Fototeca Jimmy Rosario| Eventos| Recibimiento llama olímpica en Vega Baja (1966)

Foto de 1966 por Thomas (Jimmy) Rosario Flores en ocasión de recibirse la llama olímpica en Vega Baja para los X Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en el mes de julio de 1966. Se pueden observar deportistas de la época y funcionarios públicos como Chantó Cantellops, Raúl López Avilés, Manuel Vélez Ithier, José Manuel Sanabria, Cristina De León. José (Quique) Valentín Arce, Antonio (Toñito) Hernández y los atletas de la Escuela Superior López, Rivera, Dávila y “Pipo” Adorno.

Mejorar actitudes para mejorar nuestra historia vegabajeña

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La vida es un proceso que va dejando unas huellas. Esas huellas se llaman historia, pero sólo existen cuando se cuentan. Y para contarlas hay que recopilarlas con cuidado y analizarlas sin apasionamientos, excepto el que motiva escribir una historia verdadera.

A falta de obras sobre historia vegabajeña bien documentadas, a veces dependemos de lo que ya se ha dicho o presentado, aunque no sea una verdad absoluta o siquiera una verdad. Carlos Ayes nos previno de caer en ese error en su escrito sobre el libro de Wilhelm Hernández, Desde sus techos de tejamaní y de nubes.

Antes se elogiaban los escritos sobre historia de Vega Baja por el solo hecho de publicarlos, que siempre ha sido un reto, porque llenaban un vacío.

Hay muchos mitos sobre cómo escribir, algunos de los cuales trata en uno de sus ensayos el fenecido historiador Fernando Picó, en un libro recién publicado. Se habla incluso de escuelas formativas. En la historiografía puertorriqueña se reconoce un ciclo donde la historia que se contaba era la oficial que respaldaba la gestión gubernamental, en la que los historiadores que querían participar de la producción en masa de libros y revistas, debían ponerse al servicio del gobierno y de los postulados que sostenían al Estado Libre Asociado y la grandeza del modernismo y respeto de derechos que se habían creado por el Partido Popular. Los estudiantes de esa época fuimos recipientes de ese enfoque.

Una Secretaria de Estado de otro gobierno de ideología distinta nos quiso hacer creer que los puertorriqueños invitamos a los americanos a invadirnos. Los escritores independentistas, por su parte, de hecho los más prolijos, maldicen a unos y otros y crean su propia versión heroica de los que nunca tuvieron el poder de convencimiento a las masas y donde algunos optaron por otros medios. En algunas ocasiones, tienen razones que nos sirven a todos, pero en todo caso, la historia oficial lamentablemente es definida por el gobierno triunfador.

Hace dos décadas un grupo de historiadores nos reuníamos en un salón que nos había cedido la Legislatura Municipal donde compartíamos el conocimiento, las fuentes y la interpretación de la historia vegabajeña. Hoy día esas sesiones se dan bajo la Escuela de la Historia Vegabajeña de una manera limitada pero con una agenda ambiciosa hacia el futuro.

De alguna manera todos tenemos responsabilidad de la buena historia y de la historia equivocada. Afortunadamente hay muchas personas buenas trabajando constantemente desde abajo en historias de los barrios y sectores como Mily Navedo con el Alto de Cuba, Herminio Marrero con el Ojo de Agua, Luis Mejías con Ceiba Sabana y otros conscientes de que la historia de la unidad que es el Municipio de Vega Baja es la suma de todos los demás componentes como lugares, sectores y barrios. Otros buenos vegabajeños, con sus propias habilidades, como los fotohistoriadores, (Ricardo Salvá, Tony Muñiz y Luigi, Edgardo Pabón ) estan haciendo un buen inventario de imágenes, tan importantes en todo recuento.

Fuera de Vega Baja, José Luis Colón González no se ha olvidado a pesar de la distancia. En octubre dará a la luz su segunda edición de Caribe China, una industria local que benefició la economía y aun nos da un gran orgullo por la labor que ahí realizaron nuestros compueblanos. Mientras, sigue haciendo extraordinarias y serias contribuciones a la historia de Puerto Rico.

Carlos M. Ayes Suárez, al igual que José Luis, tiene un doctorado en historia y también ha puesto su interés en nuestra historia local. Su tesis es un trabajo importante por sus fuentes anteriormente desconocidas, por su aclaración y nuevas ideas sobre nuestra prehistoria e historia.

