El primer colorario para la defensa de las fuentes de la historia vegabajeña

Thomas Jimmy Rosario Martinez por Rudy Rivera

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Martínez, Luis De La RosaA finales de la década de 1960 hubo un importante suceso que cambió la historia de Vega Baja. Luis de la Rosa Martínez, un buen vegabajeño, con la autorización del alcalde Rafael Cano Llovio y la ayuda de otro vegabajeño, Genaro Otero Campos. Durante años lograron recoger miles de documentos que estaban en un ambiente de almacen de  gomas usadas en una covacha del edificio de la Casa Alcaldía, los organizaron, clarificaron y catalogaron.

Parte de ese patrimonio terminó por manos ignorantes en el bote de basura, otros en manos privadas y los menos fueron al Archivo General de Puerto Rico. Los del Archivo Municipal los sacó de Vega Baja el mismo Luis de la Rosa mientras ocupó el cargo de Director del Archivo General. Algunos están en poder de un miembro de la Escuela de la Historia Vegabajeña para ser digitalizados y eventualmente formar parte del acervo cultural de Vega Baja.

El fallecido Luis de la Rosa tenía un amor tan grande por Vega Baja que dedicó mucho tiempo de su vida a tratar de que se conservara la historia local. Pero no solo para contarla y celebrarla localmente sino para proyectarla como una pieza importante de la historia puertorriqueña y caribeña. Yo creo que lo logró aunque aun no hemos apreciado su dimensión. Si hacemos un estudio bibliográfico encontraremos cientos de obras de los mejores historiadores de Puerto Rico dándole agradecimiento por su contribución en distintos temas del Siglo XIX.

También fue cofundador de la Sociedad de Investigaciones Arqueológicas e Históricas Sebuco, Inc., la cual produjo importantes trabajos de campo e investigación sobre nuestra prehistoria, pero mejor aun, formó muchos nuevos investigadores de la historia que aunque algunos han encontrado otros rumbos profesionales, siguen interesados o activos en nuestra historia local.

Mi generación recuerda con mucho agradecimiento la buena fe que había en Luis. Fue un ser que nos alumbró a todos con su luz generosa e incondicional. Ha habido un seguimiento con la labor que se hizo bajo la administración de Luis Meléndez Cano y en la presente de Marcos Cruz Molina. La misma creación de la Escuela de la Historia Vegabajeña lo debemos a la fuerte zapata que nos dejó Luis de la Rosa, una persona humilde, discreta, muy poco dada a reconocimientos y homenajes.

El primer colorario para él era la obligación de proteger nuestras fuentes si queremos conocer la historia vegabajeña.

Eso tenemos que hacerlo nuestro. Ahí está la materia prima de la investigación, por lo que tenemos que respetarlas y hacer que se cuiden con mucha educación, leyes y reglamentos protectores y una actitud ciudadana permanente de conservación.

072-0 Profesor Luis de la Rosa y Agente Observan Exposición

En una exposición en la calebración de nuestro bicentenario.

Obituario| Profesor Rafael Rolón Meléndez

RAFAEL ROLON

Por Rolando Rivera Garratón

El velatorio de mi suegro Rafael será este próximo lunes en el salón principal de la Funeraria Fuente de Luz a partir de las 12 del mediodía. A las 6 de la tarde habrá un responso dirigido por el padre Chu de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen.

El entierro será el martes a medio día en el cementerio privado Fuente de Luz en Vega Baja.

Gracias a todos por el amor que nos han manifestado en este momento tan sensible.

Historia Vegabajeña|Habrá buenas noticias para nuestro pueblo…

 

Thomas Jimmy Rosario Martinez por Rudy Rivera

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En los últimos tiempos he dejado de publicar mis escritos por varias razones. Aunque no he dejado de investigar y repasar la historia de nuestra ciudad, promover en los nuevos pinos el entusiasmo por nuestro pueblo y atender personas que de tiempo en tiempo se acercan solicitando alguna orientación, estoy consciente de mi edad y la de mi padre y aunque ambos nos sentimos bien de salud, en esta etapa de nuestras vidas, hay otros proyectos que hemos decidido priorizar.

Prácticamente hemos suspendido todas nuestras investigaciones fuera de nuestros archivos porque creemos que organizar  y poner a disposición de nuestros compueblanos la mayor cantidad de fuentes primarias, secundarias e imágenes es el mejor camino para los investigadores del mañana. Es una tarea abrumadora y tediosa por el volumen de documentos con el que estamos trabajando. Pero creemos que en el tiempo que nos queda de vida podemos manejarlo de una forma útil para que otros puedan continuar esta constante en nuestras vidas.

