace una experiencia de vida, imaginación y creatividad. Esa experiencia tiene dos propósitos, educar y sentir.

En todos los pueblos del mundo hay tradición de teatro. Tal parece que nace con el ser humano. Nuestros aborígenes lo tenían, a su manera. Luego los españoles nos lo trajeron y los vegabajeños lo desarrollamos con nuestros propios autores, actores y una comunidad participante.

Dice Dice Don Emilio Pasarell, en su obra, Orígenes y Desarrollo de la Afición Teatral en Puer­to Rico que en el año de 1873 había teatro en Vega Baja:

En Vega Baja, en el 1878, los aficionados organizaron y fundaron el teatro “El Ramillete”, inaugurado el mismo con la obra Inocente y Cul­pable…El 10 de diciembre de 1882 se estrenó en Vega Baja o Villa de la Vega, un pequeño teatro organizado por D. Federico Font Carreras, para solaz y estudio del bello sexo. ”

El pasado año de 2015 estuvimos en esta misma sala dedicando el Día Internacional del Teatro y proclamando la presente como la Sala Evaristo Otero Rosa. Esta iniciativa de integrar a nuestro Teatro América en una conmemoración mundial y honrar a vegabajeños en un día tan especial es del actual Director de este teatro, David Muñoz, quien actualmente hace una gran labor no solo administrativa, sino creativa, que tenemos que reconocer y agradecer como pueblo.

Este año David acudió a la Junta Directiva del 240 Aniversario de Vega Baja y nos preguntó muy respetuosamente a quién se le podría dedicar los actos conmemorativos del Día Mundial del Teatro. Unánimemente pensamos en la dama Elsia Cruz Torruellas. Les diré porqué.

Mi padre, quien quisiera estar el día de hoy celebrando este reconocimieno a nuestra homenajeada y no lo ha podido hacer porque cuida de mi madre, esbozó la historia del teatro vegabajeño en su escrito “Afición Teatral Vegabajeña”, revisado hace pocos años y el cual nos hemos obligamos a dar continuidad. Allí se cuenta el desarrollo de un teatro repleto de personas voluntarias en distintos teatros, escenarios y momentos de nuestra historia. Sobre ella, escribió lo siguiente:

Para el mes de septiembre de 1975 llega a Vega Baja, contratada por el Departamento de Instrucción Pública, la joven Elsia Cruz Torruellas, quien nació el 6 de febrero de 1953, en Santurce, Puerto Rico. Desde niña su afición preferi­da fue montar obras cortas con sus amiguitos, y participar en la dramatización de obras y poemas. Realizó sus estudios en Humanidades, gra­duándose con una concentración en Teatro, en la Universidad de Puerto Rico, en mayo de 1974. Hace su maestría y recibe la 1icencia del Departa­mento de Instrucción como Maestra de Teatro. Con desbordante entusiasmo empieza a ofrecer clases de teatro en la Escuela Superior Lino Pa­drón Rivera, con una producción de teatro esco­lar que resultó extraordinaria al correr de los años…”.

Pero hay más.

Cuando en el Diario Vegabajeño comenzamos a referirnos a ella como vegabajeña, ella se sintió orgullosa de serlo, lo aceptó y lo justificó. Y cuando le correspondió presentar una obra, ya fuera del teatro escolar al que dedicó tantos años de su vida, la presentó en este Teatro América. De hecho, El Principito, que se habrá de presentar en breve. fue una de las que escenificó en sus tiempos de educadora en la Escuela Lino Padrón Rivera, específicamente en 1977.