Mi temor es que las historias que estamos haciendo son incompletas al saque. Lo he señalado antes y se me ha demonizado, pero nadie tiene el monopolio de la verdad ni el manejo de todo el conocimiento de un tema. Conozco que varias instancias donde estando disponible fuentes para un estudio se han negado a historiadores, lo que limita, a mi entender, de una manera criminal, lo que supone ser documentación pública asequible. En este momento, los nombres de los acaparadores y obstruccionistas de la historia no son importantes. Es mejor, para todos, recurrir a la persuasión y cooperación y lograr un mejor ambiente entre investigadores.

Agrupar a los que nos interesa la historia completa y verdadera nos alejará de las historias de escritorio y nos proporcionará mejores herramientas para lograr nuestros escritos. El intercambio es bueno para el historiador y para la historia.

Para llegar a la verdad y “armar la historia” necesitamos recoger los fragmentos dispersos que la componen. En la soledad, solo podremos recurrir a la nostalgia y a la simpatía. Necesitamos adentrarnos en la caverna de Platón y usar la luz del mejor entendimiento para poder iluminar la oscuridad en que aun yace parte de la historia vegabajeña, pero tenemos que comenzar por la actitud de los historiadores.

Fototeca Jimmy Rosario| Personas o Grupos| Raúl López Avilés

Raúl López Avilés en 1956
Foto Por Thomas Rosario Flores

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Hace pocas horas conocí que Raúl López Avilés pasó por la transición. Mi memoria, desde niño hasta esta edad, me hace recordar a esa persona de carácter apacible, trabajador, buen esposo, padre y ciudadano. Y con un profundo sentido de verdadera compasividad.

Provino de una familia de comerciantes. Afortunadamente casó con otra mujer extraordinaria, Anilda Torres Miranda, que los vegabajeños hemos honrado por ser una educadora de las mejores. Todos sus hijos y nietos son gente exquisita.

El amor por la que fue su compañera por más de seis décadas lo dejó en una devastadora depresión. Nunca más mis padres, sus compadres, pudieron volver a hablar con él. Me explicó, a manera de dolorosa excusa, que no tenía valor para compartir como en los viejos tiempos. Huía a todo lo que le recordara a su esposa Anilda. Había un tiempo en pausa para él, como esperando reunirse con su amada.

La llamada muerte es la más trascendental experiencia humana después de la vida y la fuga de la espiritualidad a otro plano, por lo que visualizo el bello reencuentro anoche entre Raúl y Anilda. Eran dos seres iluminados individualmente y como pareja.

Tengo, pues, la certeza de que nuestro amigo Raul ha cumplido un ciclo, como nos va a pasar a todos. El tiene la dicha de que su paso se ha adelantado.

Libros y publicaciones| Revista Vega Baja, Num. 1

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Anoche se presentó la revista Vega Baja, un esfuerzo municipal para reforzar la identidad de pueblo mediante la presentación de temas diversos. Aun no sabemos si será periódica su publicación ya que otras publicaciones que ha comenzado esta administración no han tenido continuidad. Pero esa es la intención y es un buen propósito.

En este año pre-electoral cuentan con un buen equipo de impresión y también con excelentes personas dedicadas en el arte y diseño y en la producción. A un costo menor que si se imprimiera comercialmente, es una alternativa genial de la presente administración.

Creo que el tema escogido, Luis Meléndez Cano, es oportuno. Los homenajes se hacen preferiblemente en vida y en el momento adecuado. Y para la posteridad, es menester que las historias de las personas se trabajen recogiendo su recuerdo y opinión.

Sobre la revista, creo que es visualmente bella. La dirección y concepto es del propio alcalde Marcos Cruz Molina, el diseño gráfico de Steven J. Martínez Mejías y la participación de Ivan Pagán, Wanda Dávila y Ricardo Salvá como fotógrafo de la portada. La digitalización de las fotografías se hizo a cargo de unos “estudiantes practicantes del Centro de Investigaciones Históricas del Centro de Investigaciones Históricas”, los cuales, al igual que los autores de las fotografías de contenido, no se mencionan sus nombres. Entre las mismas, hay algunas que fueron tomadas por mi padre, pero se despachan como parte de la Colección Municipio de Vega Baja.