Frecuentemente me reúno con mi amigo Carlos Ayes Suárez, actual Presidente de la Escuela de la Historia Vegabajeña. El tiene una agenda cargada de actividades para nuestro pueblo para llevar la historia a un nivel más alto de lo que ha tenido hasta el momento. Yo me siento obligado a apoyarlo, porque es un honor y un placer. No siempre estamos de acuerdo aunque siempre caminamos juntos en la misma dirección. Y lo hemos hecho por cuatro décadas. Rreconozco su talento y su capacidad para crear. Es, a mi juicio, la persona más preparada y de mayor experiencia en el campo de la historia de Vega Baja. Pero mejor que todo eso, tiene unas intenciones muy nobles al querer también legar el trabajo de su vida que con mucho celo ha reservado para esta oportunidad.

El Gobierno Municipal nos está apoyando. Los compañeros de la Escuela también. En las próximas semanas habrá buenas noticias para Vega Baja.

La vida y obra de Bartolomé Pabón

 

bartolome pabon y esposa zoraida

Bartolomé Pabón será sepultado hoy domingo a las 11 de la mañana, en el Cementerio Viejo de Vega Baja.

Un 25 de agosto de 1937, llegó a este mundo fruto del amor de sus padres, Ramón Pabón Meléndez y Eulalia Lozano Sepúveda quien en vida fue el Reverendo Bartolomé Pabón Lozano. 

El 11 de enero de 1964 contrajo matrimonio con su amada esposa Zoraida Rosado Ramos con la cual procrearon nueve hijos frutos de su gran amor: Ada, Elías, Angel, Sara, Pedro, Samuel, Rubén, Rebeca y Noemí, abuelo de 21 nietos y 17 bisnietos. 

Hizo sus estudios en Psicología y teología en la ciudad de Chicago. En el 1969 conoció a Jesucristo como su salvador y  junto a su amada esposa construyeron un nido de amor, familiar y espiritual.

Movidos por el Espíritu Santo y teniendo la convicción de la voz de Dios, en el año 1977 decide salir de la ciudad de Chicago para comenzar una obra de evangelización en el Barrio Quebrada Arenas en la ciudad de Vega Baja, Puerto Rico. Como resultado a esto, hoy día este barrio tiene un lugar de adoración.

Excelente esposo, padre, comerciante, ministro, misionero y músico; un varón lleno de muchos talentos, que fueron de gran bendición para la obra de Dios, el y su amada familia. En el 1980, por la gracia de Dios, nuestro hermano Pabón fue ungido como ministro, ordenado por el Concilio de Iglesia Pentecostal de Jesucristo, Inc; del cual fue un fiel ministro. Para ese mismo año el reverendo Bartolomé Pabón junto a su amada esposa comenzaron a viajar a la República Dominicana a ejercer la labor misionera. Juntos construyeron vidas, templos y bendijeron a una nación. Ellos siempre consideraron a Barahona, República Dominicana como su casa. En adición el Reverendo Bartolomé Pabón perteneció al ejecutivo conciliar. 

En en año 2002 se muda al estado dela Florida y en el año 2018 comenzaron en su hogar una obra la cual hoy está floreciente y estable, donde fue su última Casa de Oración. Hoy el hermano Pabón tiene muchos hijos espirituales en elMinisterio y siempre será recordado como un ganador de almas; al cual le gustaba darles estudios bíblicos en los hogares y fue un fiel amante de lalectura y el estudio y lalectura de Dios hasta su último día. 

Eclesiatés 3: 11, 14

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra  que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ellos se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.”

El torreón de un señor de hato de Manatí

carlos m ayes suarez

torreon original

Por Dr. Carlos M. Ayes Suárez
Víctor González Narvaez, GEOG, M.P.,PPL.