Venir a Vega Baja y convertirse en vegabajeña, ha sido una de las mejores cosas que le ha pasado a este pueblo. Porque nos hemos beneficiado de una extraordinaria educadora que no solo inspiró a una generación participante del teatro, continuando una tradición, sino que ella misma personalmente levantó a una familia teatrera. Su hija, Maritza Beatríz Ramírez Cruz, escribió estas palabras, sobre la vocación de su madre y la de ella:

Soy una maestra de teatro…(extractos)

Se llora mucho, se ríe mucho… ¡se hiperventila mucho! Se suele ser optimista, de repente pesimista y se vuelve a ser optimista. Se duda, se reniega, se observa, se cuestiona, se combate, se analiza, se investiga, se maximiza, se responsabiliza, se compromete, se cree, se quiere… se quiere y se vuelve a querer…

Es que hay tanto amor en esto envuelto. No se puede ser de otra manera cuando se escoge esta vida y esta vocación. Es una responsabilidad muy grande cuando el trabajo se ata de frágiles y fuertes hilos de emociones e ideales. Este nudo dogmático-teatral es el norte de mis libertades…

Esto soy, y soy inmensamente fiel a lo que decidí ser… una maestra de teatro. Hoy, cayeron vencidos mis Quijotes… sé que mañana mis Sanchos los alentarán…”

Tomando las palabras de tu hija como pié forzado, a ti, Elsia, te recuerdo esa parte de la canción de tu favorito Joan Manuel Serrat en la canción Vencidos:

Ponme a la grupa contigo,
dama del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo pastor…”

Gracias, Elsia, por ser laboriosa con nuestra juventud y paciente con los demás. A fuerza de tantas semillas sembradas has labrado un espacio en la historia de la cultura de este pueblo. Hoy lo celebramos en el Día Mundial del Teatro y lo recordaremos eternamente.

Buenas tardes.

Biografías Vegabajeñas| Trío Vegabajeño por Pablo Marcial Ortíz

Foto por Enver Azizi

Por Pablo Marcial Ortiz para la Fundación Nacional
para la Cultura Popular


Dando un vistazo al legado del Trío Vegabajeño, es innegable concluir que el mismo marcó toda una época en la música popular de Puerto Rico. Cuando los tríos ocuparon los primeros planos de la escena musical en América, el Vegabajeño se proyectó como nuestro trío bandera. Fue nuestro terceto representativo y con el pasar de los años se le ha reconocido como nuestro trío nacional.
Su época de gloria coincidió con el período histórico en el que Puerto Rico y el mundo de la postguerra aceleraba su transformación social, modernizando y urbanizando el entorno físico. Esa etapa de cambio y reforma social tuvo como telón de fondo las voces y las guitarras de los tríos.
Nuestro Trío Vegabajeño se organizó, de manera informal, en el campamento militar de Tortuguero en 1943. Allí habían concidido, como empleados civiles, Fernandito Alvarez, Octavio González y Benito de Jesús. Al poco tiempo se presentaron por la radio, en el programa de Rafael Quiñones Vidal, donde fueron bautizados como Trío Vegabajeño. Este primer Trío Vegabajeño fue un dúo de voces.
En 1945 el ejército norteamericano reclutó a Octavio González y su lugar lo ocupó un extraordinario cantante y compositor humacaeño: Pepito Maduro. Fue este trío, compuesto por Fernandito Alvarez, Pepito Maduro y Benito de Jesús, el que estableció en Puerto Rico la modalidad de cantar a tres voces. Ellos grabaron por primera vez, a tres voces, en 1946. Estas primeras grabaciones – “Lucerito de plata”, “El amor del jibarito”, “Fichas negras” y “En mi Viejo San Juan” – sentaron la tónica de una nueva escuela de voces: la Escuela del Vegabajeño. El ensamblaje de voces y guitarras de este popularísimo trío creó un sonido único. También contribuyó mucho las composiciones de sus miembros, especialmente Benito de Jesús y Pepito Maduro.
La popularidad que de inmediato alcanzó este trío lo llevó a los más reclamados escenarios de la Isla y de las comunidades hispanas en Estados Unidos, especialmente a Nueva York.
Uno de sus integrantes, Fernandito Alvarez, nació en Vega Baja el 6 de mayo de 1914. En sus comienzos fue cantante de tangos, lo que le sirvió de “escuela” para cultivar su peculiar estilo y fraseo. Su particular voz y estilo es uno de los más distintivos y valiosos entre los tríos latinoamericanos. Ha sido el conductor y guía de todas las etapas históricas del Trío Vegabajeño.
Por otro lado, Benito de Jesús nació en Barceloneta el 25 de octubre de 1914. Siendo uno de los compositores más destacados de Puerto Rico, muchas de sus composiciones se cantan y se regraban en el mundo de habla hispana como son los casos de temas como “Nuestro juramento”, recientemente regrabada por el cantante colombiano Charlie Záa; “La copa rota”, popularizada en una época por Felipe Rodríguez “La Voz” y luego reactivada en las ondas radiales por José Feliciano; “Vuelve”; “Punto”; “Sigamos pecando” y, el clásico de todos los tiempos, “Cantares de Navidad”.
Pepito Maduro, por su parte, es otro de nuestros excelsos compositores. Nació en Humacao el 30 de mayo de 1908. Pepito es poseedor de una de las más hermosas voces del mundo de los tríos. En el repertorio del Trío Vegabajeño sobresalieron muchas de sus composiciones. Entre otras recordamos “Luto en el alma”, “Alegre amanecer”, “Lindo querubín”, “Castígame Señor”, “Triste camino”, “Cosas de ayer” y “Ave sin rumbo”.
En 1952, influenciado por la corriente panchista que ya arropaba a Latinoamérica, ocurrió una renovación en el Vegabajeño y entró el “requinto” al trío, de manera permanente, de la mano de un destacado joven músico aiboniteño: Jorgito Hernández. Las “introducciones” o preludios que creó este talentoso “requintista” colmaron de aplausos al Trío Vegabajeño, convirtiéndolo así en leyenda.