El Editorial está escrito en una letra muy pequeña para un espacio reducido. Debió haberse acortado el escrito o aumentado el espacio a más de media página. Las preguntas de la entrevista, son muy extensas. Y al igual que las demás publicaciones que ha tenido el Gobierno Municipal, sólo cuentan con un escritor, que es el Director del Centro Histórico, Wilhelm Hernández. Bajo la administración de Luis Meléndez Cano, había una diversidad de autores que trabajaban en artículos de las revistas de Fiestas Patronales o de Pueblo y Libro del Año y aun en el libro Vega Baja, su historia y su cultura, trabajaron personas en distintos temas, logrando una obra de gran diversidad que con sus luces y sombras y la ausencia de una actualización, sigue siendo la principal fuente de historia que se consulta.

El alcalde ha anunciado que la segunda edición será sobre el tema de la Legislatura Municipal. Creo que es un error porque no se ha estudiado adecuadamente el tema hasta el momento y si se va a hacer mensual la revista como se anunció, no podría hacerse una publicación adecuada.

Había una Comisión Histórica de la Rama Legislativa Municipal, creada por la Presidenta Janette Miranda y continuada por Ebrahim Narváez que hace años no ha sido convocada pero que produjo la actividad de bicentenario de la Legislatura Municipal y otras actividades. Hay trabajos publicados y otros pendientes que son insuficientes para hacer un trabajo de divulgación responsable. Si se quiere hacer propaganda, pues adelante. El poder político lo permite.

Otra deficiencia que encuentro es su limitada circulación. Se anunció la impresión de cien ejemplares solamente y me indicó el Director del Centro Histórico que de esos se habían reservado algunos números para personas especiales y lugares de acopio. A los que asistimos a la actividad de presentación nos dieron un ejemplar. Había una idea de publicarlo íntegro en Internet, lo que sería una buena idea, porque es una obra que hay que perpetuarla.

En general, el trabajo realizado en la primera edición es muy bueno. Salvados mis señalamientos, que los hago de buena fe y con la esperanza de que se continúe esta iniciativa, los felicito.

Ideario Vegabajeño| Presentación de la Guía Informativa de Vega Baja por Dra. Jessika Reyes Serrano

Dra. Jessika Reyes Serrano

Mensaje en ocasión de la presentación de la Guía Informativa de Vega Baja por la Dra. Jessika Reyes Serrano en Museo Casa Portela el viernes, 6 de septiembre de 2019

En 1887 nació, en Salta, el hombre que fue Salta:

Enero 11

Juan Carlos Dávalos, fundador de una dinastía de músicos y poetas.

Según dicen los decires, él fue el primer tripulante de un Ford T**, el Ford a bigote, en aquellas comarcas del norte argentino.

Por los caminos venía su Ford T, roncando y humeando. Lento, venía. Las tortugas se sentaban a esperarlo.

Algún vecino se acercó. Preocupado saludó, comentó:

Pero don DávalosA este paso, no va a llegar nunca.

Y él aclaró:

Yo no viajo por llegar. Viajo por ir.

De Los hijos de los días, Eduardo Galeano

Me confieso adicta a los viajes. A conocer nuevos países, ciudades, playas, ríos, restaurantes… A disfrutar no solo de la llegada sino también del camino.

En enero de 2012 cumplí uno de mis sueños, pedí una licencia sin sueldo, cogí mis ahorros, compré una buena mochila y me fui 6 meses a “mochilear” por América del Sur. Visité lugares hermosos, algunos de ellos accesibles; otros en pueblos distantes y poco poblados. Sin embargo, algo que observaba y agradecía cuando llegaba a uno de esos pequeños pueblos era que en la estación de buses o en la plaza principal había un centro de información turística y te entregaban algún opúsculo o librito con datos y lugares de interés. Cuando esto ocurría, inevitablemente, comparaba con Puerto Rico y pensaba en la necesidad de que existiera un turismo organizado y responsable. Recordaba todo lo que mi país tiene para ofrecer mas allá del Viejo San Juan, pero que no es accesible o pasa desapercibido porque, tal vez, no le hemos dado la importancia que merece.

Por tal razón, celebro que Vega Baja hoy reciba la publicación de una guía informativa en la cual los vegabajeños, vegabajeñas, compatriotas y extranjeros podrán conocer un poco más de nuestro pueblo.

La guía informativa comienza mostrándonos la localización, el tamaño, el clima, la topografía, mapas y rutas para llegar a Vega Baja. Por la carretera #2, por el expreso, por la 670, la 686, la 689, la 688, la 687, la 692, la 160, la 676. Después de conocer esto, deberíamos hacer una camisa que diga “Todas las rutas conducen a Vega Baja” o “No hay excusas para no visitar Vega Baja”.

