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Fallece el historiador Dr. Carmelo Rosario Natal

DR ROSARIO NATAL

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La Fundación Luis Muñoz Marín informó el deceso del historiador puertorriqueño Carmelo Rosario Natal, quien ejerció el primer criterio profesional sobre el libro “Vega Baja, su historia y su cultura”.

Escriben en la Fundación sobre el historiador:

El Dr. Rosario Natal, historiador y artista puertorriqueño, dedicó su vida al estudio de la historia contemporánea de Puerto Rico con especial atención a la administración del Gobernador Luis Muñoz Marín. Su labor incansable en la investigación de nuestra historia contemporánea permitió la publicación de una gran cantidad de obras que hoy son referencia primaria para cualquier estudioso de los temas históricos de Puerto Rico.

Por más de 10 años coordinó el proyecto de Tertulias Luis Muñoz Marín y su tiempo que se celebró en la Fundación Luis Muñoz Marín desde el año 2000, llevando a cabo más de trecientas charlas sobre temas diversos sobre historia, cultura, política, aspectos internacionales, entre muchos otros temas.

José Gualberto Padilla

PORTADA PARA UN PALACIO UN CARIBE ELSA TIO

Por Elsa Tió

José Gualberto Padilla, El Caribe, nace  en San Juan el 12 de julio de 1829 en la calle O’Donell, esquina San Francisco, frente a la Plaza Colón del Viejo San Juan. Fueron su padres José María Padilla Córdoba (¿-1843, Añasco) y Trinidad Alfonso Ramírez (Venezuela, Vega Baja, 1809-1867), quienes influyen decididamente en su formación y carácer. De ellos aprende, según relata su hija Trina Padilla de Sanz, mejor conocida como La Hija del Caribe, “a ser noble y bueno con los humildes y altivo y bravo con los poderosos”.

José Gualberto Padilla, “No solía escribir en su mesa de estudio, como los demás poetas. Sus mejores versos los escribía en la soledad de los caminos, mientras viajaba. Tenía caballos propios, de muy cómodo y seguro andar, usaba unas monturas que le permitían ir en ellas cómo- damente sentado. Y al salir de las poblaciones requería papel y lápiz, soltaba las riendas, y escribía los versos que acudían a su mente fáciles, robustos, intencionados y de admirable plasticidad.”
Ser médico lo llevó a viajar constantemente por los pueblos limítrofes a Vega Baja, recorriendo caminos que le permitieron llenarse los ojos de paisaje. Padilla se dejó enamorar de la naturaleza, lo que le permitió años más tarde escribir su magistral e inconcluso Canto a Puerto Rico, en el que exalta y describe con admirable precisión y belleza, cada detalle de los frutos y árboles de nuestra campiña.
Sin embargo, es con sus versos satíricos titulados Para un Palacio, un Caribe, que Padilla surge como figura protagónica en la forja de nuestra conciencia nacional en el siglo XIX. La poesía al servicio de su pluma justiciera hizo historia al defender la dignidad de los puertorriqueños. Con su sátira implacable e ingeniosa se ganó el respeto y la admiración del pueblo, de la mujer, del negro, de los que no tenían voz por su valiente y apasionada defensa a favor de los débiles y olvidados.
José Gualberto Padilla, también conocido por el seudónimo literario de El Caribe, es reconocido por su amigo, el doctor Cayetano Coll y Toste, (Arecibo, 1850-1930, Madrid), como un eminente médico, próspero agricultor y excelente poeta. Lo retrata de la siguiente manera: “Era un hombre hermoso, alto, vigoroso, simpático, de cabellera rubia y mostachos rubios y retorcidos a lo galo, complexión fuerte, ojos verdes y chispeantes… Al poco tiempo de hablar con él, comprendíamos que teníamos delante un hombre de espíritu superior. Lo que llamaríamos hoy un súper-hombre. Vestía diariamente de drill blanco con levita de la misma tela y poseía un físico imponente y una pluma magistral y combativa…”

Sobre los rasgos de su carácter dice su amigo Manuel Fernández Juncos (Oviedo, España, 1846-1928, San Juan), en el prólogo del poemario de Padilla titulado El Combate: “Era de carácter enérgico y generoso, muy altivo con los engreídos de fortuna o de poder, y franco, liberal y tolerante con los demás; constante con el trabajo, compasivo con los infelices y heroico en la lucha combatiendo el dolor ajeno”.