Biografías Vegabajeñas| Thomas (Jimmy) Rosario Flores por Escuela San Vicente

Datos biográficos mínimos de Jimmy Rosario de 11/15/2014publicado en Diario Vegabajeño de Puerto Rico en ocasión de un homenaje en la Escuela San Vicente de Vega Baja

Con motivo de la Semana de la Puertorriqueñidad, la Escuela San Vicente ha dado como asignación a sus estudiantes el estudio de la vida y obra de Jimmy Rosario. Agradecemos la deferencia y la oportunidad. Exhortamos a las demás escuelas que tomen personas de la vida local vegabajeña para que los niños y jóvenes puedan conocer nuestra historia. Investigadores de la Historia Vegabajeña, la Escuela de la historia Vegabajeña, el Centro de Investigaciones Históricas de Vega Baja y la Fototeca Jimmy Rosario tiene mucho material para compartir con todos.

Nació en el Hospital Bellevue de Nueva York, el 13 de diciembre de 1928, hijo de Esteban Rosario Cordero y Aurea Rosalina Flores Pagán, bajo el nombre de Thomas Rosario Flores. “Jimmy” es un apodo que le dió su padre.

De niño vino a residir en Puerto Rico, en los municipios de Arecibo, San Juan, Ponce, Manatí y Vega Baja.

De jóven siempre estuvo interesado en los negocios y vendió periódicos y revistas, verduras, tuvo mesa de juegos y fabricó juguetes durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1943 comienza a retratar en Vega Baja con una cámara que le regaló su tía Lydia Rosario, de Arecibo. Sus primeros clientes fueron sus propios compañeros de clase en la Escuela José Gualberto Padilla.

Hasta 1947 retrataba y ofrecía servicios de fotografía desde su casa y un local en el Barrio Chino, a las afueras del pueblo. Como consecuencia de un trabajo que hizo al Gobierno Municipal, con el dinero, emigró a Nueva York y en Times Square se ofreció de voluntario al Ejército de Estados Unidos.