Vega Baja, fue declarada ciudad en 1990 ( y recuerdo cuando colocaron un cartel que decía “Vega Baja Ciudad por Derecho Propio”) Nuestro pueblo se divide en 14 barrios: Yeguada, Puerto Nuevo, Cibuco, Cabo Caribe, Algarrobo, Ceiba, Rio Abajo, Rio Arriba, Pugnado Afuera, Pugnado Adentro, Quebrada Arenas, Pueblo, Almirante Norte y el barrio que esta más pega’o (Almirante Sur) gracias a “Bad Bunny”

Y es que todo es por épocas: para los años 40 y 50, decías que eras de Vega Baja y te mencionaban al Trío Vegabajeño (de hecho, en Vega Baja existe una plaza y un monumento en su honor). En los 70 y 80 te decían, bayamóntate, barranquítate, vegabájate (aludiendo al salsero Marvin Santiago). Luego, a mediados de los 90 (mi generación) mientras estudié en la UPR, decía que era de Vega Baja y me decían: “¡Ah, eres Fiel a la Vega!” Hace dos meses, viajé a España y créanme conocí seguidores españoles y cubanos de Benito Martínez, “Bad Bunny”, y sabían de Vega Baja.

Y es que en varias ocasiones cuando digo que soy de Vega Baja, algunas personas me han dicho: “La gente que conozco de Vega Baja está bien orgullosa de ser de ahí”. Y tengo que decir que sí, que me encanta mi pueblo porque tiene: ríos, laguna, playa, monte, manantiales, restaurantes…

El territorio vegabajeño es rico en recursos hidrográficos. Algunos de ellos son, como escribió Juan Antonio Corretjer, “El río Cibuco (que) escribe, su nombre con letra dorada”, el río Indio, el manantial La encantada y Ojo de Agua (lugar en el cual guardo lindos recuerdos de mi niñez).

Vega Baja dispone de cinco reservas naturales, una de la más conocidas es la Laguna de Tortuguero, declarada reserva natural en 1979. Lugar donde se puede pescar y caminar por sus senderos para estar en contacto con la naturaleza y desconectarse del agite urbano. La laguna, además, es un espacio que, desde siempre, ha sido inspiración para las artes. En 1962 la vegabajeña Bárbara Martínez publicó desde Washington su poema “A Tortuguero”:

Laguna linda laguna,

Laguna de Tortuguero,

Dormida en la verde alfombra

De la tierra que mas quiero

Cabe destacar que la guía también menciona algunos libros escritos por vegabajeños o dedicados a la historia de nuestro pueblo.

Vega Baja: edificios históricos

Los edificios y monumentos que integran el Patrimonio Histórico representan un elemento que pertenece a la historia y a la tradición de un país, motivo principal por el que deberíamos preservarlos, para dejárselo a las futuras generaciones.

¿Quién no se ha tomado una foto frente a una edificación que consideramos importante? Los que han podido viajar, La Torre de Pisa, el Empire State Building, en Puerto Rico, el Morro…

Vega Baja posee varios, entre ellos el Museo Casa Alonso que no tiene nada que envidiarle a otras casonas (museo) de la época porque además de la decoración, es espacio para tertulias y exposiciones (y soy testigo de eso porque hace algunos años expuse mis poemas junto al artista Carlos Vélez y mis estudiantes de la Sandín también exhibieron sus bordados). Casa Alonso, además, posee una colección de fonógrafos y discos en la sala de la música y una colección de revistas y libros en la Biblioteca Pedro Albizu Campos.

En el pueblo, también encontramos el Museo Casa Portela (donde hoy celebramos esta publicación), la moderna Escuela de Bellas Artes Adrián Santos Tirado, el Teatro Fénix, la Casa Alcaldía, la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, la Escuela Jose G. Padilla, donde cursé mis estudios primarios y me recibió la muy querida Sra. Ramos (aunque yo pataleaba porque no quería ir a la escuela y ahora soy educadora). Además, se destaca la Farmacia Náter (que todavía brinda servicios) y, uno de mis edificios favoritos, el Teatro América con su estilo Art-Deco, pero es mi favorito, no solo por su estructura, sino porque es un teatro vivo: en él hay presentaciones, clases y actividades constantemente. De hecho, la mayor parte de los espacios que he mencionado son edificaciones vivas. Y esto es importante destacarlo porque es lo que más valor posee. ¿Para qué queremos un hermoso edificio histórico que no esté disponible a sus ciudadanos?

