In Memoriam: Fermín (Fito) Arraiza Miranda

Fermín Baltasar Arraiza Miranda (Fito)
A LA MEMORIA DE FITO:

Por su hermano, Antonio Arraiza Miranda


La huella de tu voz no fue palabra
Sino un eco, silencio mutilado
Un adiós sin sentido esta a mi lado
Y, en un ritual silente, la macabra

Soledad que me aterra día a día
De escuchar los pasados olvidados.
En mi rostro y mudez llevo trenzados
Una mirada de melancolía.

A eso le llaman tiempo los que olvidan
Los que presentes viven porque oscilan
Entre el hoy y el mañana sin pasado.

Y a pesar del silencio de tu risa
Todavía el ayer trae en la brisa
El eco de tu voz, aprisionado.

Fermín Arraiza Miranda, la presencia internacional vegabajeña en los tiempos de la Guerra Fría

Fermín Arraiza Miranda
Foto Noticel

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Sabía que Fito estaba muy enfermo, pero uno no me imaginaba que pasara por la transición. Debe ser que de imaginarlo tan fuerte, no lo creía humano. Pero tiene que haberlo sido, para que le cupieran tantas pasiones en una sola vida.

Ayer se celebró el velatorio veló y vine a enterarme hoy porque mi teléfono no tenía carga y no pude revisar mensajes. Me informan que se le dará sepultura en el Cementerio Municipal de Vega Alta hoy domingo a las 10 de la mañana. Falleció fuera de Vega Baja y no se enterrará aquí (profecía corretjeriana). Pero no importa, lo que tenemos que ver en su vida y darle crédito a su camino.

Hace muchos años que no lo veo ni sé de él. Como que dió paso a la generación de esos excelentes ciudadanos de su mismo apellido, sobrinos, primos e hijos. A los que todos conocemos en el firmamento de la actividad humana porque nos enriquecen con la cultura escrita y la musical y que hacen importantes aportaciones para el crecimiento de nuestra nación puertorriqueña. Mucha de esa semilla se debe a la hechura de sus ascendientes y en especial a Fermín Arraiza Miranda, quien un día de su madurez temprana abandonó sin retorno la profesión de abogado y se dedicó a otra acción humana luego de una persecución sistemática de componentes de los dos gobiernos que nos rigen.

A esos que le seguían hasta la Playa Puerto Nuevo cuando se reunía con sus amigos de todos los pensamientos, el podía identificarlos hasta que su vista le permitiera, los enfrentaba y burlaba. Y lo informaba a sus compañeros del palique, para prevención de los que tuvieran el valor de la fraternidad antes que la de la diatriba idealista politiquera porque sabía que generaría más carpetas de sospechosos como la de él.

Si hay un vegabajeño que cruzó el mundo de forma genuina para buscar apoyo para la independencia de Puerto Rico, fue Fito. No era una cruzada solitaria, pero fue el más que sobresalió en la guerra fría. Tenía una presencia imponente, una finura como escritor y un verbo de excelencia.

De tantos retratos que tengo de Fito, no he encontrado uno con el que uno pueda tratar de representar su personalidad. Por ahí está la del declamador, la del abogado y la del jóven soñador. Nunca le vi de viejo, pero era característico de él mirar a los ojos y sonreír abriendo toda la boca, como si fuera un apretado saludo de manos. En las fotos publicadas por la prensa entiendo que solo cambió el color de su pelo, a pesar de que pudo no haber seguido haciendo las mismas cosas.

Me alegro de verlo en mi memoria de nuevo, como fue y como es. Falta una buena biografía, gente que lo valora como excelente, hay de más.