Estando de servicio en el estado de Colorado, sufrió un accidente, por lo que tuvo que ser hospitalizado y retirado de las fuerzas armadas, con compensación de por vida. De aquel lugar tiene una colección de fotografías de lo cual hizo copia digital que se encuentra en la biblioteca universitaria del estado.

De regreso a Puerto Rico se estableció en Vega Baja donde ha tenido su taller y laboratorio en la Calle Baldorioty, la Calle Muñoz Rivera y finalmente, desde 1954 en la Callle José Julián Acosta, frente a la Plaza de Recreo.

La Fotografía Rosario ha dado servicio ininterrumpido desde entonces. Ha sido tienda de efectos y materiales fotográficos, postales, discos, flores. mercadería seca y servicios y ha sido sede de la Publicidad Rosario y otros negocios de su creación.

Ha sido un líder cívico, social, cultural y comercial toda su vida, habiendo ostentado varias presidencias y otros cargos de organizaciones tanto en Vega Baja como en Puerto Rico. También ha ejercido como periodista, cronista deportivo, fundador de periódicos, ha preparado exposiciones de fotografías y publicado varias obras de fotografía e historia de distintos temas. Tambien ha sido conferencista.

Ha sido reconocido y celebrado por distintas entidades, como la Asamblea Legislativa de Puerto Rico, la Asamblea Legislativa de Vega Baja, declarándole “Hijo Adoptivo de Vega Baja”, instituciones culturales, sociales, deportivas, cooperativistas, escuelas y universidades.

Hace ocho años creó El Diario Vegabajeño, hoy Diario Vegabajeño de Puerto Rico, continúa dando conferencias sobre historia y fotografía y ayudando a la Fototeca Jimmy Rosario, una colección de su obra fotográfica y de otros fotógrafos de Vega Baja y Puerto Rico la cual tiene el propósito de conservar las imágenes como recurso de la historia. Está activo como fotógrafo y siempre anda cargando su cámara.

Está casado con Carmen O. Martínez (Yuya) desde 1951 y tiene tres hijos, Flor Rubí, Thomas Jimmy y Josefina, diez nietos y varios bisnietos.

Biografías Vegabajeñas| José Gualberto Padilla en Enciclopedia de Puerto Rico

Preparado por el Grupo Editorial de la Enciclopedia de Puerto Rico

Poeta, médico, hacendado y alcalde de Vega Baja. Principal cultivador de la poesía descriptiva y satírica del siglo XIX en Puerto Rico. Su pseudónimo ‘El Caribe’ cobró notoriedad a raíz de la polémica con el poeta español Manuel del Palacio, luego de que este último publicara unos versos ofensivos sobre Puerto Rico.

José Gualberto Padilla nació en el Viejo San Juan el 12 de julio de 1829. Sus padres fueron José María Padilla Martínez y Trinidad Alfonso Sotomayor y Ramírez, oriunda de Venezuela. Cursó su instrucción primaria en Añasco, pueblo en el que su padre ejerció como abogado y notario. En 1843, se trasladó a Santiago de Compostela, España, para estudiar medicina. En esta ciudad fundó y dirigió, junto con otros jóvenes puertorriqueños, el periódico de corte liberal La Esperanza, en el cual critica la monarquía española y la situación política de Puerto Rico. En 1845, tras la muerte de su padre, se trasladó a Barcelona, donde continuó sus estudios. Para sustentarse económicamente, trabajó como redactor para varios periódicos. En 1855, publicó su primer poema satírico y político titulado “Zoopoligrafía”.

Padilla regresó a la Isla en 1858 y se instaló en Vega Baja, donde se desempeñó como médico y hacendado. Como dueño de la hacienda La Monserrate, los ingresos que ésta generaba le permitieron atender a los pobres gratuitamente. Además, abolió la esclavitud en su hacienda previo a que el gobierno español lo decretara oficialmente el 22 de marzo de 1873.