Tal como expresa Pedro Martin y David Olmedo:

(…) habría que integrar los edificios históricos en la vida cotidiana de la sociedad y hacer al ciudadano partícipe y usuario de la edificación histórica en la medida de lo posible. Debe acabarse con la visión “elitista” de los lugares históricos, que se entienden más como museos o lugares turísticos que como elementos vivos a los que dotar del uso debido para que la sociedad desarrolle sus funciones cívicas en ellos, o a través de ellos, aunándose la actualidad con la historia de que son testigos y sobre la que se asienta precisamente esa sociedad. Así tendrá verdadero sentido la concepción del patrimonio como motor de riqueza tanto cultural como económica (…).

Por tal razón, la Guía Informativa de Vega Baja adquiere gran importancia ya que, además de orientar, invita y nos regala espacios para el uso ciudadano.

Otro lugar muy bonito es la Antigua estación de Tren que se remonta a 1891. Tren a quien le cantó Manuel Jiménez “El Canario” en aquella plena titulada “La máquina” y que dice:

La máquina patinaba

Cuando salió de San Juan

Bayamón , el Dorado, Vega Alta

En Vega Baja volvió a patinar

Me parece que la estación de tren nos recuerda cuánto perdimos sustituyendo el transporte colectivo por el vehículo personal.

Por otra parte, quiero destacar, por un gusto personal, el Panteón Otero Martínez, construido en 1886, en el cual yacen el exalcalde Tulio Otero y Eladio Rodríguez Otero abogado y escritor. Este panteón esta incluido, desde 1984, en el registro nacional de lugares históricos de Estados Unidos.

Digo por un gusto personal porque en muchas ocasiones he visitado cementerios al viajar: La Recoleta en Argentina, el de Chichicastenango en Guatemala, el cementerio de Santiago de Chile, el Cementerio Santa Maria Magdalena de Pazis ubicado en el Viejo San Juan. En fin, visito los cementerios aunque no tengan importancia histórica.

Y es que los cementerios son un espacio de memoria social que se insertan en el límite terrenal y espiritual a partir de la concepción de la vida y “el más allá”.

En mi opinión, los cementerios nos dicen un poco de la vida de ese pueblo, ciudad o país. ¿Cuánto o cómo recordamos a la familia? ¿Cómo han cambiado las costumbres?

En adición, Vega Baja posee muchos monumentos: al migrante, al club 4H… pero mi favorito es el Monumento al Hombre de la Caña del escultor Andrés Sierra, develado el 11 de octubre de 1985. Este monumento es icono de nuestro pueblo y considero que el mural realizado por el artista y tatuador Victor “el Gallo” Cabán le añade un toque especial. Sin duda, la imagen de los bueyes fue acertada. El hombre de la caña representa el cognomento que decimos con orgullo: Vega Baja ciudad del Melao Melao.

La guía informativa destaca las actividades deportivas: el maratón y el voleyball playero.

Y también nos provee una Ruta de Chinchorreo. Por mencionar algunos lugares, porque sé que a esta hora hace hambre:

¿Quién no se ha comido una rica alcapurria en la playa o un bocadillo de marlin?

¿Quién no se ha comido un pedazo de pizza en Alex Pizza o en Padillas?

¿Quién no se ha comido un pollito de Robby?

¿Quién no ha visitado uno de los restaurantes más tradicionales:El Fogón? Lugar que escogía mi familia durante mi adolescencia para celebrar cumpleaños y aniversarios.

Y para completar el chinchorreo y el lechoneo, como decimos los boricuas, desde el año 2015 Vega Baja celebra, el segundo viernes de cada mes, el Vega Baja Gastronómico.

Y luego de mencionar y recordar “La manteca que nos une” ,como dice la escritora puertorriqueña Magali García Ramis, nos vamos con toda esa grasita en la panza a hacer el recorrido por los lugares que le dan el cognomento a Vega Baja de Ciudad del Ecoturismo. Lugares que no tienen nada que envidiarle a otro país. Lugares con paisajes que nos quitan el aire, y quiero aprovechar para destacar que la fotografía de esta guía estuvo a cargo de Ricardo Salva Gonzalez, Rudy Rivera Rivera, Luis Alvarado Torres e Ivan Pagan Vazquez.