Cuando el adelantado Juan Ponce de León arriba a la desembocadura del Manatuabón, hoy Río Grande de Manatí, en 1506 obtiene de manos de los taínos una muestra de pepitas de oro procedentes de los placeres del río que discurría inmediato a su poblado o yucayeque. El descubrimiento de metales preciosos y la densidad poblacional indígena, una de las mayores de la isla, convenció al Adelantado de asentarse en el mismo poblado y a dar comienzo a la empresa minera que predominaría el ámbito económico durante las primeras décadas del Siglo XVI.
Pese al hecho de que las condiciones desfavorables del puerto los obliga a continuar sus exploraciones en busca de un lugar resguardado de la Mar Bravía y a mudar eventualmente el campamento hacia el sur de la Bahía de San Juan, resulta obvio que los intereses empresariales de los conquistadores, con el protagonismo de la familia Ponce de León, continuaron en el cacicazgo de Guaraca. Tal parece que durante el mismo periodo, las extensas llanuras de la región llamaron la atención de los ganaderos y agricultores y se comienza el usufrutuo de vastas extensiones de tierra o hatos como criaderos y estancias.
El proceso de conquista y colonización entrañó mucha violencia entre las huestes españolas y los pobladores indígenas, los esclavos negros y los enemigos de España. Debido a la gran distancia entre sus minas, los hatos, las estancias y los centros principales de población, el temor por un ataque de estos debió de haber sido constante. Era de esperarse, entonces, que los colonizadores pensaran en tomar medidas de defensa para protegerse.
La selección de un área elevada hacia el oriente del valle, que marcaba la entrada de una extensa llanura flanqueada tanto por el Norte como por el Sur por mogotes calizos y con un campo visual muy amplio del valle hasta la costa, le pareció muy adecuada al hatero para construir un torreón o torre de observación de sillares de veinte (20) metros de altura. (Ver Figura 1) Mediante el uso del Sistema de Información Geográfica (GIS, de sus siglas en inglés) el planificador Víctor González Narváez ha podido establecer el campo visual del que se disfrutaba desde la torre de vigilancia.
La dispersa población de la Ribera del Cibuco no parecía representar amenaza alguna para los intereses del hatero. No sería hasta el mismo siglo en que se funda el pueblo de Manatí, que comenzarían a formarse los núcleos urbanos que a partir del 1797 se diferenciarían como Vega Alta y Vega Baja. Los límites geo-político entre los pueblos de Vega Baja y Manatí no se definirían hasta mediados del Siglo XIX. Hasta ese momento la vida de los habitantes de la Ribera de la Vega gravitaría principalmente alrededor de los centros urbanos de Manatí y, antes de su fundación, de Arecibo.
Los sillares (bloques de piedra) de calcarenita para la construcción del torreón fueron canteados de los depósitos naturales de la roca en el cauce alto del río, inmediato a la confluencia de los ríos Grande de Manatí y Cialitos y posiblemente acarreados en balsas río abajo hasta las inmediaciones del lugar seleccionado para la construcción. La explotación de dicha cantera continuaría hasta el Siglo XVIII, cuando se funda formalmente el pueblo de Manatí. La torre de observación, cuya altura han estimado los ingenieros del Departamento de Ingeniería del Municipio Autónomo de Manatí a base de los restos de varias de las paredes que conforman en la actualidad el ábside de la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria y San Matías, tuvo una planta octagonal y un techo a ocho aguas con un dovela o cuña. En la parte más alta de cada una de las paredes encontramos dos aspilleras. Contó el torreón con una entrada principal con jambas y dintel (Cuyos restos aparecen empotrados en la construcción posterior de la iglesia) y una ventana a cada lado que posteriormente serían ampliadas como puertas para darle acceso a las sacristías que se construyen cuando se adapta el torreón como ermita.
El torreón sirvió como centro a una población que se fue estableciendo a su alrededor buscando protección, sentando las bases para el desarrollo del núcleo urbano original de Manatí. Al desaparecer las amenazas reales o supuestas, el enclave militar es ampliado para usarlo como ermita y, posiblemente, como lugar de evangelización de los indios, como lo evidencia los relieves escultóricos de las sacristías representando al personaje mitológico taíno Macocael.
En el centro del torreón, hoy centro del ábside de la iglesia, se descubrió una tumba que parece corresponder al Patrón del pueblo. El hallazgo de cinco (5) de las ocho (8) paredes del torreón por el Rev. Padre Emilio Tovar, evidenció que los orígenes de la cultura occidental en Manatí se iniciaron temprano en el Siglo XVI. Además, el descubrimiento de los relieves escultóricos mencionados parece corresponder a la primera y única evidencia arqueológica del proceso de evangelización de los indios. Dicho proceso de poblamiento culminaría con la fundación oficial del pueblo de Manatí hace 275 años en el mismo lugar donde se construyó el torreón militar.
Revisado el 29 de enero de 2019.

Obituarios| Bartolomé Pabón

bartolome pabon y esposa zoraida

Por Thomas Jimmy RosarioMartínez

El pasado domingo me llamó Elías Pabón para informarme del deceso de su padre, Bartolomé (Bartolo) Pabón. Era uno de esos hermanos de familia gigantesca que vivieron al sur de Vega Baja y en Morovis, pero él mismo produjo su propio familión junto a su querida esposa Zoraida.

Bartolo fue un inmigrante vegabajeño que vivió muchos años en Chicago, Illinois. A su regreso a Vega Baja residió en el Barrio Quebrada Arenas donde también era ministro en una iglesia pentecostal.

Lo conocí en tiempos de confusión para mi vida y le debo mucho de lo que gané con la experiencia que me brindó. El fiel católico que siéndolo se preocupó por aprender la palabra de Dios en un seminario evangélico, vivía conforme a a ella, con una entrega y compartir de amplia generosidad y sabiduría para todos.

En la Plaza de Mercado fue comerciante. Una calle en uno de sus lados, lleva su nombre, en justo reconocimiento de un buen ciudadano, padre ejemplar y una vida que todos debemos recordar.

Quise compartir la triste noticia antes, pero no tenía autorización de la familia y no la pedí en espera de que pudieran hacer los arreglos pertinentes para su regreso a Puerto Rico. Una de sus hijas notificó el hecho recientemente, por lo que me corresponde darlo a conocer.

El falleció en en estado de Florida. Aun no conozco los detalles, pero tan pronto los conozca, los informaré.

« Entradas Anteriores