Categoría: Vegabajeñismo

Invitados a “Cultura Isleña” este próximo domingo a las 9:30 a.m. por Radio Oro 92.5FM

Fotos por José Luis Maldonado Quirindongo (Luigi)

Martín Rosado, de Cultura Isleña, invitó a la Escuela de la Historia Vegabajeña, Inc. para informar sus logros y sus proyectos futuros

Vanessa García en Barranquilla, Colombia en los albores de la competencia

Comité Olímpico de Puerto Rico con Federación Puertorriqueña de Natación.

A solo horas de portar la monoestrellada, la nadadora Vanessa M. Garcia 🏊🏼‍♀️ habla sobre su preparación para los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018#PURLosNuestros 🇵🇷 (Facilitado por Joseluis Maldonado Qirindongo “Luigi”)

Agustín Rodríguez: Un decano con visión de servicio y compromiso por su país

José Gualberto Padilla

PORTADA PARA UN PALACIO UN CARIBE ELSA TIO

Por Elsa Tió

José Gualberto Padilla, El Caribe, nace  en San Juan el 12 de julio de 1829 en la calle O’Donell, esquina San Francisco, frente a la Plaza Colón del Viejo San Juan. Fueron su padres José María Padilla Córdoba (¿-1843, Añasco) y Trinidad Alfonso Ramírez (Venezuela, Vega Baja, 1809-1867), quienes influyen decididamente en su formación y carácer. De ellos aprende, según relata su hija Trina Padilla de Sanz, mejor conocida como La Hija del Caribe, “a ser noble y bueno con los humildes y altivo y bravo con los poderosos”.

José Gualberto Padilla, “No solía escribir en su mesa de estudio, como los demás poetas. Sus mejores versos los escribía en la soledad de los caminos, mientras viajaba. Tenía caballos propios, de muy cómodo y seguro andar, usaba unas monturas que le permitían ir en ellas cómo- damente sentado. Y al salir de las poblaciones requería papel y lápiz, soltaba las riendas, y escribía los versos que acudían a su mente fáciles, robustos, intencionados y de admirable plasticidad.”
Ser médico lo llevó a viajar constantemente por los pueblos limítrofes a Vega Baja, recorriendo caminos que le permitieron llenarse los ojos de paisaje. Padilla se dejó enamorar de la naturaleza, lo que le permitió años más tarde escribir su magistral e inconcluso Canto a Puerto Rico, en el que exalta y describe con admirable precisión y belleza, cada detalle de los frutos y árboles de nuestra campiña.
Sin embargo, es con sus versos satíricos titulados Para un Palacio, un Caribe, que Padilla surge como figura protagónica en la forja de nuestra conciencia nacional en el siglo XIX. La poesía al servicio de su pluma justiciera hizo historia al defender la dignidad de los puertorriqueños. Con su sátira implacable e ingeniosa se ganó el respeto y la admiración del pueblo, de la mujer, del negro, de los que no tenían voz por su valiente y apasionada defensa a favor de los débiles y olvidados.
José Gualberto Padilla, también conocido por el seudónimo literario de El Caribe, es reconocido por su amigo, el doctor Cayetano Coll y Toste, (Arecibo, 1850-1930, Madrid), como un eminente médico, próspero agricultor y excelente poeta. Lo retrata de la siguiente manera: “Era un hombre hermoso, alto, vigoroso, simpático, de cabellera rubia y mostachos rubios y retorcidos a lo galo, complexión fuerte, ojos verdes y chispeantes… Al poco tiempo de hablar con él, comprendíamos que teníamos delante un hombre de espíritu superior. Lo que llamaríamos hoy un súper-hombre. Vestía diariamente de drill blanco con levita de la misma tela y poseía un físico imponente y una pluma magistral y combativa…”

Sobre los rasgos de su carácter dice su amigo Manuel Fernández Juncos (Oviedo, España, 1846-1928, San Juan), en el prólogo del poemario de Padilla titulado El Combate: “Era de carácter enérgico y generoso, muy altivo con los engreídos de fortuna o de poder, y franco, liberal y tolerante con los demás; constante con el trabajo, compasivo con los infelices y heroico en la lucha combatiendo el dolor ajeno”.

