91 personalidades más| Pepita Williams

Pepita Williams
Fototeca Jimmy Rosario 160412 (1962)

(Actualización, 1/27/2020 1009AM)

Posterior a la publicación de esta entrada donde presentamos una foto de Pepita Williams, el amigo Kiko Guardiola nos escribió una nota en Facebook indicando que esta persona fue la autora de la canción de niños “Pollito chicken, gallina, hen” . Revisamos el Internet buscando información y hemos encontrado su biografía y otras entradas. Nos sorprendimos saber de que una tía nuestra, Raquel Villamil de Martínez (Ms. Martínez), quien era maestra en el Barrio Maricao de Vega Alta, cantaba esa canción, según el reportaje.

Doña Josefa Ramirez

Vda. De Williams – (Doña Pepita)

Nació en Vaga Alta, Puerto Rico el 10 de marzo de 1914. Se casó en 1935 con Don Jaime Williams, también de Vega Alta y de quien enviudó en 1970. Procreando seis hijos, Jaimito, Pepín, Doris, Idalia, Carlitos y Rosín.

Se graduó de la Escuela Superior de Vega Alta, donde al tomar el examen para entrar a la universidad y obtuvo la puntación mas alta. No pudo entrar debido a limitaciones económicas y se fue a trabajar en la Escuela Parroquial de la Iglesia Católica que pastoreaba el Padre Delgado quien al identificar sus habilidades de canto la contrató para dar clases a niños de edad pre-escolar.

Luego de casarse montó un servicio de cuido en su casa a $0.50 centavos semanales por niño para balancear el presupuesto con su esposo quien para entonces estaba en el ejército. Luego pasó a ser ayudante de “kínder” en la escuela pública de Vega Alta localizada en la calle Teodomiro Ramírez, nombre de dicha calle en honor a su padre.

Compuso carias canciones, algunas en inglés para facilitar la enseñanza del idioma. No estudió música pero era una natural en el oficio pues se sentaba en un sillón a componer, sin lápiz ni papel y se las aprendía de memoria sin dejar escritos excepto, ocasionalmente en las pizarras de los salones. Luego se las cantaba a los niños.

Varias compañeras maestras le alentaban; Ms. Andújar, Ms. Dávila, Ms. Cabrera (a quien dedicó una canción) y Ms. Martínez quien cantaba. Su música fue poco a poco diseminándose de boca en boca en las escuelas de la isla de Puerto Rico. Y, ¿qué puertorriqueño no ha cantado… “Pollito “chicken”; gallina : “hen”; lápiz “pencil”; y pluma ‘pen’.?

Entre sus canciones: Pollito “chicken”, la mas reconocida, El buen barquero, Mi diploma, Los colores de mi bandera, la cual fue traducida a inglés. La Sra. Dalia Landrón del Departamento de Educación y el Senado de Puerto Rico le otorgó un merecido reconocimiento y fue entrevistada por Jorge Rivera Nieves en el Canal 2 de Telemundo. Fallece en su residencia en Bayamón el 29 de septiembre de 2001.

(Copiado de ACEMLA RADIO)

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Canción del “Pollito chicken” ya tiene 84 años

La canción fue muy popular en las escuelas durante décadas.

Foto Primera Hora

Por Rosita Marrero 6 de febrero de 2014 • 12:00am

Una educadora puertorriqueña se inventó una sencilla y pegajosa canción para enseñarles inglés a sus estudiantes, la cual se ha cantado durante décadas y que, a los 84 años de su creación, aun se entona despertando nostalgias.

“Pollito chicken, gallina, hen, lápiz pencil y pluma pen. Maestra, teacher, puerta door; ventana, window y piso floor”, dice la canción que data de 1930.

Doña Pepita Ramírez, una maestra de Vega Alta y quien falleció en el 2001 a los 87 años, escribió la canción para enseñarles inglés a los niños que asistían a una guardería infantil que tenía en su casa.

Su hijo, Jaime Ramírez, relató en una ocasión a Primera Hora la historia de la canción que recorrió el mundo entero y que han cantado innumerables generaciones.

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“Ella era educadora y si le iba a enseñar unas palabra en inglés a un niño, buscaba con qué ilustrarla. Si le decía ‘rule’ buscaba una regla. Fue así, que uno de esos días en que les mostraba, por ejemplo, una puerta para la palabra ‘door’ y una lámina de un pollito para la palabra ‘chicken’, tuvo el efecto de que al día siguiente, llegó un niñito con un pollito y le dijo: ‘Misis, aquí está el pollito chicken, y ese día escribió la canción”, contó Ramírez.