En primer lugar, el Manantial de Ojo de Agua que brota en el barrio Algarrobo. Lugar en el cual guardo lindos recuerdos de mi niñez, como mencioné, ya que mi padre me llevaba bastante seguido.

En Almirante Sur encontramos el Área Recreativa El Trece, Jardín Botánico y Mariposario, un lugar para tener un pasadía familiar en el cual se respira naturaleza y podemos apreciar el curso del rio Indio.

También en Almirante Sur encontramos el hermoso Charco Azul, lugar que antes era para los locales, pero que hoy día gracias al internet (aunque esto puede tener sus consecuencias) ha sido más frecuentado por turistas. Llegar al Charco azul es desconectarse de la ciudad para sumergirse en la naturaleza pura. Sus cuevas son un tesoro natural.

El Manantial de Guarico es otro lugar que ha adquirido amplia divulgación en las redes sociales. Es uno de los manantiales de la Reserva Tortuguero (lugar que ya mencioné) y estar en él es como detenerse en el tiempo por la paz que emana.

Finalmente, y, posiblemente, el lugar que más atesoramos los vegabajeños y vegabajeñas: la Playa de Puerto Nuevo, considerada desde siempre como una de las playas más bellas de Puerto Rico y el Caribe. En muchas ocasiones, cuando digo que soy de Vega Baja la gente alaga mi playa y muchos tienen recuerdos de infancia en ella porque algún familiar tenía una casa en la playa. Conozco amistades que viajan dos horas para bañarse en las aguas de nuestro Océano Atlántico. Miles de puertorriqueños y extranjeros la visitan a diario (en temporada alta podría recibir entre 10,000 a 15,000 bañistas).

Recientemente, la playa de Puerto Nuevo recibió la certificación de Bandera Azul, que concede la Fundación para la Educación Ambiental a las playas, puertos y embarcaciones que cumplen los criterios de legalidad, sanidad, limpieza, seguridad e información y gestión ambiental. Hoy día, hay 4,271 playas, marinas, operadores turísticos y embarcaciones en 49 países del mundo que están certificadas como Bandera Azul. Y Puerto Nuevo es una de ellas.

Y así le cantaba Fernandito Álvarez y su Trío Vegabajeño: “La playa de Vega Baja y la Mar Chiquita son rinconcitos de ensoñación”.

Celebro la guía informativa de Vega Baja y la visión de Marcos Cruz Molina. Y me permito darle un consejo, dar a conocer nuestros lugares históricos, ecoturísticos y recursos naturales es maravilloso, pero cuidarlos es fundamental. Sé que desde la divulgación en las redes sociales de muchos de nuestros “tesoros escondidos” ha sido ardua la tarea de mantener limpios esos espacios. Como educadora, siempre apuesto a la educación y orientación del buen uso de nuestros recursos. La publicación de esta guía áñade una responsabilidad que no solo deben asumir el alcalde y empleados del municipio sino todos los vegabajeños y vegabajeñas. En mi opinión, el orgullo de pertenecer a un lugar debe transcender a la responsabilidad de cuidarlo y protegerlo.

Soy viajera. Soy mochilera. Soy playera. Soy Charco Azul. Soy río Cibuco. Soy río Indio. Soy del Melao Melao. Soy vegabajeña y …“Esto es Vega Baja: una experiencia para vivir”

Buenas noches. Muchas gracias.

Biografías Vegabajeñas| Casilda Santos por Pedro Pérez (2015)

Casilda Santos Santos

Por Pedro Pérez

Nació en el Barrio Puerto Nuevo de la hermosa playa de Vega Baja en el año de 1942. Su ambición era estudiar leyes, pero por la necesidad de qyudar a sus padres decidió enfocarse en el campo secretarial y tomó estudios en el Instituto Técnico Comercial de Puerto Rico donde se graduó de secretaria. Pronto comenzó a trabajar en agencias gubernamentales.

Para 1971 ingresó en la Universidad del Sagrado Corazón en Santurce en cursos nocturnos y por motivos de enfermedad no continuó los mismos.

Después de 5 años regresó a su trabajo en la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados donde se jubiló con 32 años de servicio en el gobierno. Casilda ha participado en muchas actividades relacionadas con la poesía y figura en la Antología Poética “Vega Baja su historia y su cultura” editada en 1987.

Pertenece al Movimiento Poético del Cibuco.

(De su libro Auroras Encendidas, 2015)