Monumentos Vegabajeños| ¿Qué pasó con el busto de Luis Muñoz Marín?

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En un tiempo en Vega Baja tuvimos un exceso de homenaje al gobernador Luis Muñoz Marín. Se puso su nombre a una mera calle, que se le dio equivocadamente el nombre de bulevar que viene del francés y significa una calle generalmente ancha y con árboles. También un edificio del gobierno municipal se le llamó igual y una escultura se colocó en el estacionamiento público del oeste del casco tradicional.

La calle no está rotulada, el edificio tiene problemas estructurales y el monumento que contiene el busto sobre un pedestal ha desaparecido. La última vez que lo vi fue cuando retraté al amigo Fernando Acobe, quien trabajó en una de las biografías del prócer.

El Gobierno Municipal no ha informado si el monumento fue retirado para restaurarlo, como hicieron con el marlin del  otro monumento dedicado a los pescadores que aun no ha vuelto a su espacio.  Tampoco se sabe si fue hurtado en la tradición vegabajeña de desaparición de metales expuestos al público.

El busto estaba ubicado detrás del cuartel de la Policía Estatal y a pasos del de la Policía Municipal.

Seminario de Investigaciones Históricas el próximo sábado 26 de mayo

logo EHV Investigador

El Dr. Carlos Ayes Suárez, Presidente de  la Escuela de la Historia Vegabajeña, informó que el próximo sábado 26 de mayo a partir de las 9:00 de la mañana, se ofrecerá un seminario de investigaciones históricas.

El seminario está diseñado para preparar a los miembros investigadores en conocimientos, destrezas y metodología en la historia vegabajeña. Cualquier persona interesada en ser parte de la institución está invitada a ingresar el mismo día como Investigador en la Escuela de la Historia Vegabajeña.

No necesita tener experiencia ni estudios previos, ni se requiere cuota o pago alguno.

Biografía| Luis Fermín Náter Silva (Güigüí) por Violeta Landrón

01382 1969 LUIS F GUIGUI NATER

Luis F. (Güigüí) Nater 1969 Fototeca Jimmy Rosario

 

Por Violeta Landrón

(Aparecido en programa de Fiestas Patronales de Vega Baja, 1999)

“¿Sabes donde esta ubicada la tienda de Isa, el árabe?…pues allí nací yo, en la Calle Betances frente a La Asturiana. Ese local era mi residencia”. Así me dice Güigüí sentado en su sillón de ruedas, que para nada ha cambiado su carácter afable y comunicativo. Doña Nora, su amante y dedicada esposa, le mira con dulzura y me comenta: “Es admirable como Güigüí, en lugar de sentirse desgraciado, le da gracias a Dios por estar vivo y disfrutar de su familia”.

“Mis padres fueron José Inocencio Náter Girona y Enriqueta Silva. Nací en el 1923 y aunque fui el único hijo de mi mamá, mi padre, quien era viudo, tenía 9 hijos de su difunta esposa. Estos hijos mami los aconsejó y los tuvo como si fueran de ella. Mi padre, de quien guardo gratos recuerdos, era farmacéutico y también fungía como Juez Municipal. Fue él quien casó a Agustín Rodríguez y Ana Pérez Melón, padres de esos médicos prestigiosos de Vega Baja”.

Güigüí se graduó de Escuela Superior en el 1940. Luego comienza estudios de contabilidad en la Universidad de Puerto Rico… “me hospedaba en la casa de Ricarda Ramos vda. de Casilla, una republicana rabiosa de esas que “mandan y van”.  Al terminar sus estudios Güigüí regresa a Vega Baja y comienza a trabajar con Fernós Isern, quien entonces era Secretario de Salud. A los 21 años se casa con su princesa adorada…doña Nora López Olivera…”La mujer que me paralizó el corazón con esos ojos de cielo. Eramos dos muchachitos. Yo tenía veintiún años y Nora, quien era única hija, dieciocho. Nos habíamos conocido en un bailecito de  la escuela y fuimos novios por cinco años”. Poco tiempo después comienza a trabajar en la Mueblería de su suegro Rafael López.

La fotografía, eterno “hobby” de Güigüí, resurgió en sus años de adultez, como el mismo comenta…“son muchas las satisfacciones y reconocimientos que obtuve como fotógrafo. Llegué a tener hasta un laboratorio de revelado en mi propio hogar…de la cámara no se libraba ni el gato, siempre me gustó la fotografía espontánea y natural”.

El matrimonio de Nora y Güigüí es digno de ejemplo y admiración. De esta unión +tienen ocho hijos: Luisito, Nora Maritza, Nora Evelia, José Rafael, Fernando Luis (Tatito), Nora Leyda, Rafael Enrique y Antonio Enrique. Hijos que le han regalado veinte nietos y doce biznietos.

“Dios obra por senderos misteriosos.  Hace seis meses sufrí un derrame cerebral que me dejó incapacitado y confinado a esta silla de ruedas. De no haber sido por el cariño y la dedicación de mi esposa e hijos y la fe en el Todopoderoso, me hubiera caído…pero al contrario, alabo al Señor todos los días por dejarme disfrutar de un amanecer, de la sonrisa de mis nietos, del afecto de mis amigos y la compañía de mi adorada Nora, a la que amo con locura. Lo digo a viva voz: !soy afortunado! Esta silla me ha ayudado a ver la vida con detenimiento, con paciencia, con sabiduría…y de otras perspectivas. Desde aquí me he dado cuenta de cuán importante es la familia y el amor”.

Dejamos a Güigüí Nater en compañía de sus fotografías, sus recuerdos, su sonrisa placentera, su voz pausada y segura. Dejamos a Güigüí con su eterno amor…Nora, la novia de los ojos color cielo.

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Nota de redacción: Luis F. (Güigüí) Náter  falleció posteriormente. Le sobrevive su viuda, doña Nora López.

 

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