Por su temperamento de hombre cabal, nunca hizo uso de su pluma para la adulación. En ocasión de recibir una petición de la esposa del general Julián Pavía (1867-1868), gobernador de Puerto Rico, para que escribiera en su álbum un poema, y viendo Padilla los elogios desmedidos que en él había, le escribió la siguiente estrofa: A la lisonja mi humor esquivo/ no brindo flores que aroma den; /en mis jardines no las cultivo;/ que soy señora, franco y altivo/ como buen hijo de Borinquén.

Una grata visita

LUCIANO CANO Y JIMMY ROSARIO

Foto por Albert Miranda y Lymaris Reyes

Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

En las clases de la Escuela de la Historia Vegabajeña, en ocasiones surgen situaciones inesperadas por el dinamismo conque nuestros compañeros trabajan cada tema semanal de los miércoles en la noche. En la última clase que tuvimos, el tema era el segundo libro de las memorias del vegabajeño Reinaldo Cano, que como el primero de una trilogía, aporta importante información que no se consigue en otras fuentes de la historia vegabajeña.

Inusitadamente, entró a nuestro salón la figura también importante del hijo del autor fallecido, quien  con luz propia, también ha hecho su aportación a Vega Baja y a Puerto Rico. Luciano Cano García, a quien conocemos desde nuestra niñez como “Luchi”, es un licenciado en farmacia que se ha destacado en la política local y en su profesión, habiendo tenido innumerables logros, entre ellos, presidir en dos ocasiones (1998 y 1973) por dos años cada término, el Colegio de Farmacéuticos de Puerto Rico.

Su presencia fue una gestión de los compañeros investigadores Albert Miranda y Lymaris Reyes. Calladamente nos trajeron la oportuna visita del gran amigo de siempre, quien siendo un coautor silente de los libros debido al estado de salud de su padre, nos ofreció un trasfondo importante de cómo surgieron las publicaciones de la colección.

Antes de la discusión del libro, circulamos en formato digital las primera y segunda partes, de manera que los Investigadores tuvieron el beneficio de acceder a tan importantes obras. Una tercera y última parte será estudiada tan pronto se escaneé el tercer libro.

Luciano está al día en su conocimiento sobre Vega Baja a pesar de que reside en la costa este central de Puerto Rico y ha estado alejado por distintas partes del mundo en gestiones de su trabajo. Nos fue grato contar con él en esta segunda parte de la reseña de lo escrito por su padre Reinaldo Cano Rodríguez por su testimonio de vida personal y de su aportación a tan importantes memorias.

Historia del crimen en Vega Baja| Victor Rey de la Cruz

LIBRO ALEJO Y LOS NINOS DE SANGRE AZUL

Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo-ehv-diario-vegabajeno-de-puerto-rico-small

En el libro Alejo y los niños de sangre azul, su autor Jose Rafael Reguero describe una época de Puerto Rico, hace pocas décadas, donde había violencia y corrupción en la Policía de Puerto Rico.

Menciona dos incidencias relacionadas con Vega Baja. La primera fue el asesinato de Griselle González, conocida como “Jessica”, ocurrido en la carretera de la Central San Vicente y depositado en el Barrio Cerro Gordo de Vega Alta por lo cual altos oficiales de la Policía y un abogado asesor de Don Luis A. Ferré fueron juzgados y convictos por delitos

La segunda fue que al agente Victor Rey de la Cruz, primero en llegar a investigar la escena, le quemaron su guagua, le tirotearon su casa, fue amenazado por teléfono y recibió atentados a su vida, de los cuales salió ileso en más de una ocasión.

Irónicamente, las personas detrás de todas estas situaciones, eran compañeros policías. Posteriormente Rey de la Cruz fue Comisionado de la Policía en Vega Alta y Vega Baja, su pueblo. Un héroe en el anonimato que tiene su lugar en la historia.