Padilla fue electo alcalde de Vega Baja en dos ocasiones, en ambas donó su sueldo al municipio. En 1859, fue socio fundador de la Sociedad Económica de Amigos del País que presidía Román Baldorioty de Castro. También, perteneció a la Junta Revolucionaria de Vega Baja y participó en la planificación del Grito de Lares, lo que le valió estar preso en Arecibo en 1868. Durante su encarcelamiento, escribió una serie de poemas que luego Manuel Soler y Martorell recogió en el poemario Nuevo Cancionero de Boriquen (1872).

Durante estos primeros años en Puerto Rico, colaboraba con varios rotativos isleños en los que publicaba sus versos con el pseudónimo de “Trabuco”. Más adelante, adoptó el nombre de pluma “El Caribe”, el que usó por primera vez para firmar unas redondillas en las que satirizaba al director del periódico sanjuanero El Duende (1866), el español Vicente Fontán, quien solía criticar y menospreciar las costumbres criollas.

Fue bajo el pseudónimo de “El Caribe” — el cual hace alusión al carácter combativo de los indios caribes que habitaron muchas de las Antillas Menores — que Padilla alcanzó renombre. Lo utilizó además en la revista Almanaque de Damas y los periódicos El Palenque de la Juventud y El Porvenir. Sus aportaciones fueron muy comentadas toda vez que se desconocía la identidad del autor.

En 1874, se desató la pugna entre el poeta Manuel del Palacio y El Caribe. Palacio había vivido en la Isla unos meses luego de haber sido desterrado de España por haber publicado unos versos satíricos sobre la Reina Isabel II. Ya de regreso a su patria, publicó unos versos ofensivos sobre Puerto Rico. Padilla, ágil de pluma, parafrasea el soneto “Puerto Rico” de Palacios en una contraofensiva contra el poeta. El poemario Para un Palacio, un Caribe, contiene todos los poemas que Padilla escribió a manera de defensa de los puertorriqueños.

En 1880 su poema “Contra el periodismo personal” recibió un premio del periódico El Buscapié, de su amigo Manuel Fernández Juncos. Entre 1886 y 1888 colaboró con el periódico sanjuanero El Palenque de la Juventud. Poco después se alejó del mundo de las letras frustrado por el giro que había tomado la política isleña. En su hacienda, se dedicó a escribir “Canto a Puerto Rico”, obra que quedó inconclusa debido a su muerte el 26 de mayo de 1896.

El Caribe, aunque se destacó por su obra de corte satírico, cultivó varios géneros poéticos tales como: la elegía, la oda, el madrigal, la canción, el soneto, la fábula y la octava real. Su lírica se distingue por la corrección y limpieza de la forma y por su adhesión a las técnicas de los grandes poetas españoles del Siglo de Oro. Su obra trata los temas del amor, la moral, la amistad y la naturaleza.

A principios del siglo XX, su hija la poeta Trina Padilla, conocida como la “Hija del Caribe”, recopiló su producción poética, dispersa en diferentes publicaciones y la publicó en 1912 en dos volúmenes titulados En el combate y Rosas de pasión.

Referencias:

Curet Cuevas, Mariam. “José Gualberto Padilla”. Asomante, 7.1 (1951): 49-63. Microfilm.

Márquez, Robert. Puerto Rican poetry: a selection from aboriginal to contemporary times. Amherst: University of Massachusetts Press, 2007. Google Books. Web.
18 octubre 2009.

Rivera de Alvarez, Josefina. Diccionario de literatura puertorriqueña. 2a ed. Vol 2. San Juan, P. R.: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1974. Impreso.

Rivera de Alvarez, Josefina. Literatura puertorriqueña: su proceso en el tiempo. Madrid: Partenón, [1983]. Impreso.
Autor: Grupo Editorial EPRL
Publicado: 16 de septiembre de 2014

https://enciclopediapr.org/encyclopedia/gualberto-padilla/