Por su temperamento de hombre cabal, nunca hizo uso de su pluma para la adulación. En ocasión de recibir una petición de la esposa del general Julián Pavía (1867-1868), gobernador de Puerto Rico, para que escribiera en su álbum un poema, y viendo Padilla los elogios desmedidos que en él había, le escribió la siguiente estrofa: A la lisonja mi humor esquivo/ no brindo flores que aroma den; /en mis jardines no las cultivo;/ que soy señora, franco y altivo/ como buen hijo de Borinquén.

¿De donde salió que Vega Baja tiene un balneario?

                                               Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
En una ocasión, hablando con un alcalde, me dijo que estaba de acuerdo conmigo de que Vega Baja no era un balneario aunque se mercadeaba de esa manera. Por definición, no lo somos. La palabra suena como una categoría mayor o como decimos “cachendosa”, pero no parece correcto su uso.
Está escrita oficialmente en tablones oficiales, rotulación y hasta en documentos, pero el nombre no hace la cosa. Tampoco encuentro a la Playa de Puerto Nuevo entre los “balnearios” oficiales bajo la jurisdicción de Parques Nacionales de Puerto Rico, como el cercano de Cerro Gordo en Vega Alta, que está incluído.
Creo que es hora de fijar y aclarar la identidad de nuestra playa más famosa, porque también creo que hay otras playas en Vega Baja. No podemos seguir hablando a la vez de playa y balneario, de la Playa Puerto Nuevo, la “Playa de Vega Baja” o aun de “Marbella”, como algunos le llaman. No debe haber espacio para la confusión cuando la historia y el basamento legal es claro.
La Real Academia Española tiene las siguientes definiciones para ambas palabras:
playa Del lat. tardío plagia.

1. f. Ribera del mar o de un río grande, formada de arenales en superficie casi plana.

2. f. Porción de mar contigua a la playa.

3. f. Arg., Bol., Par., Perú y Ur. Espacio plano, ancho y despejado, destinado a usos determinados en los poblados y en las industrias demucha superficie. Playa de estacionamiento. Playa de maniobra

balneario, ria Del lat. balnearius.

1. adj. Perteneciente o relativo a los baños públicos, especialmente a los medicinales.

2. m. Edificio con baños medicinales y en el cual suele darse hospedaje.

La Ley de la Compañía de Parques Nacionales de Puerto Rico”, Ley Núm. 114 de 23 de Junio de 1961, según enmendada, crea una corporación gubernamental como instrumentalidad pública del Estado Libre Asociado de Puerto Rico bajo el nombre de Compañía de Parques Nacionales de Puerto Rico; estableciendo sus poderes, deberes, derechos, obligaciones, inmunidades, privilegios y propósitos, y para otros fines.

Su artículo 2 define parque como todo espacio, instalación, edificación, playa, balneario, reserva marina, bosque y recurso histórico o natural que se pueda utilizar para llevar a cabo actividades recreativas o de deporte al aire libre y como parque nacional todo espacio, instalación, edificación, playa, balneario, bosque y monumento histórico o natural que por su importancia para todos los puertorriqueños sea declarado como tal por orden ejecutiva o bajo las leyes del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

Como puede leerse, hay una distinción legal entre playa y balneario que no es definida en esta ley.

En el rótulo oficial municipal lee Balneario Playa Puerto Nuevo. En nuestro pueblo estamos acostumbrados a los nombres compuestos redundantes como Vega Baja. Si es vega es baja. Pero no es usual ostentar nombres contradictorios. Si se ofrecieran los servicios de un balneario, nuestra naturaleza costera fuera medicinal, estaríamos hablando de la conjunción de lo que define una playa con un balneario o si el Departamento de Recreación y Deportes nos acogiera como balneario, el lenguaje sería permitido. Pero hasta donde sé, no son sinónimos. Por lo tanto, creo que el uso correcto es Playa Puerto Nuevo, que es el nombre oficial desde hace cerca de un siglo.

ANUNCIO BALNEARIO Y PLAYA

 

Publicaciones Educativas Vegabajeñas, Inc.
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