La  canción  fue  muy popular en las escuelas durante décadas, sobre todo en momentos en que se trató de impulsar la enseñanza del inglés en el sistema de educación pública.

En 1998, Doña Pepita y sus herederos cedieron los derechos de autor a la compañía Latino American Music (Lamco) y sus  herederos reciben un por ciento de las regalías que genera el uso de ésta. La canción fue registrada ante la Asociación de Compositores y Editores de Música de Puerto Rico y en la Biblioteca del Congreso.

Teorías de conspiración

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Cuando trabajaba en la Asamblea Legislativa de Puerto Rico con las delegaciones minoritarias del Partido Nuevo Progresista entre 1983 a 1986, mi labor profesional como asesor jurídico consistía en crear, preparar, corregir y analizar todos los proyectos de ley y resoluciones que se presentaban para radicación y que eventualmente se convertirían en proyectos y en legislación rechazada o aprobada.

No todas las medidas corrían igual suerte, ya que unas se quedaban en ideas, otras no pasaban a consideración y especialmente las de minoría, no se incluían en el Calendario o se rechazaban. En la parte política-partidista que caracteriza toda la actividad en esas cámaras legislativas aprendí lo que querían los legisladores, que era que había que contar con argumentos en contra de las medidas de las oposiciones a la que yo representaba y a estar preparado para refutar los fundamentos de las medidas contrarias.

Bajo la teoría de ellos, sólo habían blancas y negras, pero como fotógrafo conocía los grises y los colores. La evaluación que hacía de la legislación no la podía hacer únicamente bajo las exigencias limitadas dentro de los propósitos politico-partidistas de mis superiores. Mis informes, pues, contenían una gama de observaciones sobre puntos correctos y equivocados.

Siempre atendí las medidas como deben verse las leyes, desvinculadas de las “pildoras venenosas” y los malditos matices. Eso me valió la confianza no solo de los legisladores penepés sino de los demás partidos allí representados, quienes le solicitaron permiso a mis jefes para que les ayudara a evaluar proyectos con potencial de aprobarse. Igual situación me correspondió luego con los legisladores municipales a los que he servido independientemente de su color en distintos cuatrienios.

Las teorías de conspiración nacen de la desconfianza, pero a veces de las posiciones inflexibles de los seres humanos que tienen esa desconfianza. En nuestros días, el asunto de la marcha ha sacado a flote viejas teorías sobre promotores, marchantes y terroristas y es necesario revisar nuestras propias creencias para no sumar a las equivocaciones usuales -a veces creencias generalizadas- que tanto nos dan motivos de preocupación.

Hay que partir de la premisa, a base de la experiencia, de que en cada marcha hay elementos de muchos sectores que se aprovechan de las circunstancias para adelantar sus posiciones o sus creencias. El gobierno tiene el poder que le concedieron sus electores, pero a los gobernantes no se les ha autorizado a excederse en el poder. La Policía, como uno de los elementos que procuran la seguridad, no puede excederse a su función de proteger la vida y la propiedad. Los ciudadanos, no importan lo que crean, tampoco pueden tomar la justicia en sus manos.

Lo malo son las agendas de vida. Las creencias, muchas veces bien razonadas para echar adelante a Puerto Rico, producen ceguera y dañan la sociedad cuando se convierten en prejuicio. Si creemos que todo lo que hace el gobierno está amañado o que todo marchante es un terrorista, nunca podremos ponernos de acuerdo en adelantar nuestra sociedad.

Hay que saber distinguir a un favorecedor de una idea, al que se suma como promotor y al que marcha. A los tres hay que respetarlos aunque no creamos en su propósito. Habrá personas e instituciones oportunistas que quieran aprovechar la ola y no podremos evitarlo. Y los que representan el gobierno deberán trabajar para proteger esos derechos porque es su obligación.

Los que dudemos de algunos o todos tal vez podamos aprovechar para conocer deficiencias en nuestra sociedad que puedan superarse, si somos objetivos en nuestro juicio de las circunstancias.

La mente es un lugar de cultivo del todo. La mayor parte de las teorías de conspiración, son ideas elaboradas desde la ociosidad o para reafirmar posiciones. Es mejor enfocar en el asunto que se denuncia y olvidarnos de la hojarasca que la rodea.